Manu Ureste · 27 de noviembre de 2025
Era la noche del domingo 23 de noviembre. Policías de las Fuerzas de Reacción Inmediata de Zacatecas realizaban un patrullaje de rutina como parte del operativo ‘Vigilante Nocturno’, cuando, en una brecha de terracería, hallaron siete cadáveres en los límites territoriales con el estado vecino, San Luis Potosí.
Muy cerca, a unos metros, los agentes localizaron estacionado un vehículo con manchas de sangre. A bordo, cuatro sujetos. Todos fueron detenidos como probables responsables e identificados. Poco después, saltó la noticia a nivel nacional: los implicados en el hallazgo eran policías locales del otro lado de la ‘frontera’, de la Guardia Civil de San Luis Potosí.

Se trataba, además, de elementos en activo que viajaban en una camioneta no oficial y sin logos, aunque Jesús Juárez, titular de la secretaría de Seguridad de San Luis, defendió en declaraciones a medios locales que los elementos acudieron al lugar de los hechos a partir de un reporte recibido en el 911 y que tenían permiso de viajar en un auto sin las insignias oficiales.
—Se tendrán que realizar las investigaciones, pero de confirmarse su participación, sería un ejemplo más de la colusión entre el crimen organizado y las fuerzas policiacas locales, que, en algunos casos, actúan como los brazos ejecutores de los criminales —apunta en entrevista David Saucedo, consultor y especialista en temas de seguridad.
Zacatecas y San Luis Potosí, especialmente en este 2025, han registrado importantes reducciones en la violencia homicida. Aunque, sucesos como este hallazgo de siete cuerpos en una carretera limítrofe y la presunta participación de policías locales vuelve a poner en el foco a ambas entidades: más allá de lo que señalan las cifras oficiales, se trata de territorios de operación para múltiples grupos que dejan tras de sí una estela de violencia que afecta a la ciudadanía, especialmente a la que viaja por las carreteras estatales.
—Tanto San Luis como Zacatecas no son estados con alta densidad de población, y tampoco son entidades en donde haya un alto consumo de drogas ilícitas. Pero están en el centro de la República. De ahí que para los grupos criminales sean muy importantes por su red de carreteras que conectan las ciudades de la frontera norte, tanto de México como de Estados Unidos, con los puertos de entrada de la cocaína y los puntos de fabricación de las metanfetaminas. Ese es el gran valor estratégico que tienen estas dos entidades para el narco: sus carreteras.
En Zacatecas, expone Saucedo, tienen influencia dos grupos principalmente: el Cártel de Sinaloa, “que opera de Fresnillo hacia el norte”, y el Jalisco Nueva Generación, “que opera de Fresnillo hacia el sur de la entidad”.

Ambos grupos delictivos habrían llegado a una tregua, “a una paz narca”, a inicios de este 2025 en una entidad que en los últimos años ha vivido varios hechos violentos de alto impacto, como los asesinatos en febrero de 2024 de dos familiares del senador Ricardo Monreal Ávila y de su hermano, el actual gobernador David Monreal.
Hasta octubre de este año, Zacatecas ha registrado 101 asesinatos; una reducción de hasta el 67 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.
—Desde hace unos diez u ocho meses estos grupos criminales pactaron una tregua en Zacatecas, y eso se ha visto reflejado en un descenso importante de los homicidios. No es que hayan desaparecido directamente, pero sí hay una contención de la violencia homicida a partir de un reparto de territorios —señala Saucedo, que añade:
—Por Zacatecas cruzan varias rutas importantes para el trasiego de fentanilo hacia el norte. Y el conflicto entre Jalisco y Sinaloa estaba dificultando mucho la operación. Por eso hay esta especie de tregua para garantizar el corredor que conecta la ruta del fentanilo para ambos cárteles.
En el caso del vecino San Luis Potosí, el experto en seguridad señala que hay al menos cinco grupos delictivos operando en la entidad, entre “mafias locales”, reductos de Los Zetas, Los Alemanes, cártel del Golfo, Sinaloa y el cártel Jalisco, “aunque tiene una presencia marginal, pero la tiene”.

En San Luis, el analista plantea que han existido pactos entre criminales y autoridades “desde los tiempos del PRI” —actualmente es gobernador por el Partido Verde— , para mantener a la entidad en los lugares más bajos del ránking de estados violentos, y fuera de los reflectores de los medios de comunicación.
Es decir, al igual que en Zacatecas, en San Luis también habría, de acuerdo con el especialista, una especie de ‘paz narca’ entre autoridades y criminales para contener la violencia.
Las estadísticas oficiales reflejan esa contención: hasta octubre, suman 169 asesinatos, una caída del 45 % en comparación con el año previo. También cayeron levemente, un 2.5 %, las lesiones dolosas por arma de fuego o arma blanca, con 3 mil 472 denuncias. No obstante, lo que aumentó fueron las denuncias por narcomenudeo, con 10 mil 386 denuncias, un 75 % más que el año previo.
—Es un hecho que en la corporación policiaca de San Luis Potosí hay algunos elementos que operan a favor de los grupos criminales —señala Saucedo—. Aunque parece que les han puesto un límite. Su detención, más que una cuestión de eficacia policial del lado de Zacatecas, creo que obedece a una posible delación. Quizá transgredieron algunos de los límites establecidos en acuerdos, pues los eventos de alto impacto están prohibidos en San Luis para que nunca figure en las primeras planas de los medios nacionales, tal y como ha sucedido ahora con el hallazgo de estos cuerpos.

La Fiscalía General de Justicia de Zacatecas informó que investiga si los siete cuerpos hallados en una carretera limítrofe con San Luis Potosí pertenecen a personas con reportes de desaparición en la comunidad zacatecana de Sauceda de la Borda, en el municipio de Vetagrande. Uno de ellos ya está confirmado.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Gobernación, en Zacatecas suman hasta el 26 de noviembre un total de 461 denuncias por personas desaparecidas, de las cuales 251 continúan vigentes, y otras 12 dieron como resultado el hallazgo de las personas sin vida.
En San Luis Potosí, en el mismo periodo de tiempo, suman 396 denuncias por desaparición, de las que siguen vigentes 102, más cuatro en las que las víctimas ya fueron localizadas muertas.
Entre ambos estados vecinos, suman 353 personas que siguen desaparecidas y 16 halladas sin vida.