Manu Ureste · 15 de enero de 2026
A dos meses y medio del asesinato de Carlos Manzo, alcalde independiente de Uruapan, Michoacán, los detalles que comienzan a conocerse a partir de las recientes detenciones apuntan a un entramado de traiciones internas, consumo de drogas y posibles vínculos de funcionarios municipales y escoltas con el crimen organizado.
El pasado domingo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana anunció la captura de dos nuevos personajes clave en la investigación: Samuel “N”, director de Protocolo y Relaciones Institucionales del ayuntamiento encabezado por Manzo, y Josué Elogio “N”, alias “El Viejito”, un taxista de la localidad que, de acuerdo con la acusación ministerial, suministraba droga al funcionario municipal.

Durante la audiencia inicial ante un juez —en la que ambos fueron vinculados a proceso y enviados a prisión preventiva—, la Fiscalía de Michoacán imputó a Samuel “N” haber filtrado información sensible el día del asesinato, al informar a Josué Elogio sobre el itinerario del alcalde y los movimientos que realizaría como parte de las actividades del Festival de las Velas.
En concreto, la Fiscalía sostuvo que Samuel “N” habría comunicado al taxista los retrasos del edil, los horarios de salida de la Casa de la Cultura —donde despachaba habitualmente Manzo— y otros desplazamientos clave. Esa información, según la acusación, fue enviada por el taxista vía mensajes a Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, identificado como uno de los presuntos autores intelectuales del ataque e integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación.
De acuerdo con la autoridad ministerial, Josué Elogio informó a otro mando del Cártel Jalisco, identificado como “El M2”, que mantenía contacto con un funcionario muy cercano al alcalde, quien podía aportar datos sobre sus movimientos. La Fiscalía sostiene que Samuel “N” habría aceptado proporcionar esa información a cambio de droga. Además, presuntamente Samuel ‘N’ tenía una mala relación laboral con Manzo, debido a que éste no le habría permitido tomarse días libres para ver a su hija.
Las detenciones de Samuel “N” y Josué Elogio se suman a una serie de aprehensiones realizadas desde noviembre de 2025, cuando ocurrió el homicidio del edil durante un acto público en el centro de Uruapan. Entre los detenidos previamente se encuentra Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, señalado por las autoridades como uno de los presuntos autores intelectuales del crimen y presunto integrante de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación que operaba en la región.
De acuerdo con la Fiscalía estatal, en el marco de estas investigaciones también han sido detenidas otras personas acusadas de participar en la logística del ataque, entre ellas presuntos reclutadores y operadores del grupo criminal, así como individuos que habrían vigilado los movimientos del alcalde antes de la agresión. Las autoridades han informado que algunos de estos arrestos derivaron de cateos en los que se aseguraron drogas, armas y equipos de comunicación.

Un día antes de la detención de Samuel “N” y Josué Elogio, el sábado, también fue detenida Yesenia “N”, secretaria particular de Carlos Manzo, quien fue liberada tras rendir su declaración ante las autoridades.
“No hay ninguna duda de que la traición a Carlos vino de su círculo cercano. Y no hay duda de que esta persona, Samuel, fue quien puso a Carlos para que lo mataran”, sostuvo en entrevista con Animal Político Juan Manzo, hermano del alcalde asesinado.
Juan Manzo afirmó que existen elementos suficientes para sostener esa acusación y señaló que, incluso antes del homicidio, otros funcionarios habían reportado conductas irregulares de Samuel ‘N’, conflictos con policías y un problema de adicción a las drogas que, aseguró, fue determinante en la traición.
Incluso, relató haber notado durante el funeral de su hermano una actitud extraña, “como si estuviera drogado”, por parte de Samuel “N”.
“Es una traición muy dolorosa, porque Carlos fue una persona noble con su equipo de trabajo”, dijo Juan Manzo. Explicó que, aunque Samuel “N” ocupaba el cargo de director de Protocolo —subordinado jerárquicamente a Yesenia “N”—, no era alguien a quien su hermano conociera desde hacía mucho tiempo.
“No sé cómo llegó al círculo más cercano de mi hermano. Yo conocía a la gran mayoría de los funcionarios municipales, a la gente que trabajaba con Carlos, y nunca supe de él. Incluso, creía que era un escolta o un elemento de seguridad, pero no un actor político ni un funcionario relevante”, agregó.
Grecia Quiroz, viuda de Carlos Manzo y actual alcaldesa de Uruapan, corroboró el 12 de este mes que Samuel ‘N’ no pertenecía al Movimiento del Sombrero, el cual fundó el edil independiente. Según detalló Quiroz, el que fuera director de relaciones públicas es originario de la Ciudad de México y se integró a la administración municipal tras presentar su currículum directamente al presidente municipal.

Estas detenciones del círculo cercano de Manzo, se suman a otras que se realizaron poco después del homicidio, como las de los siete escoltas que protegían al edil, y señalados por presuntas omisiones y por su posible involucramiento en la planeación en el ataque.
De acuerdo con las investigaciones, los escoltas fueron detenidos tras detectarse inconsistencias en sus declaraciones y en los protocolos de resguardo de la noche del asesinato.
La fiscalía michoacana sostiene que varios de los escoltas pudieron haber evitado la agresión y que incluso habrían facilitado las condiciones para que el joven de 17 años perpetrador material del asesinato —Víctor Manuel ‘N’— se aproximara a muy pocos metros de distancia y disparara a quemarropa. Aunque el adolescente ya estaba reducido, fue abatido por los escoltas.
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Otra línea de investigación apunta a la participación de más actores de seguridad municipal, así como a la fuga del coronel José Manuel Jiménez Miranda, miembro del cuerpo de escoltas, confirmada el 28 de noviembre.
Juan Manzo señaló que desde las primeras detenciones surgieron indicios claros de que hubo filtraciones desde el gobierno municipal, particularmente a través de mensajes y capturas de pantalla obtenidas de un grupo de WhatsApp de funcionarios, donde se compartían convocatorias, fotografías e instrucciones ordinarias de la administración. Esa información, dijo, habría llegado a manos del grupo criminal que planeó el asesinato del alcalde.

Por ello, aseguró, no le sorprendió que las investigaciones alcanzaran a funcionarios del entorno más cercano, incluidos el director de relaciones públicas y la secretaria particular.
Sobre Yesenia “N”, Juan Manzo indicó que su detención y posterior liberación forman parte de un proceso aún abierto. Explicó que ella compareció ante la autoridad, al igual que otros funcionarios, y que su situación jurídica no cierra la investigación.
“No se puede decir que ya sea un caso cerrado”, advirtió, al señalar que si surgen nuevos elementos contra cualquier otro funcionario, deberán agotarse todas las líneas de investigación.
Finalmente, aunque reconoció avances en la captura de presuntos responsables materiales y en el esclarecimiento de la ruta de filtración, Juan Manzo subrayó que aún falta definir el móvil del crimen y a los autores intelectuales, lo que permitirá establecer si el asesinato tuvo también una connotación política derivada de los posicionamientos públicos que mantenía el alcalde. Dijo confiar en la seriedad de la investigación encabezada por la Fiscalía estatal con apoyo federal, pero insistió en que el esclarecimiento pleno del caso sigue pendiente.