Redacción Animal Político · 9 de agosto de 2025
Este sábado 9 de agosto, la Línea A del Metro de la Ciudad de México interrumpió su servicio alrededor de las 2:00 de la tarde entre las estaciones Los Reyes y La Paz para “realizar una inspección en la zona de vías”, con lo que suman seis suspensiones en esta línea debido a fallas en los últimos dos meses.
Una hora más tarde, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro informó a través de sus redes sociales que la circulación se restableció tras efectuar pruebas de energización luego de la revisión de vías, sin que se indicara la razón de la suspensión.
La Línea A es un transporte clave para habitantes de municipios del Estado de México al oriente de la ciudad como Nezahualcóyotl e Ixtapaluca.
A la suspensión de este sábado se suman las ocurridas el 2 y 11 de junio; el 28 y 30 de julio; y el 4 de agosto. Estos paros, totales o parciales, se debieron a inundaciones provocadas por las fuertes lluvias que se han registrado o a daños en la catenaria de la línea.

El secretario de Movilidad de la CDMX, Héctor Ulises García Nieto, recordó en conferencia de prensa realizada el 31 de julio que, dese que comenzó la temporada de lluvias, se ha aplicado un plan de contingencia en la Línea A.
Apenas el 7 de agosto, el director general del STC Metro, Adrián Rubalcava Suárez, anunció que, en coordinación con el municipio de La Paz, se acordaron medidas para mitigar el impacto de las lluvias en esta línea y prevenir nuevas afectaciones.
La noche del 28 de julio, el STC Metro reportó que un hundimiento derivado de una falla geológica en la zona por donde pasa la Línea A obligó a suspender el servicio entre las estaciones Los Reyes y La Paz.
El movimiento diferencial del terreno, indicó el STC Metro, incrementó la tensión en los cables de la catenaria —que suministran energía a los trenes— hasta romperlos, causando que los postes cedieran.
Sobre este asunto, en un video difundido en redes sociales, el director del Metro explicó que las afectaciones geológicas provocaron una tensión excesiva en el sistema de cables aéreos que provee energía eléctrica a los trenes para su funcionamiento, lo que derivó en su ruptura. “Está completamente sin tensión por el rompimiento del cable”, señaló.
El 6 de agosto, el Sindicato Nacional de Trabajadores del STC (SNTSTC) advirtió que es urgente reforzar el cajón estructural, rehabilitar la infraestructura y corregir las vías de la Línea A.
Su presidente, Fernando Espino Arévalo, precisó a través de un comunicado que los hundimientos y movimientos diferenciales del terreno en el tramo La Paz–Los Reyes afectan de forma constante la estructura, lo que provoca colapsos y cortes en el cableado. Según el sindicato, estos problemas fueron detectados hace tiempo, pero no se han atendido.
La Línea A del Metro, que conecta Pantitlán con La Paz, cumple 34 años en operación y arrastra problemas que las autoridades conocen desde hace tiempo, pero que siguen sin resolverse. Entre ellos están hundimientos en el terreno, filtraciones, incompatibilidad de sistemas en los trenes, talleres insuficientes y piezas descontinuadas. Estos fallos han provocado deterioro en el servicio y constantes suspensiones, como las registradas este año.

El gobierno capitalino ha prometido rehabilitar la línea. La jefa de gobierno, Clara Brugada, aseguró que se convertirá en “el corazón de la movilidad” y que el proyecto contará con apoyo federal, pero la intervención no arrancará en 2025. La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que las obras comenzarían en 2026 para atender los hundimientos en la zona de Zaragoza.
Uno de los puntos críticos es el taller de La Paz, que tardó ocho años en modernizarse pese a ser una obra prioritaria desde 2017. Antes de su intervención, solo podía atender una avería mayor en un bogie cada tres días o en una caja de tren por día, lo que alargaba los tiempos de reparación. En 2016, la Línea A registró más de cuatro mil fallas, de las cuales 717 fueron graves.
También persiste la operación forzada del pilotaje automático por incompatibilidad entre trenes originales de seis vagones, modificados a nueve, y otros adquiridos directamente con esa configuración. Esto genera retrasos, sobre todo en horas pico. Además, muchos trenes han cumplido su vida útil y requieren piezas que ya no se fabrican, por lo que han tenido que canibalizarse unidades para mantener el servicio.
Las inundaciones son otro problema recurrente. El suelo arcilloso, el nivel freático alto y la deficiente red de drenaje provocan que las vías se aneguen con lluvias fuertes. El 2 de junio pasado, el servicio se suspendió por encharcamientos de hasta dos metros en tramos como Pantitlán–Agrícola Oriental y Santa Martha–Los Reyes, dejando varados a miles de usuarios.