Alfonsina Avila | ZonaFranca · 9 de enero de 2026
La búsqueda de personas en pozos de agua continúa siendo una constante en Juventino Rosas y otros municipios de Guanajuato. Tan solo de 2021 a 2024, la Comisión Estatal de Búsqueda recuperó más de 30 cuerpos, así como fragmentos óseos, en pozos ubicados en Juventino Rosas, Villagrán, Celaya, León, Salamanca, Tarimoro y San Luis de la Paz.
De acuerdo con documentos oficiales, las prospecciones se realizaron en pozos profundos que implicaron una alta complejidad técnica. En Villagrán, por ejemplo, se reportaron jornadas de recuperación en un mismo pozo de la comunidad de Torrecillas, donde se localizaron segmentos óseos a una profundidad de hasta 51 metros, lo que requirió el uso de equipo especializado.
En ese periodo, la dependencia detalló, en respuesta a una solicitud de información, que además de los cuerpos recuperados se documentaron decenas de fragmentos óseos clasificados como “mínimo de individuo”, así como hallazgos singulares, entre ellos la recuperación de pulpejos o guantes de ambas manos durante una búsqueda realizada en marzo de 2024.

La respuesta oficial precisa que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) es la autoridad responsable del control y clausura de pozos en desuso, mientras que el gobierno estatal, a través de la Comisión Estatal de Búsqueda, se limita a ejecutar las jornadas de búsqueda y recuperación, muchas de ellas en coordinación con colectivos de familiares.
La buscadora y líder del Colectivo Luz y Justicia, Concepción Sierra, afirmó que estas cifras confirman la urgencia de no normalizar la violencia ni el uso de espacios abandonados como fosas clandestinas.
Subrayó que la denuncia y la participación activa de las familias siguen siendo fundamentales para avanzar en la identificación y restitución de personas desaparecidas.
Concepción Sierra explicó que las desapariciones continúan en aumento en Juventino Rosas y municipios aledaños, con una tendencia particularmente alarmante entre jóvenes y menores de edad.
Indicó que los pozos de agua siguen siendo utilizados para ocultar cuerpos y que las revisiones se realizaron con autoridades durante el año pasado, además de que nuevas intervenciones ya se encuentran programadas para este año.
Detalló que la mayoría de los casos corresponden a menores de edad y jóvenes de entre 20 y 22 años, aunque recientemente también se ha detectado la desaparición de hombres adultos.
“Lamentablemente siguen las desapariciones… la mayoría son menores de edad y no pasan de los 22 años”, subrayó.

La activista explicó que uno de los principales obstáculos para la localización de personas es el temor de las familias a denunciar por miedo a represalias.
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Por ello, en varios casos el colectivo solo cuenta con fotografías y datos generales de las personas desaparecidas. Insistió en la importancia de iniciar denuncias formales, ya que estas permiten la toma de muestras genéticas indispensables para los procesos de identificación.
“Si no hay prueba de ADN, no se puede cotejar nada”, explicó, al señalar que existen restos localizados que no han podido ser entregados a sus familias por falta de coincidencias genéticas.