Redaccción y ABC Noticias · 21 de enero de 2026
La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León aseguró que no existe evidencia médica de fracturas en las costillas de Leonardo Ariel Escobar Barrios, académico colombiano y colaborador de la Universidad Iberoamericana Puebla, reportado como desaparecido y posteriormente localizado en un centro de rehabilitación.
El pasado 19 de enero, el docente declaró que elementos de la Guardia Nacional, quienes lo detuvieron el 31 de diciembre en el Aeropuerto Internacional de Monterrey, lo golpearon al grado de fracturarle tres costillas.
Tras esto, el fiscal explicó este miércoles que, de acuerdo con el dictamen previo realizado por el médico legista de la Fiscalía al momento de su localización, no existe evidencia de las tres costillas rotas.
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“En el examen previo que se practicó por parte del médico legista de la Fiscalía, aparentemente no existían las lesiones que él refiere respecto a las costillas”, señaló Flores, al precisar que en la carpeta de investigación no obra ningún dictamen que acredite ese tipo de lesiones.

Las declaraciones de la Fiscalía coinciden con los comunicados emitidos tanto por la Guardia Nacional como por la Policía Municipal de Apodaca, quienes previamente informaron que, tras las valoraciones médicas realizadas, únicamente se detectaron marcas de enrojecimiento en las muñecas, sin que se identificaran fracturas u otro tipo de lesiones de gravedad.
De acuerdo con el fiscal, aún está pendiente revisar el proceder de la justicia cívica de Apodaca, particularmente lo relacionado con la ausencia de registro de la detención en el sistema nacional, a fin de determinar si dicha omisión pudiera constituir un delito.
El 19 de enero, durante una conferencia de prensa, el académico afirmó que fue privado de la libertad sin registro oficial, golpeado por elementos de la Guardia Nacional y posteriormente abandonado en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Escobar Barrios relató que el 31 de diciembre llegó al aeropuerto de Monterrey para realizar una escala de aproximadamente tres horas rumbo a la Ciudad de México. Sin embargo, “por circunstancias extrañas que todavía tratamos de explicar”, no pudo continuar su viaje. De acuerdo con su testimonio, fue detenido por la Guardia Nacional y trasladado a una celda en el municipio de Apodaca, donde permaneció tres días.
Antes de su ingreso a ese lugar, señaló que fue golpeado por los agentes federales, agresión que le provocó la fractura de tres costillas, y lo cual, dijo, ya está comprobada médicamente. Durante su detención, aseguró que nunca fue informado de sus derechos ni apareció en el Registro Nacional de Detenciones.
Tras ser liberado y recibir sus pertenencias, Escobar Barrios explicó que salió en un estado de fuerte desorientación e intentó regresar al aeropuerto para concluir su trayecto. No obstante, al llegar nuevamente fue despojado otra vez de sus objetos personales, lo que le impidió continuar su viaje y, posteriormente, dijo haber sido “inadmitido” en el aeropuerto por razones que desconoce y obligado a deambular en sus inmediaciones.

Sin documentos, dinero ni acceso a asistencia médica, pasó cuatro días en la zona, sin poder comer y bebiendo agua de una llave, mientras era alejado cada vez más del aeropuerto por distintas corporaciones policiales. Esta situación lo llevó, según su relato, a una condición de calle, y para protegerse del sol y de una posible deshidratación, se refugió en la maleza durante varios días.
El académico narró que fue rescatado por una patrulla vinculada a una clínica de rehabilitación, cuyos integrantes lo confundieron con una persona en situación de calle. Fue trasladado a ese centro, ubicado en el municipio de Juárez, donde permaneció varios días en un estado de inconsciencia y mutismo hasta el 15 de enero, cuando recuperó plenamente la conciencia, pudo recordar su identidad y buscar la forma de comunicar su situación.
Finalmente, su identidad coincidió con la ficha de búsqueda y fue localizado por la Fiscalía General de Nuevo León. Aunque destacó que apareció con vida, Escobar Barrios subrayó que su caso no debe considerarse aislado y enumeró diversas irregularidades ya documentadas, como la falta de registro de su detención, la falta de asistencia médica y lo que consideró prácticas discriminatorias hacia personas de nacionalidad colombiana que ingresan a México.
También rechazó la versión de que su ingreso a la clínica de rehabilitación haya sido voluntario. “Nunca lo fue”, afirmó, al señalar que fue llevado ahí cuando se encontraba “al borde de la muerte”.