Redacción Animal Político · 28 de agosto de 2025
La madre buscadora de Zacatecas, Aida Karina Juárez Jacobo, fue localizada sin vida este jueves en San Luis Potosí, por los hechos hay una persona detenida.
El secretario general del Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Mugüerza, informó que la Mesa Estatal de Construcción de Paz confirmó el hallazgo.
Aida Karina era integrante del colectivo “Siguiendo tu rastro con amor” en Zacatecas, y se encontraba en medio de la búsqueda de su hija, Goretti Guadalupe Juárez Jacobo, desaparecida desde el 25 de junio del 2025 en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.

La persona detenida fue puesta a disposición de la Fiscalía General de Justicia para continuar con las investigaciones.
Reyes Mugüerza informó que el Gobierno del Estado mantiene comunicación con autoridades de San Luis Potosí y con instancias federales, a fin de dar seguimiento a las indagatorias.
“Nos solidarizamos profundamente con su familia, con su colectivo y con todas las madres buscadoras que, con valentía y amor, han hecho de la esperanza su causa. Su labor es fundamental y merece reconocimiento, respeto y, sobre todo, protección”, publicó el funcionario en sus redes sociales.
El colectivo “Siguiendo tu rastro con amor” lamentó el homicidio de Aida Karina y exigieron justicia por el caso, asimismo, expresaron su preocupación por la protección de la familia de la madre buscadora y de todos quienes se dedican a dicha labor.
Exigieron que haya condiciones de seguridad para las personas buscadoras.
“Estamos en permanente comunicación con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas. Informamos a toda la sociedad zacatecana, que estamos dando exhaustivo seguimiento a las investigaciones que estan realizando sobre este doloroso crimen. Exigimos justicia para Aida Karina y para todos los crimenes que afectan a nuestros seres queridos desaparecidos y a los familiares comprometidos en cuerpo y alma con su busqueda. Exigimos una seguridad efectiva que garantice la vida de las madres buscadoras y de todas y todos los familiares y personas solidarias con la búsqueda de nuestros seres queridos”.
En México, las mujeres lideran la búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas, una actividad considerada de alto riesgo por los peligros que conlleva y que ha cobrado la vida de al menos 16 de ellas en los últimos nueve años.
Se trata de más de la mitad de los 30 homicidios cometidos en contra de familiares y allegados de personas desaparecidas desde febrero de 2011 a mayo de 2025, según señalan las organizaciones Amnistía Internacional e IPAS Latinoamérica y el Caribe en su Informe dirigido al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas.
En el documento, las organizaciones dan cuenta de las múltiples afectaciones que enfrentan las mujeres buscadoras durante el desempeño de su labor que van desde amenazas, seguimientos, secuestros, tortura, violencia sexual, desplazamiento, extorsiones, así como la violencia ejercida en su contra por parte de las propias instituciones del Estado.
En primer lugar se ha identificado que las autoridades discriminan a las mujeres buscadoras por razones de género, lo que se traduce en la falta de escucha y en considerarlas incapaces de realizar ciertas tareas. A esto se suma un trato diferenciado dependiendo de su situación económica, un factor que determina la rapidez con la que se atiende el caso.
Además, las mujeres racializadas, indígenas o migrantes enfrentan mayores desafíos para ejercer sus derechos debido a barreras del lenguaje, geográficas o por no contar con los documentos necesarios para hacer sus búsquedas en territorio mexicano, en el caso de las últimas.
Tras la desaparición de sus familiares, las mujeres también son estigmatizadas y revictimizadas con comentarios que depositan toda la responsabilidad de las tareas de cuidado en ellas, es decir, tanto las autoridades como la sociedad las cuestionan por no haber cuidado adecuadamente a sus seres queridos o por no saber dónde se encuentran.

De acuerdo con el informe, para las mujeres buscadoras la impunidad se vive al doble: primero con la desaparición de sus seres queridos y luego con las violaciones a los derechos humanos que enfrentan en su intento de dar con su paradero.
A pesar de los múltiples llamados internacionales para resolver la crisis de desapariciones, México mantiene un alto índice de impunidad y persisten los obstáculos para que las víctimas puedan acceder a la justicia.
Tan sólo de 2019 a 2022, se calcula que el nivel de impunidad en el delito de desapariciones fue del 99 %, lo que refleja la grave situación que atraviesa el país en la materia.
La desaparición de familiares también provoca graves daños a la salud y economía de las mujeres buscadoras.
Según indica el informe, la mayoría de ellas se encuentran en una situación previa de pobreza que suele empeorar, ya sea porque la persona desaparecida era la proveedora del hogar, por la pérdida de un negocio tras la desaparición o porque las mujeres quedan a cargo de las labores de cuidado de manera exclusiva, lo que dificulta el camino para conseguir una fuente de ingresos.
El deterioro de las condiciones de vida y el estrés constante derivado de las búsquedas generan además importantes impactos en la salud física y mental de las mujeres. Se han documentado daños al sueño, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, depresión, sentimientos de culpa, así como el desarrollo de enfermedades crónicas y accidentes en las labores de campo