Contenido Animal Político · 17 de junio de 2026
El Kiosco A1 del Bosque de Chapultepec tiene un nuevo rostro. Transitarlo es tejer un recorrido peatonal continuo, seguro y claramente comprensible que articula los accesos, el área de juegos, el frente de los kioscos y las zonas de estancia, priorizando a las primeras infancias, familias, cuidadores y comerciantes bajo criterios de inclusión, sostenibilidad y economía circular.
Hoy el lugar luce distinto: senderos continuos, áreas de descanso con sombra, juegos hechos con materiales naturales, murales colaborativos y accesos diseñados para que las familias entren y permanezcan en el espacio.
Pero la transformación no ocurrió únicamente por una intervención arquitectónica. Detrás hubo algo menos visible y más complejo: escuchar a quienes habitan el lugar todos los días.
El proyecto LAPIS Kiosko A1 rehabilitó más de mil 100 metros cuadrados dentro de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec con un enfoque de primera infancia y participación comunitaria.
La intervención fue impulsada por Fundación FEMSA, Coca-Cola FEMSA y Fondo Unido–United Way México, en coordinación con la Dirección Ejecutiva del Bosque de Chapultepec y el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec.
Sin embargo, desde el inicio quedó claro que no se trataba de llegar y poner juegos.
“Este es un proyecto que no se hace solo, sino se hace junto con los comerciantes que habitan este espacio”, explicó Yan Vázquez, integrante de AdDesign y coordinador de la intervención.
El arquitecto recuerda que el proceso obligó a replantear ideas sobre la marcha.
“Había un momento que el propio despacho decía, ‘no, es que el paso tiene que ser por acá’. Y los comerciantes le decían, ‘pues no, el paso no puede ser por ahí, porque entonces no me va a tocar que la gente venga a mi espacio’”, relató Uren.
Ese diálogo terminó definiendo buena parte del proyecto.
“Siempre ponemos delante las necesidades y escuchamos, no llegamos e imponemos”, afirmó Lourdes Semaan, gerente de Asuntos Regulatorios y Relaciones Institucionales de Coca-Cola FEMSA. “Nosotros escuchamos qué es lo que quiere, qué es lo que necesita la comunidad. Y a partir de ahí empezamos a tejer los acuerdos”.
El programa LAPIS —Lugares Amigables para la Primera Infancia— comenzó en 2021 y actualmente suma más de 100 intervenciones en distintos estados del país.
“Lo que buscamos es crear espacios públicos que sean amigables con los niños, las niñas y sus cuidadores”, detalló Sindy González Tijerina, gerente de primera infancia en Fundación FEMSA. “La idea es que estos espacios les permitan jugar, explorar, conectarse con la naturaleza y con su entorno”.
En Chapultepec, esa idea tomó forma a partir de elementos sencillos, pero funcionales: zonas con sombra, espacios de visibilidad para cuidadores, áreas de descanso y recorridos más seguros.

“Los niños de primera infancia no andan solos por la ciudad, siempre andan acompañados. Entonces es muy importante tener estos espacios donde los cuidadores puedan estar tranquilos, donde también puedan disfrutar el espacio y poder estar al pendiente de los niños”, añadió González.
La rehabilitación incluyó 210.6 metros cuadrados de senderos peatonales, 117 metros cuadrados de suelo amortiguante natural, áreas de estancia, bancas de piedra, arcos de acceso, juegos elaborados con troncos y un mural colaborativo de aproximadamente 120 metros cuadrados.
Uno de los ejes de la intervención fue reutilizar materiales ya existentes dentro del bosque.
“Una de las cosas más importantes que ha tenido el bosque en problemas es reparar los juegos”, consideró Yan Vázquez. “Entonces fue muy importante reutilizar cosas que ya existen aquí en el bosque. Vimos piedras que ya estaban en otra parte, todo material natural, tampoco hay que traer plásticos”.

La intervención también recuperó antiguos animales de cemento instalados décadas atrás en la tercera sección de Chapultepec.
“Yo me acuerdo cuando iba a los parques y jugaba en ellos”, contó Natasha Uren. “Nos trajimos a los animalitos para que sigan en la memoria histórica de esta ciudad en un lugar tan emblemático”.
El mural colaborativo terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles del proyecto.
Participaron comerciantes, voluntarios de Coca-Cola FEMSA, artistas, familias y niñas y niños que trabajaron junto al colectivo Cha Cha Cha.
“Mi hija tiene un pato que ella pintó, que va a estar toda su vida en Chapultepec”, contó Vázquez. “¿Qué cosa más preciosa puedes tener?”.

La obra se construyó a partir de talleres con infancias y trabajo conjunto con biólogos del bosque.
“Vinieron a plantar, vinieron a pintar. De verdad eso ha sido una cosa muy bonita”, agregó el arquitecto.
Uno de los aspectos más delicados fue incorporar a los comerciantes del kiosko dentro del proceso de transformación.
“Tratamos exactamente de apoyarnos entre todos y creo que es mejor para todos estar en armonía que en conflicto”, dijo Natalie Bojórquez, comerciante de la zona.
Bojórquez asegura que el cambio comenzó a notarse desde las primeras semanas.
“La verdad es que sí se ve bastante bonito, colorido. Sí resalta mucho nuestro negocio. El jardín, los juegos, la verdad es que sí está muy bonito”, explicó.
Y el impacto, asegura, ya empieza a reflejarse en la llegada de visitantes.
“Sí jala un poco más de clientes”, afirmó.
Aunque la inauguración marca el cierre de una primera etapa, quienes participaron en el proyecto creen que el modelo puede extenderse a otras áreas del bosque.
“Esto, esta primera intervención, está allá. Creo que de aquí se detonan muchos más ejemplos que se pueden ir replicando por todo el bosque”, adelantó Yan Vázquez.
La idea también entusiasma a Coca-Cola FEMSA.
“El bosque es un crisol de necesidades, de gustos, de intenciones, de buenas voluntades, de imaginación, de creatividad. Estamos buscando efectivamente otros espacios en los que podamos participar”, expresó Semaan.
Más allá de la infraestructura, quienes impulsaron el proyecto insisten en que la transformación más importante fue otra: demostrar que un espacio público puede cambiar cuando distintos actores empiezan a colaborar para mejorar la vida de las comunidades.
“Las transformaciones más significativas nacen de la participación comunitaria”, resumió Natasha Uren.
Nota del editor: Esta publicación se realizó con información de Fundación FEMSA, Coca-Cola FEMSA, Fondo Unido México, Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec y el Bosque de Chapultepec como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Animal.