Eréndira Aquino · 27 de enero de 2026
Colectivos autodenominados anarquistas y familiares de Arturo Lugo protestaron frente a las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) para exigir la liberación del joven conocido como “Shevek”, detenido el pasado 8 de enero por su participación en la toma de un edificio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2020.
De acuerdo con la abogada que acompaña el caso, Arturo se encuentra en prisión preventiva acusado del delito de daño a la propiedad con la agravante de vandalismo, una medida que considera “arcaica” y que castiga el activismo por el cual se encontraba en las instalaciones de la FES Acatlán.

Durante la protesta, G., quien se encontraba con Shevek al momento de su detención, reclamó a las autoridades la persecución en su contra por el apoyo que realizó a las integrantes de la colectiva Argüenderas y Revoltosas, quienes exigían a las autoridades de la FES Acatlán que se castigaran los casos de violencia de género dentro del plantel. En cambio, acusó que la UNAM permitió la entrada de “porros” para agredir a los manifestantes que tomaron un edificio administrativo y provocar un incendio por el cual se responsabiliza a Lugo.
“Arturo fue detenido por agentes de la FGR como represalia por el apoyo solidario que brindó a las compañeras de la colectiva Argüenderas y Revoltosas que en el contexto del 8 de marzo del 2020 tomaron las instalaciones de la FES Acatlán para denunciar la violencia patriarcal institucionalizada y los abusos, y el acoso sexual ejercido por docentes y administrativos” comentó G., quien acusó a la UNAM de criminalizar la protesta y de ser omisa ante su responsabilidad de actuar contra quienes cometen agresiones en razón de género.
Acompañados de una batucada, los manifestantes exigieron ser recibidos por la titular de la FGR, Ernestina Godoy, para buscar la liberación del detenido y el sobreseimiento del caso, pues consideran que Arturo es un preso político.
Animal Político consultó a la UNAM acerca de los cargos que se imputan a Lugo Macías, así como de la solicitud de los familiares de que desistan de la demanda en su contra, sin que al momento de la publicación haya recibido respuesta.

Previo al confinamiento por la pandemia de COVID-19, el colectivo Argüenderas y Revoltosas realizó un tendedero de denuncias de acoso sexual y otras formas de violencia de género por parte de integrantes de la comunidad de FES Acatlán, sin embargo, G. indicó que “no se llegó a un acuerdo con las autoridades, ni escucharon realmente las peticiones”, lo que aumentó la indignación de las denunciantes.
La joven explicó que “se decidió tomar un edificio administrativo conocido como ‘el cubo’, para hacer visibles las denuncias. Fue después de la toma que llegó la pandemia, pero ellas (las activistas) decidieron seguir en el edificio. Los alumnos se fueron y ellas se quedaron solas ahí”. Fue en este contexto en el que Arturo, quien entonces era alumno de la carrera de filosofía, se sumó junto con otro activista, “para apoyarlas y que no estuvieran solas“.
Un mes después de la toma, en abril de 2020, cuando las instalaciones universitarias se encontraban cerradas por la pandemia, “estaba Arturo con su compañero en el espacio tomado durante la madrugada, cuando escucharon ruidos muy extraños, y se dieron cuenta que estaban llegando unos sujetos vestidos de negro, con pasamontañas, picos y bidones de gasolina”.
Según quienes se encontraban ese día resguardando el edificio tomado, los encapuchados rociaron gasolina en la entrada del edificio para iniciar un incendio con el que buscaban sacar a los activistas. Sin embargo, la UNAM acusó a Lugo Macías de los daños causados por el fuego y del resto de las condiciones en las que se encontró el inmueble.

A fue una de las alumnas de la FES Acatlán que se encontraba en la toma el día en que ocurrió la agresión de los encapuchados, y fue una de las personas que corrió a pedir ayuda médica para Shevek, quien resultó con quemaduras graves, y para otro de los activistas a quien le dieron una golpiza que lo dejó con la mandíbula rota.
“Por mucho tiempo estuve en shock, porque a otra de las compañeras la agredieron sexualmente, y porque después me sentía en riesgo de que me pasara algo o a mi familia… y todo por exigir una respuesta de las autoridades por lo que le estaba pasando a las estudiantes”, lamentó.
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Después de varios años, A. revivió este episodio el día en que se enteró por redes sociales de que Arturo había sido detenido, por lo que decidió sumarse a las protestas para exigir su liberación.
La mamá del detenido enfatizó que esperan llegar a un acuerdo con las autoridades federales para que salga de prisión, aunque sostuvo que los cargos que se le imputan son injustos ya que él se encontraba en el sitio para apoyar una manifestación.