Andro Aguilar · 13 de enero de 2025
El señor Abel bromea: “Ahora sí que el Salario Mínimo está por los suelos”. Se refiere al letrero con el nombre de esa calle recién bautizada así por el ayuntamiento de Tultitlán, que vecinos quitaron y dejaron tirado sobre la terracería de la recién renombrada colonia Cuarta Transformación.
En esta demarcación del Estado de México, pocas personas se enteraron que la presidenta Claudia Sheinbaum celebró este domingo 100 días en su camino para construir lo que llama el Segundo Piso de la Cuarta Transformación. “Acá no ha llegado”, dice molesta al respecto la señora Laura.
En una parte de esta colonia no hay agua potable, drenaje, alumbrado público ni pavimento. Sus habitantes reclaman que parece una mala broma que el gobierno municipal haya renombrado la localidad como el proyecto político que hoy celebró en el Zócalo capitalino con la presencia de miles de personas provenientes de todas las entidades del país.

Mientras miles escuchaban a la mandataria en la Plaza de la Constitución, en la colonia Cuarta Transformación, decenas de vecinos se reunieron para seguir con su batalla de echar atrás la creación de la demarcación con ese título y el consiguiente nombramiento de más de 40 calles que van de megaproyectos y programas emblemáticos de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El municipio de Tultitlán es gobernado desde hace más de un lustro por la coalición encabezada por el partido Morena. Incluso la sección electoral 5543, a la que pertenecen esta nueva y otras colonias contiguas, dio en 2024 más de la mitad de los votos al partido Morena de la hoy presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, el cambio de los nombres de las calles causó la inconformidad en un sector de vecinos que temen que sus documentos personales no sean válidos. Otro grupo asegura que es una estrategia del gobierno municipal para quedarse con terrenos.
Estos últimos, de la colonia anteriormente llamada Fimesa III, aseguran compraron hace tiempo sus propiedades, pero que el gobierno municipal buscaría adjudicárselos.
La mayoría de quienes están en desacuerdo reclaman que el cambio de nombre en la colonia, calles y código postal les afecta para trámites y validez de documentos con los que ya cuentan.

El cambio de nombre a la colonia y las calles devela un conflicto entre autoridades y pobladores por presuntos asentamientos irregulares. Algunos habitantes conocen la hoy colonia Cuarta Transformación como El Paraje, otros como Fimesa I, Fimesa II y Fimesa III. De acuerdo con el Plan Municipal de Desarrollo Urbano, en Tultitlán las autoridades identificaron asentamientos irregulares en 15 colonias del sur de la demarcación, que colinda con la Sierra de Guadalupe, entre ellas El Paraje, Fimesa.
Para el abogado Francisco Fuentes, que trabaja con los vecinos inconformes, el cambio de nombre fue “la gota que derramó el vaso” en una disputa que mantienen con el ayuntamiento por terrenos que las autoridades señalan como propiedad municipal y los vecinos defienden como suyas.
Han reunido, a decir del abogado, más de 500 firmas para respaldar la petición a autoridades federales, del Estado de México y sobre todo del Instituto Electoral del Estado de México de realizar una consulta para que sean los vecinos de este lugar quienes decidan si conservan su nombre de Fimesa I, Fimesa II y Fimesa III.

Existen dos amparos colectivos, contra el derribo de viviendas y por el cambio de nombre de la colonia. El abogado explica que, además, hay alrededor de 80 carpetas de investigación por presunto abuso de autoridad, por la demolición de viviendas en abril de 2023 y agosto de 2024.
La exalcaldesa Elena García, hoy diputada, ha dicho que las propiedades en disputa son gubernamentales, habitadas de forma irregular, que pertenecían al ejido de San Francisco Chilpan, que el ayuntamiento adquirió formalmente unos meses atrás.
“Lo que detonó pues ya este conflicto social fue que el 3 de diciembre del 2024 comenzó a poner las nomenclaturas de las calles, renombrándolas. Ésa es la gota que derramó el vaso, porque al final este abuso de autoridad, esa arbitrariedad hacia las colonias, digo, al final ya no fue solamente Fimesa III —donde están los terrenos en disputa—, fue Fimesa II y Fimesa I, entonces esta gota que derramó el vaso hizo que se diera todo este movimiento social”.

En días pasados los vecinos comenzaron a retirar los letreros de calles recién renombradas.
“Estamos muy mal, la colonia va a tener muchos problemas, en primera con credenciales, ¿los niños que se registraron aquí, que nacieron aquí? Va a ser un lío para que los cambien… Físicamente no teníamos nombre en las esquinas, pero en los documentos que tenemos, en la dirección, siempre ha tenido su nombre”, dice el señor Manuel Figueroa, quien lleva 27 años en la colonia que él conoce como el Paraje y sobre la calle Huizache, hoy llamada Canasta alimentaria.
La señora Laura es una de las habitantes de Fimesa III, la colonia donde se encuentran los terrenos en disputa. La mujer asegura que compraron su propiedad desde años atrás pero no la habían habitado hasta hace unos tres años. Vive sobre la calle Azalea que ahora lleva el nombre Parque de Texcoco. Lo peor, dice, es que le cambiaron también el código postal.
“Ya tengo mi INE y todo”, dice antes de mostrar su credencial de elector donde está asentado el nombre de la colonia: Fimesa III.
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Klariza, nuera de la señora Laura, acusa a la expresidenta Elena García Martínez de intentar hacer negocio con los terrenos. Señala que algunos de sus vecinos le aseguraron que las autoridades demolieron una casa en un lote que ahora tiene un nuevo dueño que se lo compró a la presidenta.
“No se quiere ir con las manos vacías y quiere hacer un negocio. Porque dicen que está revendiendo algunos terrenos”, dice molesta.
Klariza reconoce que más que los nombres, el problema está con los terrenos en disputa.
“Yo siento que nos afecta más el caso de los terrenos (…) Supuestamente están apoyando al pueblo, pero no es cierto, yo no veo que hagan algo que beneficie al pueblo, al contrario, nos están afectando en todos los sentidos: de los terrenos, el nombre de las calles que impusieron la colonia”.

Unos metros más adelante, a punto de abordar su motocicleta, el joven Juan Álvarez cierra con una cadena la malla que delimita el patio de la casa donde vive desde hace casi dos años. Dice que es de una de sus cuñadas pero la cuida. Teme que lleguen las autoridades, demuelan la vivienda y se queden con el terreno.
“Supuestamente se los queda el gobierno”, añade.
El joven, con tatuajes en el cuello y las manos, que rechaza ser retratado, dice que el lote vacío de al lado, delimitado con una malla ciclónica es el suyo. Que también lo está cuidando.
El nombre de las calles, asegura, es algo secundario que serviría precisamente para hacerse de esos terrenos.
—¿Y qué opinas de los nuevos nombres de las calles?
—A mí se me hace pésimo el nombre que le dan, pero yo siento que lo hacen con el fin de quedarse con los mismos terrenos, para tener nuevos papeles con otros nombres y que uno no los pueda reclamar.

Otra vecina, que no participa en las protestas y que pide que se le llame Alejandra para evitar conflictos vecinales, asegura que a ella no le parecen tan mal el cambio de nombres, sino que regularicen la colonia para que tengan servicios.
“Con que me regularicen, que es lo importante para mí, estaría súper bien. A fin de cuentas no me tocó un nombre tan feo, se llama creo que Lago de Texcoco, porque hay unos más extremos”, dice y sonríe.
La vecina, que vive con su esposo y su hija adolecente, coincide que el principal problema, más allá de los nombres de las calles, es el temor por la pérdida de propiedades entre los habitantes.

Recuerda que en meses pasados las autoridades derruyeron viviendas que estaban incluso construidas en obra negra ya con tabiques.
“Yo creo que si no quitan terrenos y llegan a poner los nombres, pues yo creo que hasta la gente sin problema. Como les digo, la cosa es que nos regularicen. El problema de fondo es eso, la regularización. A lo mejor los demás vecinos porque les quitaron su propiedad están molestos, pero pues yo estaba contenta: si ya tiene nombre la calle quiere decir que ya nos van a tomar en cuenta”.