Tania Casasola · 2 de octubre de 2025
A casi tres meses de la desaparición de Ana Amelí García Gámez en la zona del Ajusco, las autoridades no cuentan con una línea de investigación clara sobre su paradero. Las labores de búsqueda en la montaña, decenas de entrevistas y las más de 300 horas de videograbación que tienen las autoridades, no han dado resultados.
“No hay avances, no tenemos información, no hay ni siquiera una hipótesis”, lamenta Ricardo García, padre de Ana Amelí, quien dice estar perdiendo la confianza en las autoridades mexicanas y ha solicitado el apoyo de organismos internacionales.
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La falta de resultados llevó a los padres de la joven a presentar una denuncia en el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ante las posibles omisiones del Estado en la desaparición de la joven.
Como respuesta, el Comité emitió el pasado 22 de septiembre una Acción Urgente dirigida al Estado mexicano, exigiendo medidas inmediatas para la búsqueda, localización y protección de Ana Amelí García, de 20 años de edad.
Entre las exigencias destacan investigar la participación de agentes estatales, analizar el contexto criminal de la zona del Ajusco, donde se ha reportado la desaparición de personas, establecer una estrategia integral para la búsqueda de Ana Amelí y recopilar evidencias forenses, así como entrevistar a testigos y a las últimas personas que la vieron.

Esta Acción Urgente se suma a las 773 emitidas por la ONU hacia México en casos de desaparición. En abril de este año, el Comité del organismo internacional dio a conocer que inició un procedimiento contra México ante la posibilidad de que se registren desapariciones de manera general o sistemática. Se trata de una situación inédita en la historia del país y en la del Comité, ya que es la primera vez que se aplica a un Estado parte.
Si bien el gobierno mexicano se ha mostrado dispuesto a cooperar, ha negado de manera reiterada que esta práctica se cometa por orden del Estado, y ha asegurado que este fenómeno está vinculado principalmente con la delincuencia organizada.
Los padres de Ana Amelí han insistido desde el primer día en la línea de investigación del grupo criminal; sin embargo, la respuesta de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha sido que no hay grupos delictivos en la zona, pero que siguen investigando.
Ricardo García dio a conocer en entrevista con Animal Político que también envió una carta a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), de cara al Mundial, para que exija a México garantizar la seguridad de los jugadores y turistas que vendrán a la Copa Mundial 2026.
En el documento advierte que los millones de personas que llegarán al país podrían estar expuestas a situaciones de peligro, entre ellas, la desaparición. La misma advertencia, dice, la hará a la Confederación de Futbol de Estados Unidos y de Canadá.
“La FIFA tiene un código de cumplimiento de política de derechos humanos muy extenso en el que dice que no puede hacer eventos deportivos donde no se respeten los derechos humanos”.
“Nosotros no pedimos que se cancele el Mundial aquí, lo que queremos es que el Estado verdaderamente brinde seguridad a las personas y que los visitantes tengan la garantía de que no van a ser desaparecidos, como mi hija (…) El Ajusco está a menos de una hora del Estadio Azteca. En Zapopan, el estadio Akron está a 45 minutos de Teuchitlán”, sostuvo.
El sábado 12 de julio la joven acudió al Parque Nacional Cumbres del Ajusco con la finalidad de ascender hasta el Pico del Águila, un destino popular para hacer senderismo dentro de la ciudad. Tenía planeado subir con un grupo de amigos, pero ya no los alcanzó, así que se unió a un grupo que encontró en el ascenso.
Al llegar a la cima envió otro mensaje y una fotografía para avisar a su familia que alcanzó el punto más alto. Desde entonces, no se sabe nada de ella.
De acuerdo con su padre, los supuestos amigos con los que se quedó de ver nuca contactaron a la familia y solo la Fiscalía capitalina ha tenido comunicación con el grupo de senderistas con los que estuvo y las últimas personas que la vieron.
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Las autoridades le han dicho que las llamadas que hizo y recibió no llevan a ningún indicio, a ninguna línea de investigación. Hasta ahora no se ha tenido acceso a los mensajes de WhatsApp. “Ya pedimos a la Fiscalía que haga la solicitud a Meta para que de acceso a los últimos mensajes y llamadas de Whats, pero no es fácil, la dependencia nos dijo que esa información no la proporciona la empresa, pero ante estas emergencias no es posible que pase eso”.

Ana Amelí estudió biología en la UNAM durante un año, pero decidió cambiar de carrera. La semana en la que desapareció estaba esperando los resultados para ingresar a la universidad, ahora, a estudiar fisioterapia.
Su caso generó preocupación entre la comunidad senderista y entre los vecinos de la zona del Ajusco, quienes piden a las autoridades mejorar la señalización, vigilancia y protocolos de seguridad.
El pasado 23 de septiembre, Bertha Alcalde Luján, titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, informó que se han revisado más de 300 horas de videograbación y “se ha hecho una labor histórica de búsqueda”.
Durante una conferencia de prensa, la funcionaria detalló que se han realizado decenas de entrevistas, dos mil personas han participado en la búsqueda y se ha hecho un análisis puntual de telefonía.
“Se ha hecho un análisis muy puntual y muy exhaustivo de telefonía, con más de 26 números que se identificaron en un primer momento; 14 después, que se obtuvieron de relevancia. Es decir, continuamos con la investigación relacionada con esta desaparición. Desafortunadamente, todavía no tenemos información sobre su paradero, y no hemos logrado su localización, pero vamos a continuar con esta labor de búsqueda y de investigación exhaustiva”, dijo.
En la investigación de su caso participan autoridades de Morelos y el Estado de México.
Ricardo García pide que las autoridades involucradas cumplan verdaderamente con su deber, que tengan las capacidades para dar resultados y encontrar a su hija y a cada una de las personas buscadas por sus familias.
“Es posible que sí se haya hecho una búsqueda histórica en la montaña, pero en la investigación policiaca no se tiene nada, no hay ni una sola hipótesis clara”, insiste el padre de la joven.
“Es entendible que haya miedo, la gente también teme por su seguridad y la de su familia (…) Hay muchos grupos pesados, desde talamontes hasta del crimen organizado”, comenta.
La gente que vive cerca del Ajusco ha denunciado que la zona se ha convertido en un territorio donde la delincuencia opera con impunidad, además de que la desaparición de Ana Amelí no ha sido la única: a inicios de septiembre se denunció la desaparición de María Isabella Orozco Lozano, de 16 años, en la colonia San Miguel Xicalco, alcaldía Tlalpan.
En las observaciones de la ficha de búsqueda de María Isabella dice que conoció, a través de un juego en línea, a una persona de nacionalidad argentina llamado Brayan, del cual se desconocen más datos. Este tipo de información, de acuerdo con su mamá, ha provocado que la atención institucional sea revictimizante.
El otro caso es el de Luis Óscar García Ayala, un odontólogo de 48 años. Su ficha de búsqueda señala que desapareció el 16 de septiembre tras caminar en la zona boscosa del Ajusco para realizar ejercicio, algo que hacía con frecuencia, pero ya no regresó a casa. Al iniciar una búsqueda en la zona, sus familiares solo encontraron su automóvil abandonado.

Hace apenas unos meses, Jaqueline Palmeros, fundadora del colectivo Una luz en el camino, logró encontrar los segmentos óseos de su hija Jael Montserrat Uribe Palmeros en el Ajusco. Ella salió de su casa, ubicada en la alcaldía Iztapalapa, el 24 de julio de 2020, para ir a una entrevista de trabajo, pero ya no regresó.
Jacqueline Palmeros calcula que en los últimos tres años han identificado los restos de ocho personas en diferentes zonas del Ajusco, incluyendo los de su hija.
Pese a que el Ajusco es un parque nacional visitado por turistas, familias, y senderistas, en los últimos años, por su geografía de difícil acceso, se ha convertido en un cementerio clandestino, de acuerdo con el colectivo Una Luz en el Camino.
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