Marlén Castro / Amapola Periodismo · 14 de enero de 2025
Desde septiembre del 2024, niñas, niños y adolescentes de Chautipan, Guerrero, están sin clases debido a que las maestras y maestros de los tres niveles escolares que hay en la comunidad no se han presentado a laborar.
Los habitantes exigieron a la autoridad educativa resolver la falta de clases por la ausencia de los maestros que atienden los diferentes niveles educativos disponibles en esta comunidad de la sierra de Chilpancingo, a una hora y media de la cabecera.
Las clases fueron suspendidas desde días antes del huracán John, ya que por la presencia del fenómeno meteorológico la Unidad de Protección Civil suspendió labores. Las lluvias de John dañaron la carretera de Chilpancingo a Jaleaca de Catalán y los maestros ya no subieron, aunque los habitantes y comerciantes locales se trasladaban por un camino de terracería.
Después de la contingencia, los habitantes vivieron entre el 24 y 27 de octubre la desaparición de 17 integrantes de una misma familia que se dedicaba a la venta de trastes en diferentes comunidades de la Montaña baja, principalmente en Chilapa, un área controlada por el grupo del crimen organizado Los Ardillos.
El 6 de noviembre, 11 de las 17 personas desaparecidas, entre ellas, dos mujeres y cuatro niños, aparecieron muertos, todos presentaban signos de tortura y de violencia extrema.

El 5 de noviembre, las y los maestros adscritos a la Escuela Primaria Ignacio Zaragoza enviaron un documento al director general de Administración y Desarrollo de Personal del Gobierno del Estado, en el cual explicaron por qué no cumplían con su labor como docentes.
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“Debido al huracán John una de las dificultades que se presentaron es el difícil acceso a la comunidad, la falta de transporte y uno de los principales temas que aqueja a la localidad es la inseguridad que prevalece en el entorno donde desempeñamos nuestra labor docente”, dice el texto.
Agregaron que bajo esas circunstancias no sentían la confianza y seguridad para trasladarse a cumplir con sus funciones.
Lo anterior luego de que la comunidad envió un oficio a los docentes el 4 de noviembre, en donde las madres y padres de familia acordaron que los maestros debían quedarse en la comunidad de lunes a viernes en lugar de viajar a diario.
“Todos los padres llegamos a la conclusión de que los maestros se queden en la comunidad de lunes a viernes, en caso de no estén de acuerdo, los maestros se comprometerán a realizar un documento donde ellos se hacen responsables si viajan diario de la comunidad”, menciona el documento.

Este intercambio de oficios ocurrió un par de días antes de que fueran halladas las once personas asesinadas. Después del sepelio colectivo, las madres y padres de familia han solicitado a las maestras y maestros regresar a dar clases, pero los maestros anteponen ese oficio enviado desde noviembre.
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Las madres y padres tenían esperanzas de que este lunes 13 de enero se reanudaran clases en todos los planteles de pero las instalaciones educativas en este pueblo de alrededor de 500 habitantes, donde hay unos 200 menores de edad, no abrieron porque los maestros no regresaron.
Un comité de madres y padres de familia pidió a la autoridad educativa resolver esta situación, ya sea con cambiar a los maestros o supervisar que haya las condiciones que ellos piden para subir a la comunidad a cumplir con su función.
Esta nota se publicó originalmente en Amapola, Periodismo transgresor.