Sobre-vivir para la música: la cantante Vivir Quintana presenta su libro

Luz Rangel · 21 de agosto de 2026

Sobre-vivir para la música: la cantante Vivir Quintana presenta su libro

La cantante y compositora Vivir Quintana presentó Sobre-vivir para la música, su libro autobiográfico, en la Feria del Libro Radiofónica (FLIR). La intérprete de “Canción sin miedo”, el himno feminista latinoamericano, estuvo frente a un lobby lleno en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) acompañada de Gabriela Rochín, su editora, y de la periodista Olivia Zerón como moderadora. 

“En un país donde hay muchísima violencia hacia nosotras las mujeres, creo que la memoria es una de las herramientas que nos quedan para sobrevivir y para contar nuestras historias”, respondió la cantautora originaria de Coahuila al conversar sobre este ejercicio de memoria para contar su vida. 

¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.

Mira: Chava Cartas y su cruzada por recuperar al héroe mexicano con “La Captura”

Vivir Quintana compartió su proceso creativo de escritura a través de sus diarios, sus canciones, fotografías y recuerdos reunidos en esta obra. En este proceso encontró su voz en la literatura. 

“Hay una vocación que yo como sin querer fui acompañando. Coyunturalmente nos tocó hacer juntas el libro, a lo mejor más de 10 años después de conocernos”, contó Gabriela Rochín, quien se encargó de realizar la edición de Sobre-vivir para la música. 

El libro narra la llegada de Vivir Quintana a escenarios de países como Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, España, Estados Unidos. Pero cuenta también la infancia en la que su madre y padre la llevaron a clases de música o le compraban instrumentos.

“A mí me gusta mucho el capítulo de la infancia, porque quizás es una faceta de ti que no conocemos. De otras a lo mejor has hablado un poco más o, de pronto, ya te vamos conociendo, pero la parte de la infancia en Francisco I. Madero es muy linda, porque ahí vamos a una parte muy profunda, muy de origen, de quién eres tú”, comentó la periodista Olivia Zerón.

Desde este municipio coahuilense Vivir Quintana compuso, en nueve horas “Canción sin miedo” el 19 de febrero de 2020. La cantautora chilena Mon Laferte le dio la que considera “la oportunidad de su vida”, al pedirle que hiciera una canción acerca de los feminicidios, cuando acababa de suceder el caso de Ingrid Escamilla en la Ciudad de México.

Pero esta no es la única de sus canciones que refleja su preocupación por diferentes problemas sociales. “¿Quién cuida al pueblo?” es una colaboración que habla sobre la defensa de los derechos humanos y los periodistas; “Mi refugio” es una canción que hizo para la Red Nacional de Refugios para mujeres que viven violencias extremas en sus propias casas; y “Mujeres asesinas”, tema principal de una serie de televisión, habla sobre mujeres que han tenido que defenderse de sus agresores.

Justicia para Ingrid Escamilla: Declaran culpable a Erick Francisco de feminicidio
Justicia para Ingrid Escamilla: Declaran culpable a Erick Francisco de feminicidio

Sobre-vivir para la música: “Mi sueño se convirtió en mi profesión y eso me parece un milagro que agradezco a diario”

Se llama Viviana Montserrat. Le pusieron Viviana por su abuela materna (Bibiana, en realidad) y Montserrat por la virgen que lleva ese nombre. Pero ella tomó la R de su apellido materno Rodríguez para ponerla después de Vivi, como le apodaban su familia y amistades, y así surgió su nombre artístico Vivir Quintana.

Su libro Sobre-vivir para la música alude también a su nombre artístico. Es una autobiografía llena de canciones que va desde que se ponía a cantar en una montaña de escombro en el jardín, hasta ahora que está grabando su tercer álbum discográfico con Universal Music México. 

Mi sueño se convirtió en mi profesión y eso me parece un milagro que agradezco a diario”, se lee en Sobre-vivir para la música.

Su historia no se cuenta sin sus padres, Gloria y Tomás, maestros jubilados de la Escuela Secundaria Federal Venustiano Carranza, y sus dos hermanos: Tomás, el mayor, y Luis, el menor. Es un relato de vida tan íntimo que incluso ahonda en la tentativa de feminicidio de su bisabuela Taurina y va por las ramas de un árbol genealógico de mujeres que han querido cantar y no las han dejado.  

Vivir Quintana era la niña que hacía la tarea porque le gustaba escribir en sus cuadernos. Así que abrir esta edición de Sexto Piso se siente como hojear sus libretas más íntimas y ver sus anotaciones, dibujos, recortes. 

De su infancia, cuenta que ganó el primer lugar a nivel escolar en el Concurso de canto Voces infantiles por interpretar “Cucurrucucú paloma”, canción que después le dedicó a la madre y el padre de Debanhi Escobar por su feminicidio en 2022; que participaba en los Domingos culturales en Coahuila; que Jesús, el carpintero, le enseñó a tocar la guitarra a diario hasta que el instrumento se volvió como una parte de su cuerpo. Y que el 20 de noviembre, aniversario de la Revolución Mexicana, en la escuela cantaban el corrido de “Rosita Alvírez”, al que Piporro imprimió su humor a pesar de que era acerca de un feminicidio.

La canción me hizo ruido hasta que años después asesinaron a Sandra A., una de mis mejores amigas”, expresa Vivir Quintana. Quería cantar en su boda, pero cantó en su funeral “Paloma negra”, que le gustaba mucho, y “Un día caminaba”, una canción de la iglesia.

Quizá desde entonces sabía que sus canciones debían transmitir un mensaje. O como ella misma relata en Sobre-vivir para la música y en la presentación de su libro, aplicó el “poner los talentos que te da la vida al servicio de una causa”.

Debanhi Escobar: A un año de su desaparición, no hay detenidos
Debanhi Escobar: A un año de su desaparición, no hay detenidos

Cosas que sorprenden a la audiencia, un disco de mujeres y su derecho a defenderse 

Su libro da cuenta de su trayectoria. A pesar de su vocación temprana para la música, Vivir Quintana estudió unos meses para técnico laboratorista químico, truncó su carrera en diseño y comunicación gráfica, fue a la Escuela Superior de Música del Estado de Coahuila y, como su madre y padre, se convirtió en normalista para ser Licenciada en Educación Secundaria con especialidad en español. Ha trabajado dando clases en secundarias, como asistente de producción, haciendo encuestas en una empresa de estudios de mercado, como mesera en restaurantes pero también cantando en bares, cafés, cantinas y hasta en camiones. 

“Una noche, terminando de cantar en uno de estos bares se acercaron conmigo unas chicas que trabajaban en una fundación que visitaba mujeres privadas de su libertad física y me invitaron a ir a cantar al CERESO de Saltillo. Yo en ese tiempo tenía la creencia equivocada de que las personas privadas de su libertad física eran «malas» o que «algo» habían hecho para estar ahí”, confiesa en Sobre-vivir para la música. 

Luego entró a cantar a un centro especializado en menores de edad y también al CERESO de Guanajuato. Esas experiencias de vida fueron la base de su segundo disco Cosas que sorprenden a la audiencia, sobre mujeres privadas de su libertad física por defenderse de las violencias de sus agresores, presentado oficialmente el 24 de abril de 2025 en el auditorio del Museo Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México.

“Comencé a darle forma a un proyecto de corridos. Me movía el tema de la violencia contra las mujeres, de la búsqueda de justicia, de qué hubiera pasado si Rosita Alvírez se hubiera defendido de Hipólito y lo hubiera matado. Supongo que algunos hilos en mi interior empezaron a tejerse de una forma distinta y nueva”, cuenta.

Dejó Coahuila para probar suerte en la Ciudad de México. Ya en la capital del país, fue parte del Taller de Composición de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) y después regresó con la Beca María Grever. 

Luego, ese segundo disco de corridos fue posible gracias al Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Coahuila, que ganó en 2018, y al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), que obtuvo en 2019, para continuar con el proyecto de “Querida Rosita Alvírez, maté a Hipólito”.

“Ya sabía que quería hacer corridos con historias contadas, en primera persona, de mujeres que vivieron legítima defensa y que el Estado les dijo que se defendieron de más. Tenía claro que con el apoyo del PECDA -que eran como cuatro mil pesos al mes- no podría grabar un disco, ni producir tanto como quería. Entonces, cuando me lo gané, lo usé para hacer investigación de casos que existían y existen en México”, explica.

En 2020 terminó su proyecto. Entregó 10 letras de diez corridos que contaban historias de mujeres que estuvieron privadas de su libertad por defenderse de sus agresores. Por ejemplo, un caso de 2014, cuando vio en Facebook una noticia viral de una mujer que había matado a su esposo porque él abusaba de ella y de su hija y ahora tiene una sentencia de más de 30 años en prisión Nayarit; o el de Yakiri Rubí Rubio Aupart, a quien conoció en junio de 2020 y le compuso “La nochebuena más triste”. 

Rubio Aupart hirió a su agresor Miguel Ángel Anaya el 9 de diciembre de 2013 al ser víctima de secuestro, violación e intento de feminicidio. Buscaba ayuda para denunciar pero como Miguel Ángel Anaya había muerto fue acusada de homicidio calificado, detenida y encarcelada tres meses. En marzo de 2014 fue liberada luego de que el Tribunal Superior de Justicia consideró que hizo “uso excesivo de la legítima defensa” y podía salir bajo fianza.

“Yo estaba trabajando en el proyecto de los corridos con el FONCA y le mandé un mensaje por Facebook diciéndole que quería conocerla y conocer su historia para hacerle una canción. Al principio, ella no me creyó que fuera yo mandando los mensajes. Recuerdo que le mandé notas de voz para que pudiera reconocer mi voz y tener la seguridad de que sí era yo quien le enviaba esos mensajes”, escribe Vivir Quintana. 

Sobre la FLIR del IMER: fechas, lugar y programación

El IMER inauguró la Segunda FLIR, un encuentro que durante dos días, 20 y 21 de agosto, celebra la lectura y la radio. Se trata de una oportunidad para acercar a las audiencias a la radio pública y de generar comunidad en torno a los libros.

En su segunda edición, la feria cuenta con más de 50 actividades, tales como presentaciones de libros, talleres, música, radioteatro y espacios de convivencia. La FLIR es más que presentaciones editoriales y aquí puedes consultar la programación

Durante dos días, las nueve emisoras del IMER en la Ciudad de México llevarán esta experiencia a sus instalaciones y a sus frecuencias, invitando al público a vivirla a través de la radio o en persona. La entrada es libre en Mayorazgo 83, colonia Xoco, en la alcaldía Benito Juárez.