¿'El brutalista' es una historia real? La verdad de László Toth

Abigail Camarillo · 6 de febrero de 2025

¿'El brutalista' es una historia real? La verdad de László Toth

Con diez nominaciones al Oscar, El brutalista es una de las favoritas de la temporada. La película retrata el mundo de la arquitectura en la gran pantalla contando la vida de László Toth, interpretado por Adrien Brody.

En la historia, Lászlo es un arquitecto húngaro judío que se desarrolló en la ola del Bauhaus que tuvo que huir de su país a Estados Unidos tras sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial.

El brutalista presenta a Lászlo como un genio de su generación que revolucionó la forma de construir edificios, creando el estilo brutalista que le da el nombre a la película.

Contando tres décadas de su vida, en la película vemos cómo lidia con ser un extranjero en un país como Estados Unidos, mientras intenta reunirse con su esposa y seguir haciendo lo que más ama.

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‘El brutalista’ llega a cines de México desde este 06 de febrero.

¿El brutalista se basa en una historia real?

Así como en 2022 mucha gente salió del cine preguntándose si Lydia Tár era un compositora/directora de orquesta real, lo mismo pasa con El brutalista y Lászlo Toth.

Sin embargo, tal y como sucedió en Tár, esta película de Adrien Brody no se basa en la vida de una persona real.

No te culpamos si “caíste” en esta creencia, pues la película está construida como una biopic poniendo foco en su protagonista y sus obras.

Es más… hasta el final de la película se siente como su todo fuera basado en hechos reales, pero la realidad es que The Brutalist es una historia 100% ficticia. Lászlo Tóth no existe.

El Laszlo Toth que sí existe, pero no es el de la película

La confusión es todavía más grande si te vas a Google y buscas “Lászlo Tóth”, pues te saldrá al menos una opción, pero esta hace referencia a un geólogo australiano nacido en Hungría.

Una coincidencia muy peculiar, pero que no tienen relación.

Este Laszlo Toth es mejor conocido por destrozar la estatua de “La piedad” de Miguel Ángel, en mayo de 1972, en la Basílica de San Patricio en El Vaticano. Tal cual sacó un martillo y golpeó la estructura mientras gritaba que él era Jesucristo.

Nunca fue acusado de ningún delito, pero de acuerdo a The Guardian fue declarado una persona socialmente peligrosa y se le ordenó ser internado en un hospital psiquiátrico durante dos años.

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¿Entonces cuál fue la inspiración detrás de Lászlo Toth?

El director Brady Corbet pasó siete años haciendo El brutalista y en las notas de producción comparte que quería examinar 
“cómo la experiencia de los inmigrantes refleja la experiencia artística en el sentido de que, siempre que alguien hace algo atrevido, audaz o nuevo (como el Instituto que László construye a lo largo de la película), generalmente recibe críticas por ello”.

“Y luego, con el tiempo, se les ensalza y celebra por ello”, añade el director.

Tomando eso en cuenta, Corbert consultó al erudito en arquitectura Jean-Louis Cohen, que enseña en Princeton.

Al visitarlo Corbet le preguntó si conocía a algún personaje histórico que hubiera fundado un estudio de arquitectura en una parte del mundo y luego hubiera tenido que sufrir el desplazamiento y el exilio para empezar de nuevo en el extranjero.

Cohen no pudo nombrar a nadie en específico, así que Corbert y la guionista Mona Fastvold se pusieron a crear al personaje ficticio que se convertiría en Lászlo Tóth.

Las notas de producción del El brutalista mencionan que, si bien las experiencias de László en Estados Unidos son producto de la imaginación de Corbet y Fastvold, reflejan las de artistas clave del movimiento brutalista, entre ellos Louis Kahn, Mies van der Rohe y, sobre todo, el húngaro Marcel Breuer, que diseñó el Museo Whitney de Nueva York, hoy Met Breuer.

Digamos que Breuer, aunque no le tocó vivir en primera fila la Segunda Guerra Mundial porque fue invitado a trabajar en Estados Unidos en 1937, sería la inspiración más cercana (y real) para Lászlo.

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Adrien Brody como László Tóth y Felicity Jones como Erzsébet Tóth en ‘El brutalista’. Foto: Universal Pictures

Y no solo su vida profesional les atrajo a Corbert y Fastvold, sino también les llamó la atención la relación de Breuer con su esposa, así como la volátil relación con sus propios críticos, que a menudo eran despiadados con su obra tanto en Europa como en América.

“En la última parte de su vida, Breuer no fue un arquitecto especialmente célebre”, dice Corbet. “Ahora se le considera uno de los mejores arquitectos del siglo XX”.

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El estilo arquitectónico real que vemos en El brutalista

La arquitectura brutalista se puso de moda en el Reino Unido en la década de 1950, entre los proyectos de reconstrucción de la era de posguerra.

Los edificios brutalistas se caracterizan por ser construcciones minimalistas que muestran elementos desnudos (como el hormigón o el ladrillo a la vista); el brutalismo enfatiza los elementos estructurales por encima del diseño decorativo.

Entre los principales representantes están las obras de Le Corbusier, Marcel Breuer, William Pereira, Moshe Safdie, Denys Lasdun y Alison y Peter Smithson.

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Parte de la construcción que realiza Láslo Toth en ‘El brutalista’.

Corbet y Fastvold quedaron fascinados por la arquitectura brutalista por su resonancia física y psicológica.

“Para nosotros, la psicología de posguerra y la arquitectura de posguerra, incluido el brutalismo, están vinculadas, algo que damos vida en la película a través de la construcción del Instituto, una manifestación de 30 años de trauma en László Tóth y la ramificación de dos guerras mundiales”, dice Corbet en las notas de producción.

“Nos pareció poético que los materiales que se desarrollaron para la vida durante la guerra se incorporaran luego a las residencias y proyectos corporativos en los años 50 y 60 por parte de personas como Marcel Breuer y Le Corbusier”, añade.

Además, el brutalismo lo ve como un excelente reflejo de la experiencia migrante.

“El brutalismo puede ser austero, pero también tiene un estilo monumental: estos objetos extraños que son amados y odiados en igual medida y que tardan en desplegarse en la imaginación del público porque la gente parece no poder descifrarlos en el momento. Para mí, esto refleja la experiencia de los inmigrantes, y el brutalismo es un estilo de arquitectura que fue creado predominantemente por inmigrantes. En cuanto a su alcance y escala, los edificios brutalistas piden a gritos ser vistos, pero las personas que los diseñaron o construyeron luchaban por su derecho a existir“.