Luis Baylón · 29 de agosto de 2026
La noche que prometía ser una cita histórica para Swedish House Mafia y sus fans terminó en drama total. El trío sueco tuvo que cancelar el primero de sus dos shows en el emblemático Ullevi Stadium de Gotemburgo a solo unos minutos de saltar al escenario.
¿El culpable? El mal clima. Ante el riesgo inminente de tormentas eléctricas y siendo el Ullevi un estadio totalmente al aire libre, mantener el show representaba un peligro tremendo tanto para los asistentes como para el equipo técnico.
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A través de sus redes sociales, Axwell, Steve Angello y Sebastian Ingrosso lanzaron un comunicado para apagar la incertidumbre:
“Debido a condiciones meteorológicas severas, el show de esta noche desafortunadamente ha sido cancelado. La seguridad de nuestro público, artistas, crew y personal es nuestra máxima prioridad. Compartiremos más información lo antes posible. Gracias por su comprensión”.
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Pero detengan los pañuelos, porque si algo sabe hacer este trío es no dejar colgados a sus fans. En una jugada maestra de rescate junto con el festival anual Göteborgskalaset, la banda logró armar un show alternativo, completamente gratuito y al aire libre para levantarle el ánimo a la ciudad.
El punto de encuentro elegido fue la Götaplatsen, conocida como la “sala de estar” de Gotemburgo. Esta icónica plaza cultural —rodeada por el Museo de Arte, el Teatro de la Ciudad y la Sala de Conciertos— no es un estadio ni está pensada para albergar a 75,000 personas, pero eso fue precisamente lo que hizo mágica la idea: tener a la banda tocando gratis en el corazón puro de la ciudad que los vio crecer.
Según contó Anna Mjörnvik, directora del festival Göteborgskalaset, la idea de un concierto gratuito de SHM ya se venía horneando desde antes. Por eso, cuando el viernes todo se vino abajo por la tormenta, el equipo reaccionó en chinga para hacerlo realidad al día siguiente: sin boletos, sin restricciones y abierto para todo el mundo.
Afortunadamente, el panorama para el sábado pintaba muy distinto. Sin alertas amarillas por tormentas extremas y solo con un par de chubascos ligeros hacia el mediodía, el clima dio la tregua perfecta para que la electrónica volviera a retumbar en Gotemburgo.
Lo que empezó como una noche trágica para los fans de Swedish House Mafia terminó convirtiéndose en una de esas anécdotas épicas que solo la música en vivo puede regalar.