Marlén Castro / Amapola Periodismo · 22 de febrero de 2025
Detectores de metales, drones, 500 agentes uniformados y vehículos especiales del Ejército forman parte de la operación para garantizar la edición 72 de la Feria de la Bandera en Iguala, Guerrero, después de amenazas de ataques con granadas para que ésta no se realizara.
En medio de ese fuerte operativo de seguridad, el sábado 15 de febrero se registró la máxima afluencia a la feria hasta ahora, -un día después de su arranque-, cuando ingresaron 40 mil personas.
Parece mucha gente para un municipio de 155 mil habitantes, pero la cifra representa apenas una cuarta parte de las visitas que solía tener, de acuerdo con habitantes de Iguala, para quienes su feria es la actividad anual más esperada.

El ingreso fue moderado por el temor a las amenazas de un grupo criminal que advirtió que lanzaría granadas y explosivos desde los hoy temidos drones.
Lee: Las autoridades y el crimen organizado en Guerrero.
César, un niño de 14 años que cursaba tercer año de secundaria, fue señalado por el grupo rival de pegar cartulinas con tales amenazas, y apareció ejecutado el martes 12 de febrero. Sus asesinos colocaron sus manos infantiles, las que fueron cercenadas, sobre la cartulina en la que fue obligado a escribir sus disculpas por lo que hizo.
Hoy se sabe que ingresaron 40 mil personas a la Feria porque fueron contadas una a una en los seis arcos detectores de metales colocados en los accesos.
El dato lo compartió -eufórico- el alcalde igualteco, Erick Catalán Rendón, en una llamada telefónica en la que se dijo satisfecho de conseguir que la feria se inaugurara, a pesar de las amenazas previas.
Para vigilar el espacio de la feria se desplegaron desde el viernes más de 500 efectivos de las diferentes corporaciones policiacas, “en una excelente coordinación” según el alcalde.
Su alegría deriva de que la Feria de la Bandera se canceló hace un año, también por una jornada previa de amenazas y eventos violentos.
La feria fue inaugurada el 14 de febrero y terminará el próximo 2 de marzo, y se espera que el 24 de febrero, Día de la Bandera, alcance su máxima afluencia. Por lo mismo, es el día en el que hay mayor temor de que las amenazas se hagan efectivas.
En Chilpancingo, la edición 199 de la feria de navidad y año nuevo, del pasado mes de diciembre, nunca se canceló oficialmente, pero no llegó a instalarse por advertencias previas y semanas violentas, desde la decapitación del alcalde recién electo, Alejandro Arcos Catalán.
“¡Pase su bolsita por acá, mi jefa!”, pide a una señora un integrante del equipo de logística de la Feria de la Bandera, para que la deje ingresar.
El acceso está vigilado por alrededor de 10 patrullas de la Policía Estatal y Guardia Nacional. En el costado derecho hay estacionados tres vehículos conocidos como black mambas (una gris y dos negras), el auto táctico del Ejército fabricado por empresas mexicanas. Este vehículo, de acuerdo con lo informado por el Ejército, está equipado con torretas eléctricas giratorias y motorizadas donde se pueden montar ametralladoras, y su carrocería es de acero balístico.
La señora expone sus pertenencias en una bolsa de mano minúscula. Cuando ingresa, el arco detector de metales emite una señal como evidencia de que fue contada y lo mismo pasa con los dos niños, la niña y la madre y el padre, integrantes de la misma familia.

Los dos niños y la niña entran felices. Los adultos no se muestran eufóricos. Observan en todas direcciones y para cualquier punto cardinal, sus ojos topan con grupitos de tres a cinco guardias que recorren el perímetro que les fue asignado.
Las luces de los puestos brillan y las diferentes piezas musicales que hay en los puestos introducen a un ambiente festivo, pero los elementos de la Guardia Nacional, algunos a bordo de cuatrimotos recuerdan en todo momento que no se deben relajar, que los niños no deben caminar lejos, que los adultos mayores no pueden rezagarse, que hay que mantenerse juntos por cualquier cosa.
El perímetro de la feria está vigilado desde las alturas. Tres drones sobrevuelan el espacio iluminado y bullicioso de la feria. Sus lucecitas brillan en lo alto. Algunos se percatan de que hay drones y se sienten más vulnerables, porque había amenazas de que lanzarían bombas con drones.
Pero según el alcalde no hay nada que temer, pues esos drones son de la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional.
“Son parte de la vigilancia, los maneja la Fiscalía, mandan las imágenes en tiempo real”, enfatiza el edil.
Los niños y la niña de la familia visitante se quieren subir a los juegos mecánicos. Los juegos cuestan desde 80 pesos el más accesible en adelante. Si la mamá y el papá tienen recursos suficientes y sus hijos e hija querrán subir a más de tres juegos, les conviene adquirir una pulsera, la que cuesta 300 pesos por persona. Esta familia adquirió las tres pulseras para cada uno de los hijos, es decir, 900 pesos.
Además, gastarán en alimentos. Una cena sencilla con tacos al pastor cuesta 75 pesos, casi el doble que fuera de la feria. Una cerveza, 70 pesos.
El estacionamiento también tiene un costo alto: desde 100 pesos hasta 300, dependiendo del tiempo que permanezcan dentro.

Hay un dicho popular antiquísimo que dicta que, “para ir a la feria, hay que llevar feria”. Y se calcula que, en un día con 40 mil asistentes, la feria pueda ingresar hasta 10 millones de pesos.
Quizás por eso, toda la seguridad del municipio de Iguala está desplegada en esta zona del periférico, mientras en el resto de las colonias y paradas de transporte público no se percibe ninguna vigilancia.
El martes 18 de febrero, antes de mediodía, fue asesinado en una ferretería un joven de 22 años. Se supo que el dueño de la ferretería fue extorsionado por parte del mismo grupo del crimen organizado que dicen, es el autor de las amenazas contra la organización de la feria.
El lunes 10 de febrero trascendió el reporte del lanzamiento de una granada dentro de las instalaciones de la feria. Se desplegó una operación de seguridad en el perímetro, pero no ubicaron ningún tipo de daño en las instalaciones, lo único que supuestamente habrían localizado los elementos que se movilizaron fue una cartulina con amenazas.
Las autoridades no informaron nada de la cartulina, pero el supuesto mensaje se difundió por diferentes páginas que suben contenido tipo periodístico, sin serlo, y por redes sociales.
La supuesta amenaza habla de un primer aviso para que la feria se cancelara presuntamente firmado por “666 y II”. Al otro día, apareció el cadáver de César con las manos cercenadas.
Mientras se difundía la noticia de este infanticidio, circulaba en páginas de Facebook un video en el que aparece César. En ese video, el niño es interrogado por alguien a quien no se ve y le distorsionan la voz, como ocurre en este tipo de contenidos que distribuyen grupos del crimen organizado, culpando a las víctimas de su propia muerte.
Los mensajes con el adolescente asesinado fueron firmados por “el dueño de la plaza”.
Posteriormente, en la madrugada del 13 de febrero, en la unidad habitacional Fovissste, cerca de la feria, atacaron a balazos una casa y quienes lo hicieron dejaron un mensaje escrito en un pedazo de cartón firmado, supuestamente, con las siglas GNG.

Estas siglas se dieron a conocer por primera vez el 24 de octubre del 2024, cuando ingresó al municipio de Tecpan un comando armado y los habitantes de esa parte de la Costa Grande vivieron durante cinco días una jornada de terror por diversos enfrentamientos y persecuciones contra los que ingresaron a disputar el control al grupo local conocido como Los Granados.
El mensaje del GNG en Iguala indicaba que el ataque a la casa era porque los que ahí vivían asesinaron a César y denunciaban que al adolescente lo había entregado el mismo gobierno. También había mensajes para el alcalde y contra reporteros. Insistían en que la feria se cancelara.
Para saber más: GNG, la alianza criminal que sembró el terror en Tecpan para disputarse el trasiego en la Costa Grande de Guerrero
A pesar de la jornada violenta, el alcalde de Iguala y el gobierno estatal encabezado por la morenista Evelyn Salgado Pineda, dijeron que la feria se llevaría a cabo. Después del hallazgo del cadáver del niño, las autoridades recorrieron la feria.
De acuerdo con las versiones de los habitantes de Iguala quien firma como “el jefe de plaza” es un integrante del grupo criminal Los Tlacos, los que se hicieron del control de la ciudad desde aproximadamente tres años.
Entérate: Asesinan a maestro de primaria cuando niñas y niños salían de clases en Chilpancingo, Guerrero
Quien firma como el 666 es quien hace un año y dos años atrás firmaba como MMM a quien identifican como Maclovio Murillo Rodríguez y es conocido en Iguala como el hijo de “las italianas” quienes precisamente son de Italia, pero en los años en los que Guerreros Unidos tenía el control, una de ellas fue pareja de un jefe de plaza.
Hace un año que se canceló la feria por varios hechos violentos, entre ellos, los asesinatos en una tienda de abarrotes, una taquería y el ataque a Erick Catalán, ahora el alcalde, además de incendios de autos, se difundieron videos de un hombre joven, de barba, quien decía ser el MMM y se adjudicaba esas acciones