Luis Baylón · 28 de enero de 2026
La cita del Super Bowl no solo representa el partido final de la NFL; es un examen anual del estado de la nación para Estados Unidos. En esta palestra se muestran las grandes apuestas con las que arranca el año, por lo que estar ahí es una gran marca para comenzar el año. Esto significa que mas que un evento deportivo, representa la maquinaria del deporte se pone al centro con jugadores determinantes como: el dinero, el marketing y el poder político. Todos estos mezclados determinan quién anota el touchdown más lucrativo.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
Aquí te explicamos por qué el domingo de Super Bowl es, en realidad, el día más importante para el capitalismo y la diplomacia estadounidense.
Si crees que tu renta es cara, espera a ver lo que pagan las marcas por unos segundos de atención. En los últimos años, el costo de un anuncio de 30 segundos ha rondado los 7 millones de dólares.
Si hacemos la matemática para un minuto completo de publicidad, la cifra escala hasta los 14 millones de dólares. Y ojo: eso es solo por el espacio en la televisión. A esa cifra hay que sumarle los costos de producción (que suelen incluir directores de cine y estrellas de Hollywood) y las campañas digitales que lo acompañan. Es, por mucho, el minuto de aire más caro y codiciado de la industria global.
Estos espacios son utilizados por grandes compañías estadounidenses que apalancan sus lanzamientos en este gran escenario. Recordamos el de Pepsi con Britney Spears, en aquellos momentos donde todo parecía perfecto para la “princesa del pop”; la reunión de ‘Friends’ con Jennifer Aniston y David Schwimmer para Uber Eats; Michael Jordan hizo un spot único para McDonald´s. Esta oportunidad es la gran catapulta para muchos productos y cada segundo vale millones… bueno, unos 230,000 dólares. Pero ya sabes lo que quiere decir.
El impacto financiero del Super Bowl va mucho más allá de la televisión. Se estima que el evento genera un beneficio económico de más de 500 millones de dólares para la ciudad anfitriona, en este caso Santa Clara, en el área de la Bahía de San Francisco.
Consumo masivo: Es el segundo día del año en que más comida se consume en Estados Unidos (solo después de Acción de Gracias).
Apuestas: Se mueven miles de millones de dólares en apuestas legales (y no tan legales) sobre todo: desde el resultado del juego hasta el color de la bebida que le tirarán al entrenador ganador.
Turismo: Hoteles, vuelos y restaurantes operan a máxima capacidad con precios que se triplican para la ocasión.
Super Bowl LX: Seahawks y Patriots, frente a frente en una nueva era
Más allá de los Patriotas y los Halcones marinos el Super Bowl tiene un jugador estrella en la mesa de los estadounidenses, no sería un quarterback, sino el aguacate. La relación entre el gran juego y el “oro verde” mexicano es tan fuerte que el domingo del partido se ha convertido en el pico máximo de consumo de esta fruta en Estados Unidos.
Aquí te dejamos las cifras que demuestran que el guacamole es el verdadero campeón:
Se estima que durante el fin de semana del Super Bowl, los estadounidenses consumen alrededor de 130,000 toneladas de aguacate.
Aproximadamente el 90% de esos aguacates provienen de Michoacán, el único estado que durante décadas ha tenido la certificación para exportar masivamente a Estados Unidos. Eventualmente han incursionado producciones de Jalisco y Oaxaca, pero es una proporción muy baja y usualmente enfrenta problemas de internación al país.
En las semanas previas al evento, sale un camión cargado de aguacates desde México hacia la frontera cada 7 minutos. Si así pasaran los camiones a la hora de la salida del trabajo, otro gallo nos cantaba…
El Super Bowl sin duda una relación muy intima con México y es muy sencilla, es el día de mayor consumo de aguacate en el mundo.
A pesar de ser el evento cultural más grande del país, es extremadamente inusual que un presidente en funciones asista al estadio el día del Super Bowl. De hecho, ningún presidente de Estados Unidos ha acudido al partido mientras está en el cargo.
¿La razón? Seguridad y logística. La presencia del Servicio Secreto y el protocolo presidencial en un estadio con 70,000 personas crearía un caos logístico que ni la NFL ni el gobierno quieren gestionar.
A pesar de esto Donald Trump ha estado en las gradas como invitado especial. Para esta edición ha sido enfático que no asistirá y que no está de acuerdo con que Bad Bunny y Green Day sean los elementos de animación para la edición LX. Por lo que ahorrarán incomodidades a la organización con la ausencia del actual residente de la Casa Blanca.
Sin embargo, la política nunca falta:
Lo que sí se ha vuelto una tradición (aunque con interrupciones recientes) es la entrevista televisada con el presidente antes del partido. Es el momento en que el mandatario habla con la audiencia más grande del año.
El Super Bowl es utilizado por el gobierno para proyectar el “American Way of Life” al mundo, reafirmando el poderío cultural de Estados Unidos.
Mira: ¿Por qué Bad Bunny no cobrará por el Super Bowl? El secreto detrás del medio tiempo
Con el Mundial 2026 en el horizonte (donde Estados Unidos compartirá sede con México y Canadá), el Super Bowl funciona como el ensayo general perfecto. El valor político del evento este año es demostrar que el país está listo para gestionar las tensiones internacionales y migratorias —como las que rodean actualmente a la selección de Alemania y las visas para países que no son bien vistos desde Washington como Irán— mientras mantiene la maquinaria comercial encendida.
En resumen, el Super Bowl es el espejo de Estados Unidos: excesivo, carísimo, profundamente político y, sobre todo, un espectáculo que nadie se quiere perder.