Paula Paredes S · 2 de mayo de 2026
A casi tres décadas de República de Ciegos, Resorte mira hacia atrás para entender el peso de un disco que ayudó a abrirle camino al nu metal en México.
Entre crisis económicas, tocadas con bandas de ska y una escena que todavía no sabía qué hacer con ellos, la agrupación construyó uno de los álbumes más influyentes del rock pesado nacional.
Hablamos con Juan Chávez, guitarrista de la agrupación quien nos compartió más detrás de la construcción de este disco que rompió en la escena nacional de la música.
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Hay discos que nacen con vocación de clásico y otros que se convierten en uno mucho tiempo después, cuando el contexto termina por alcanzarlos.
A casi 30 años del lanzamiento de República de Ciegos, Resorte apenas empieza a dimensionar el impacto que tuvo uno de los materiales más importantes del nu metal mexicano.
“La verdad que obviamente me emociona muchísimo el relanzamiento de este disco”, cuenta Juan.
Pero también hay una confesión inesperada: “He de ser honesto y decirte que no hace muchos años que me di cuenta de la relevancia que tenía como disco”.
Más que una obra planeada para convertirse en referente, República de Ciegos surgió desde la intuición, el caos y el hambre de hacer algo distinto en un México donde todavía parecía imposible vivir de la música pesada.
“Nunca me senté realmente a entender a nivel de conciencia el valor que tenía República de Ciegos. Y no fue sino la gente y nuestros fans quienes me hicieron ver esta relevancia”, admite.
Ese reconocimiento llegó con el tiempo, especialmente a través de músicos latinoamericanos que crecieron escuchando el disco y que hoy siguen señalándolo como una inspiración directa.
“Hasta ese momento no había un documento como este”, recuerda.
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A finales de los noventa, mientras bandas como Molotov, Control Machete o Café Tacvba redefinían el sonido del rock mexicano, Resorte apostó por una mezcla agresiva de metal, rap y sonidos industriales que prácticamente no tenía referencias locales.
En el México de aquella época, el ska dominaba buena parte de la escena alternativa y el hip hop empezaba a explotar. El nu metal todavía era un terreno casi inexistente en el país.
“Cuando nosotros firmamos para grabar fue muy particular”, recuerda sobre aquellos años en los que incluso las disqueras dudaban del futuro de una banda así.
“No necesariamente estaban seguros de cuál era el destino de una banda como Resorte”, explica.
Pero ellos sí estaban convencidos. “Nosotros estábamos seguros de que había orejas allá afuera que querían escuchar una banda como nosotros y no nos equivocamos”.
Parte de esa identidad nació también del accidente. La banda nunca planeó que sus propios integrantes terminaran al frente del micrófono:
“Cuando creamos Resorte no teníamos la idea de ser los vocalistas de esta banda. Nunca encontramos a alguien que lo pudiera hacer y eventualmente terminamos haciéndolo nosotros”.
El resultado fue una voz áspera, agresiva y distinta que terminó dándole personalidad al proyecto. “Eso le agregó un estilo único… rústico también, pero muy particular”.
Antes de convertirse en una banda de culto, Resorte era un grupo extraño en una escena donde todavía no existía un lugar claro para ellos.
“Solo podíamos tocar con bandas de ska, porque era la movida más grande que había y no había otra banda como nosotros tocando en el circuito”.
Sin embargo, la agrupación encontró una manera de adaptarse sin perder identidad;
“Nuestra música no era lineal. No es que todo fuera pesado”.
Canciones como “América” o “Puro rock” ayudaron a construir esa mezcla entre rap metal, grooves pesados y momentos más melódicos que terminaron conectando con distintas audiencias.
Esa combinación les permitió sobrevivir en escenarios completamente distintos:
“Podíamos tocar en una tocada súper apache en el lugar más salvaje de la ciudad o estar tocando en festivales enormes”.
Lo que terminaba imponiéndose era la intensidad del show.
“Éramos una banda muy poderosa por cómo sonábamos y por lo que hacíamos en vivo. Lo dejábamos todo”.
Escuchar nuevamente República de Ciegos para remasterizarlo en vinil también obligó a la banda a mirar de frente el país que retrataban aquellas canciones. Y la conclusión no fue precisamente optimista.
“Desafortunadamente creo que es un disco que sigue conectando con cosas que no podemos curar todavía en nuestra sociedad”.
La crisis económica, la precariedad y la frustración juvenil que atravesaban al México de finales de los noventa siguen apareciendo hoy bajo distintas formas. La banda recuerda perfectamente ese contexto.
“Ser una banda de rock en ese momento en México y pensar vivir de la música era algo impensable”.
Mientras estudiaban y trabajaban apenas para sobrevivir, Resorte ensayaba con la esperanza de abrirse paso. “Yo trabajaba y con lo que trabajaba me alcanzaba para nada”.
Por eso el nombre del álbum sigue teniendo peso décadas después para Juan:
“República de Ciegos era una declaración de revolución”, dice.
El aniversario también llegó acompañado de un relanzamiento especial: por primera vez, República de Ciegos apareció en formato vinil.
La restauración fue compleja. Los masters originales y los artes se habían perdido con el tiempo, así que el proceso implicó reconstruir prácticamente todo el álbum desde cero junto a Universal.
“Tuvimos que pasar muchas horas reescuchando estas canciones”.
Ese ejercicio terminó por reconectar a la banda con el disco desde otro lugar:
“Me hizo entender por qué la gente quiere tanto este disco y por qué es tan especial”.
La respuesta del público confirmó esa vigencia: el vinil se agotó rápidamente y ya suma nuevos tirajes.
Aunque el aniversario inevitablemente mira al pasado, la banda insiste en que Resorte no quiere convertirse en un acto nostálgico.
“No somos una banda que vive de la nostalgia”.
Mientras celebran República de Ciegos, también siguen lanzando música nueva y preparando otro disco de estudio. Para ellos, revisitar este material no significa quedarse atrapados en él.
“No me gustaría vernos solo tocando lo que hicimos”.
Más bien, el objetivo parece ser otro: mantener vivo el espíritu de una banda que nació sin referencias claras y terminó convirtiéndose en referencia para otros.
Y quizá ahí está la verdadera herencia de República de Ciegos: demostrar que incluso en una escena que todavía no sabía cómo nombrarlos, había espacio para hacer ruido, incomodar y construir algo completamente distinto.
Tres décadas después, el disco sigue siendo uno de los más influyentes del nu metal mexicano y una referencia obligada para entender la evolución del rock pesado en México.