Jesús León / Criterio · 4 de marzo de 2026
Este 4 de marzo se cumplen cuatro años de la inauguración del Puente Atirantado de Pachuca, una de las obras más polémicas y ostentosas de la administración estatal que encabezó Omar Fayad Meneses y que, además, se caracterizó por haber tenido un sobrecosto de los materiales, mientras que la apertura de esta estructura se postergó en dos ocasiones.
Fue el primer viernes de marzo de 2022, durante los últimos meses de la gestión del hoy embajador de México en Noruega, cuando se puso en marcha el paso vehicular superior como parte de la llamada Supervía Colosio, que costó en total 502 millones de pesos, 100 millones más de lo que se había proyectado originalmente.
Sin un evento protocolario debido a la emergencia sanitaria por el Covid-19, tras realizar un recorrido por parte de autoridades estatales, finalmente se abrió la circulación en el puente atirantado, el cual fue diseñado con el objetivo de mejorar la conectividad del poniente y oriente de la zona metropolitana de Pachuca.
La entonces Secretaría de Obras Públicas y Ordenamiento Territorial (Sopot) emitió la licitación pública EO-SOPOT-N229-2019 y favoreció a las empresas Construcciones ASD SA de CV, Grupo Constructor Eura SA de CV y Freyssinet de México SA de CV por un monto de 402 millones 138 mil 206.80 pesos.

Según el documento que se encuentra público, la obra fue definida como un distribuidor vial entre los bulevares Felipe Ángeles y Luis Donaldo Colosio, muy por encima del paso a desnivel ya existente.
Los trabajos del puente atirantado estuvieron programados para empezar el 11 de diciembre de 2019, con un plazo de ejecución de 356 días naturales; sin embargo, se postergó e inició el 13 de enero de 2020.
El catálogo mudo del concurso indicaba que se realizarían labores preliminares en terracerías, pavimentos, guarniciones, banquetas, estructuras y señalamientos horizontales, así como la habilitación de vías alternas, un puente peatonal, alumbrado público, obras de drenaje pluvial y jardinería, entre otras especificaciones que se indican en la licitación.
Tras el paso de poco más de un año, las entonces autoridades estatales plantearon que la primera fecha para inaugurar el puente atirantado sería en marzo del 2021; sin embargo, a causa de la pandemia del Covid-19, dichos trabajos se retrasaron.
La segunda fecha incumplida fue a finales de ese mismo año, por lo que el puente atirantado de Pachuca se inauguró hasta el 4 de marzo de 2022; es decir, tras poco más de dos años de haber comenzado con su construcción.
El monto final para la ejecución de la obra, la cual mide 60 metros de altura y 580 metros de longitud, fue de 502 millones de pesos, 100 millones más de lo que se anunció en un principio, lo cual fue justificado por la inflación a causa de la pandemia y de los materiales usados para levantar el paso superior, provenientes del extranjero.

Con el paso de los años, el Puente Atirantado ha sido objeto de críticas de parte de automovilistas, quienes han cuestionado su funcionalidad, pues consideraron que, en lugar de disminuir el tráfico, se ha intensificado. Asimismo, peatones y conductores han descrito la obra como innecesaria y mal planeada.
Ahora en la administración de Julio Menchaca Salazar se han realizado adecuaciones a la estructura, para lo cual se colocaron topes reductores de velocidad en los carriles con dirección a Mineral de la Reforma, lo que permitió que los conductores puedan incorporarse al puente frente a Plaza del Valle desde la lateral, a fin de reducir la congestión vial.
En la actualidad, debajo del puente atirantado, en la Glorieta Miguel Hidalgo, se realizan trabajos que buscan que la zona sea más apta para las personas, para lo cual se construyen retornos, pasos peatonales y barreras con el objetivo de evitar percances viales y que los transeúntes puedan cruzar sin el riesgo de ser arrollados.
Esta nota se publicó originalmente en Criterio.