Abigail Camarillo · 10 de septiembre de 2025
Seguro has escuchado hablar de “las Poquianchis”, asesinas seriales mexicanas activas entre 1945 y 1964. Aunque sabemos del caso, la nueva serie Las Muertas, basada en la novela de Jorge Ibargüengoitia y dirigida por Luis Estrada, promete algo más que un simple recuento de los hechos.
Nos lanzamos a la alfombra roja del estreno de la producción de Netflix, donde el elenco y el director hablaron sobre el monumental proyecto donde participaron más de 150 actores, se construyeron 220 sets y que le tomó a Estrada más de 30 años en concretar.
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Basada en la novela de Jorge Ibargüengoitia, Las muertas ficciona el ascenso y la caída de las hermanas Arcángela y Serafina Baladro, quienes construyeron un imperio de burdeles en el México de los años 60, quedando marcadas en la historia como las asesinas seriales más despiadadas y temidas del país.
Te dejamos 5 revelaciones que nos dejó el director y el elenco sobre esta serie que llega a Netflix el 10 de septiembre con seis episodios en total.
Aunque se inspira en el caso de “Las Poquianchis”, que sucedieron entre las décadas de los 40 y 60, y que la novela de Ibargüengoitia salió en 1977, los temas que retrata la serie resuenan con una fuerza brutal en el presente.
Paulina Gaitán, quien interpreta a Serafina Baladro, dijo en la alfombra roja que para ella, Las muertas “es como un espejo”:
“Me parece impresionante que estamos hablando de una historia de finales de los 50 e inicios de los 60 y que sigue sucediendo”.
Corrupción sistémica, impunidad, violencia de género y complicidad del poder son tan solo algunos de los elementos que se sienten como un retrato del México en 2025.
Es como si el tiempo no hubiera pasado, o peor aún, como si solo hubiera cambiado de escenario.
Alfonso Herrera, quien da vida a Simón Corona, añadió que con la serie te darás cuenta que la corrupción y la impunidad siguen presentes:
“Luis Estrada de manera magistral presenta esta adaptación para una vez más hacernos saber que las cosas en México siguen exactamente igual”.
El mismo Luis Estrada compartió que en la serie Las muertas, aunque no deja de haber sátira y momentos de comedia negra, la historia cala hondo.
“Es muy desafortunado que una novela de estas características siga teniendo tanta vigencia (…) Es muy desafortunado que cuando veas la serie digas, «Me suenan diálogos, imágenes, noticias también»”.
La serie no nos permite ver el pasado como algo ajeno, sino como el prólogo directo de nuestro presente.
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“Todos somos unos hijos de la chingada”, dijo Luis Estrada en la alfombra roja al explica que no veremos una simple historia de villanas contra víctimas.
La serie Las muertas va mucho más allá de pintar a las hermanas Baladro como monstruos aislados. En su lugar, describe lo que la actriz Leticia Huijara (Eulalia Baladro) llamó “un mundo lleno de maldad”, un ecosistema de corrupción donde todas las esferas del poder están implicadas y donde “no hay manera que nadie se salve”.
Y es que Hujara interpreta a la única hermana que intenta seguir las reglas morales de la época, pero concluye que “la maldad de las dos hermanas termina por alcanzarla”.
El actor Joaquín Cosío añadió a la perfección al describir cómo las hermanas “corrompen a todo lo que tocan” y cómo por su casa de citas desfilaban “los gobernadores, los alcaldes, la policía y los militares”. Nadie era inocente.
Esta idea de la maldad como un sistema se vuelve la parte central de la serie, y Luis Estrada incluso confiesa que en Las muertas “no deja títere con cabeza”:
“Aún a las víctimas que sufrieron las peores torturas, humillaciones, tragedias, cuando tienen la oportunidad se vuelven unas hijas de la chingada. Porque en este país todos somos unos hijos de la chingada.”
Podría parecer una visión pesimista, pero a la vez realista del mundo, pues nadie es 100% bueno ni tampoco 100% malo. Ojo: que tampoco se trata de justificar los actos de las hermanas Baladro (o Las Poquianchis), sino de entender de cómo un sistema dañado corrompe todo.

Arcángela y Serafina Baladro hicieron actos violentos, pero la serie y sus actrices (Arcelia Ramírez y Paulina Gatán) se niegan a presentarlas como caricaturas unidimensionales del mal. Y es que, aunque en ningún momento se pone sobre la mesa que haya redención para ellas, sí hay momentos en los que puedes sentir que empatizas con ellas.
Como dijimos antes, en los personajes de la serie, incluyendo a Las Poquianchis, muestra la profundidad humana y las complejas motivaciones.
Arcelia Ramírez, quien interpreta a Arcángela, explicó que tuvo que “evitar juzgarla para poder habitarla”.
En ese proceso, entendió que su personaje es una “mujer absolutamente ambiciosa” y que cada una de sus terribles acciones tenía “razones y motivos” ligados a la manipulación y el ejercicio del poder.
Por su parte, Paulina Gaitán encontró en Serafina una motivación mucho más pasional, pues a este personaje “la mueven totalmente el corazón… el despecho”. Por eso mismo, aunque sus actos son monstruosos, Gaitán cree que muchas mujeres podrán “sentirse un poco identificadas con Serafina” por haber atravesado una ruptura amorosa devastadora.
Este enfoque dual es lo que hace a las hermanas tan aterradoras. La serie demuestra que los monstruos no nacen, sino que se forjan, a menudo moldeados por las mismas pasiones y ambiciones que todos compartimos.
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Luego de casi una decena de películas, el director Luis Estrada le entra la mundo de las series con Las muertas. Sin embargo, Estrada siendo Estrada, hizo las cosas muy a su manera y realizó los seis episodios como si fueran una película.
“A Netflix solo le pedí dos cosas: independencia y libertad para hacerla como yo creía que era lo mejor, para hacer y adaptar todo esto, y lo respetaron al pie de la letra”, explicó en la alfombra roja.
La condición extra, que en ese momento no pensó que fuera algo excepcional en el mundo de las series, es que él dirigiera todo: todos los episodios, todas las escenas, todos los actores.
Normalmente en las series se usan por lo menos dos unidades de grabación para que vayan filmando episodios casi al mismo tiempo. En total fueron seis meses de rodaje, con más de 12 horas diarias.
“Ya tenía yo la experiencia, pero nunca había tenido tanto simultáneamente; tantos sets, tantas locaciones, tantos coches viejos, tantos extras y que todos estén en el mismo tono, creo que es de lo que más orgulloso me siento“, añadió el director.
El mismo elenco se encargó de aplaudir la visión del director mexicano y hasta Joaquín Cosío, que esta es su cuarta colaboración con el director, define su forma de trabajo como “el síndrome Estrada”.
“Trabajar con Luis es un reto absoluto, no es nada sencillo. Es una prueba como actor porque él te exige y es escrupuloso con el texto”.

Paulina Gaitán describe la experiencia de trabajar con Luis Estrada como un reto tan grande que sintió como si se hubiera “graduado de Harvard”.
“Me pareció impresionante que en una escena en donde estábamos 150 actores, a él no se le iba ni uno y tenía para cada uno de los actores algo que decirles”, contó como anécdota.
Este tono cómico que verás en la serie Las muertas no es algo que Luis Estrada forzó en la obra, pues incluso la novela de Jorge Ibargüengoitia tiene el humor negro en su ADN y, por extensión, también la serie de Estrada.
Pero es crucial entender que no es un humor que busca la carcajada fácil; sino que se usa para enfatizar la crítica social.
La finalidad del proyecto no es solo entretener, sino dejar una semilla de reflexión, como lo expresó la actriz Leticia Huijara:
“me encanta que podamos hacer algo que es divertido, entretenido, bien hecho… pero al mismo tiempo que quede por ahí esta posibilidad de reflexionar y de mirar qué no estamos haciendo bien o qué nos falta hacer un poquito mejor”.
Al final, la sátira se convierte en la herramienta más eficaz para exponer violencias colectivas, obligándonos a mirar de frente aquello que preferiríamos ignorar.