Redacción Animal Político · 25 de febrero de 2026
El Mando Unificado confirmó que fueron identificados los restos de dos mineros que fallecieron en Pasta de Conchos en Coahuila en 2006.
Se trata de los rescates 24 y 25 corespondientes a José Isabel Minjarez Yáñez y Ricardo Hernández Rocha.
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En un comunicado, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) confirmó que las familias ya fueron notificadas.
“A partir de ahora, se avanzará en el protocolo establecido para el reconocimiento y entrega digna de los restos a los familiares, garantizando el acompañamiento de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en todo momento hasta el destino final de los mineros como ha sido en los 23 casos anteriores”.
Autoridades aseguraron que se seguirá trabajando para la búsqueda y rescate de los restos de los 38 mineros pendientes.
Apenas este 19 de febrero se cumplieron 20 años de la explosión en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, donde murieron 65 trabajadores. Desde entonces, las familias mantienen la misma exigencia: que se recuperen los 38 cuerpos que faltan y se les garantice el acceso a la verdad.

Foto: Cuartoscuro
Para las familias, solamente era cuestión de voluntad, porque técnicamente siempre fue viable. Ahora que el rescate sigue en marcha, han constatado que se trata de trabajos difíciles que deben hacerse con mucho cuidado, pero pudieron comenzar desde hace dos décadas.
Fue a partir de 2024, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, que empezaron los trabajos para recuperar los cuerpos. A mediados de junio de ese año, se encontró primero a José Alfredo Ordóñez Martínez, un proceso de identificación que tardó alrededor de 30 días.
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Eso quiere decir que, en menos de dos años, han ocurrido muchos más hallazgos que en 18 años de parálisis. Elvira Martínez Espinosa, viuda de Jorge Bladimir Muñoz Delgado, señala que se debe también a que una vez que se iniciaron las labores, se logró llegar a un área donde los trabajadores de la mina tenían que estar agrupados, lo que aceleró el ritmo de las recuperaciones.
Recuerda que en 2006, luego de la explosión en febrero, se recuperó un primer cuerpo en junio, por parte de Grupo México, propietario de la mina, y luego en diciembre uno más, pero para abril de 2007 se suspendieron los esfuerzos pretextando el riesgo.
Comenzar a recuperar los cuerpos de los mineros 20 años después no solo es distinto y más complejo por los cambios físicos que pudo sufrir la mina o la zona, sino que esas alteraciones pueden implicar diferencias importantes en las pruebas que logren recabarse, lo que, en consecuencia, dificulta conocer la verdad sobre lo ocurrido.
Elvira dice que hay familias cuya exigencia de justicia sigue siendo que se finquen responsabilidades penales, particularmente en torno a Grupo México y Germán Larrea. Para otras, como la de ella, lo primordial es más bien el acceso a la verdad: ¿Qué pasó y cómo pasó?