Colectivo LGBTIQ+ Orgullo Guerrero: 22 años en la lucha por los derechos

Itzel Urieta/Amapola periodismo · 16 de junio de 2023

Colectivo LGBTIQ+ Orgullo Guerrero: 22 años en la lucha por los derechos

En junio de 2022 fue la segunda marcha LGBTIQ+ en Chilpancingo. Esa tarde, alrededor de cien personas salieron a marchar, pero se enfrentaron a insultos y groserías de los vecinos de dicha ciudad.

Huevos podridos, agua, verduras dañadas caían desde los edificios junto a los insultos; en esos momentos el ambiente era de miedo e incertidumbre, según los recuerdos de Juan Carlos Salvador López, conocido como Karola.

Este segundo nombre se lo asignó uno de sus amigos en la preparatoria, y lo asumió, dijo, sólo como un personaje pues prefiere ser nombrado como él, quien además, desde hace 21 años, es un activista por los derechos de las poblaciones LGBTIQ+.

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Uno de los momentos que Karola no olvida, fue cuando transitaba el contingente de esa marcha por el centro de Chilpancingo, a la altura del paso al desnivel, el túnel que cruza por debajo del zócalo de la ciudad.

“Nos apagaron la luz, todos nos asustamos, lloramos, corrimos, nos abrazamos, pensamos que nos iban a hacer algo, que nos iban a matar”, contó.

Nunca supieron si fue un error o si fue provocado, él cree que la segunda opción; en ese tiempo las poblaciones LGBTIQ+ comenzaban a tomar las calles en exigencia y reconocimiento de sus derechos.

La oscuridad del túnel fue una metáfora quienes marcharon ese día: la luz es la salida a un nuevo contexto donde su derechos humanos son la consigna. “Es como si todos murieran y al salir simboliza como si regresaran a la vida”.

El inicio de las marchas y del colectivo

La primera marcha de las poblaciones LGBTIQ+ en Chilpancingo se realizó el 13 de junio del 2001, organizada por Orlando Pastor Santos y David Moyao.

De acuerdo con Karola, la organización surgió en una plática entre amigos y nunca pensaron la magnitud que tendría años después.

Entre los activistas por los derechos de las poblaciones LGBTIQ+, Orlando y David son reconocidos como los pioneros.

Cuando marcharon por primera vez, lo hicieron bajo el nombre de Colectivo Linaloé, en honor a las cajitas de Olinalá. Para ese momento sólo era el nombre, el colectivo no estaba constituido de manera oficial.

Así continuaron varios años hasta que el 10 de julio del 2012, o sea 10 años después de la primera marcha, Orlando decidió darle formalidad al grupo con el nombre de Colectivo Gay Orgullo Guerrero, nombre que mantuvo hasta el 2018.

Con el objetivo de integrar otras identidades y expresiones de género, el colectivo fue renombrado en 2018 Colectivo LGBTIQ+ Orgullo Guerrero, nombre que mantienen en la actualidad.

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Orlando organizó las primeras marchas. Karola recuerda que durante las noches pegaban los carteles alusivos para que nadie los viera, pues era común que los policías los detenían.

Además de organizar las marchas por las poblaciones LGBTIQ+, el colectivo comenzó con otras actividades como, la búsqueda de convenios con la Secretaría de Salud Guerrero (SSG), para concientizar sobre enfermedades de transmisión sexual, como el VIH.

En ese momento el colectivo se convirtió en gestor.

Una de sus principales luchas fue la aprobación del matrimonio igualitario en el estado, Orlando y David lucharon durante 22 años para conquistar ese derecho.

Orlando era el encargado del colectivo, organizó las marchas hasta el 2009. Al año siguiente lo hizo Quetzalcóatl Leíja Herrera, pero sólo alcanzó a organizar dos marchas: el 4 de mayo del 2011 fue asesinado en pleno zócalo de Chilpancingo; su asesinato es uno de los primeros crímenes de odio registrados en la ciudad. Hasta la fecha sigue impune.

José Luquín Lavosiere organizó las siguientes marchas, por motivos personales dejó la organización y esta volvió a manos de Orlando, quien estuvo activo dentro del colectivo hasta su fallecimiento en enero del 2020.

Después Karola asumió la presidencia del colectivo y se propuso honrar la memoria de los activistas que iniciaron el movimiento LGBTIQ+ en Chilpancingo.

22 años años de lucha por los derechos de poblaciones LGBTIQ+

A 22 años de marchar por primera vez y a 10 años de crearse formalmente el colectivo, mantienen un movimiento sólido.

Durante la pandemia, Karola, junto a Chiquis Demetrio Patrocinio, una activista trans, vicepresidenta del colectivo, crearon el comedor comunitario LGBTIQ+ en el que por un año alimentaron a personas que lo necesitaban.

“Alimentamos por un año a más de 800 personas diarias, hacíamos de dos a tres guisados diarios con ayuda de gestiones entre amigos. Este comedor fue para todos”.

Desde entonces, hacen sinergia con otros colectivos para buscar acceso a derechos que por estigmas les han negado. Colaboran con Salvando Vidas, organización dedicada al apoyo de personas con VIH en fase terminal; con la Red de Jóvenes Por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Redefine Guerrero), con ellos realizan platicas y campañas de concientización para la vida sexual de las juventudes.

También han logrado becas para estudiantes de las poblaciones en distintas Facultades de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), convenios con empresarios para darles una oportunidad a las poblaciones de tener su primer empleo.

Fomentan el deporte a través concursos de futbol, basquetbol y voleibol y en la Secretaría de Salud Guerrero lograron tener acceso a campañas de salud.

Karola es el único de los fundadores que continúa en el activismo, algunos fallecieron por enfermedades, otros fueron asesinados y unos más murieron durante la pandemia. Está convencido que “en colectivo es mejor”, frase que distingue al colectivo.

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Las nuevas generaciones

Efraín de Jesús Arroyo es uno de los integrantes más recientes del colectivo, se integró en 2021, antes ya había tenido un acercamiento con Orlando, en 2016.

Efraín primero estuvo en Redefine Guerrero, en 2017 tuvo más acercamiento con el colectivo, conoció a varios integrantes y se sumó a algunas actividades.

“Yo me integro en el 2021 porque a mí me interesaban esos temas. Yo quería encontrar personas activistas de las poblaciones LGBTIQ+ para trabajar con ellos. Considero que el colectivo es muy fuerte y reconocido, su historia y cómo se formó ha generado bastante respeto. Ser integrante del colectivo para mi es un orgullo”.

Luchar por el reconocimiento de sus derechos lo motiva a mantenerse en el colectivo; Efraín no sólo busca dejar un legado para otras personas, quiere disfrutar de cada logro del colectivo.

Marcha 2023

A diferencia de las primeras marchas, cuando eran agredidos, ahora es común ver a familiares de integrantes de las poblaciones LGBTI+ o personas sumadas a su contingente, en un acto de empatía.

Uno de los objetivos por los que lucharon 22 años fue el matrimonio igualitario, logro que ni Orlando ni David vieron consumarse.

Este derecho fue aprobado el 24 de octubre del 2022, con 38 votos a favor, seis en contra y dos abstenciones y fue hasta mayo pasado que se realizaron las primeras bodas colectivas LGBTIQ+, por una demora en los procesos.

La marcha del colectivo, mencionó, es una marcha de protesta y de exigencia al reconocimiento de sus derechos.

Después de la aprobación del matrimonio igualitario, el colectivo se ha puesto conquistar otras metas: la ley de identidad de género para hombres y mujeres trans, la tipificación de los crímenes de odio y la prohibición y sanción de las terapias de conversión.

“La lucha no fue en vano, pero sí falta para que se reconozcan nuestros derechos. Guerrero gatea cuando otros estados ya caminan y otros corren”, agregó Karola.

De Amapola Periodismo