José Miguel Sánchez / Amapola Periodismo · 13 de junio de 2023
Una mesa, un comal, un fogón para hacer tortillas y una colchoneta es el único patrimonio que le queda a Petra Hipólito Vélez a un mes y medio de que abandonara su vivienda que estaba cimentada en los márgenes de la barranca La Lobera, zona declarada de alto riesgo por un derrumbe que se llevó algunas casas de la colonia 1 de Mayo en Chilpancingo, Guerrero.
Petra fue evacuada de su vivienda la mañana del 5 de mayo, después que el desgajamiento de la barranca acabó por derrumbar una casa y un auto que estaban en sus márgenes.
Esa misma noche el Ayuntamiento de Chilpancingo instaló un refugio temporal para las 10 familias evacuadas, ubicado en las instalaciones de las canchas de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), en las inmediaciones del centro de la ciudad.
Las 10 familias afectadas, entre ellas la de Petra, acudían a dormir al refugio y por el día trabajaban o hacían guardias para evitar algún robo en sus viviendas.
En esa dinámica estuvieron por mes y medio, hasta que la noche de este 11 de junio, a los afectados se les impidió la entrada al refugio y se regresaron a dormir a sus viviendas de la 1 de Mayo.
“Nosotros queremos ver una solución, estamos arriesgando a nuestra familia, porque no se vale lo que nos hizo la presidenta, porque no se vale lo que nos hizo, no dejarnos entrar, nos hubiera avisado para no gastar, nosotros ya no teníamos para el pasaje y nos regresamos caminando con nuestra colchoneta”, contó Petra.
En el caso de Petra, su casa está sobre un socavón que se formó debido a los derrumbes. La mitad de su casa, que era de madera, fue desmantelada, y la otra parte, que es de concreto, está suspendida en el aire.
La noche de ayer durmió en el piso, sobre una colchoneta y con el miedo de que sucediera un accidente.
“Por la noche se escucha como truena la tierra y nos salíamos todos, pero por el cansancio nos regresábamos a dormir; y así pasamos la noche”, contó Petra.
Ya en la mañana, Petra puso un fogón y un comal en la puerta de su casa, y comenzó a vender tortillas para tener algo de dinero; de ella dependen sus dos hijos y su padre.
Anteriormente tenía una tienda de abarrotes, la que desmanteló después de ser evacuada y la que no puede instalar otra vez por las condiciones de su vivienda. “Yo no tengo dónde ir, yo tuve que venirme peligrando porque no tenemos otra opción”, menciona.

Las dificultades de Petra comenzaron desde el 5 de abril pasado; fue asesinada su pareja, era chofer de una Urvan del servicio público de Chilpancingo, la ruta de la colonia PRD.
Exactamente un mes después ocurrió el derrumbe y ahora se quedaron sin la oportunidad de dormir en un albergue.
La petición de Petra es que les aclaren su situación. “Queremos saber qué harán las autoridades para resolver el problema, porque ya nos regresamos a vivir aquí y es peligroso para todos”, dijo.
La familia de Petra y otras 10 que vivían en los márgenes de la barranca La Lobera fueron evacuadas después de que se derrumbara una parte del suelo donde estaban asentadas sus casas.
Fueron esas 10 familias las que ocuparon el albergue; hoy algunas se fueron con un familiar, otras buscaron un espacio para rentar y otras, como el caso de Petra, regresaron a su vivienda, su único patrimonio.
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