Animal MX. · 23 de enero de 2026
Marty Supreme no solo llegó a la temporada de premios con fuerza, también se instaló en el imaginario colectivo mucho antes de su estreno.
Con frases virales, imágenes en redes sociales y una estética reconocible la película se convirtió en un tema de conversación constante durante meses. Marty Supreme no pasó desapercibida.
Sin embargo, más allá de hablar de la cinta en sí —de su guion, actuaciones o reconocimientos—, hay otro elemento que vale la pena analizar con lupa: la campaña de marketing que la sostuvo y la empujó hasta convertirse en un fenómeno cultural.
A24, el estudio detrás de la película, apostó por una estrategia que se alejó del marketing tradicional.
En lugar de anuncios convencionales, construyó una campaña que funcionó como una extensión del universo de Marty Supreme, borrando los límites entre ficción y realidad.
Lo anterior implicó desde reuniones falsas filtradas en redes hasta intervenciones urbanas y experiencias presenciales, la promoción se diseñó como una narrativa paralela.
El público no solo recibía información: participaba, especulaba y compartía. La campaña no acompañó a la película, la anticipó y la amplificó.
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Uno de los puntos clave de la campaña fue la incorporación orgánica de celebridades de distintos ámbitos.
Deportistas, músicos, figuras de la cultura pop y hasta personajes inesperados comenzaron a aparecer vinculados al imaginario de Marty Supreme bajo la frase de “soñar en grande” que la película promovía.
Estas apariciones no se sintieron forzadas ni publicitarias y así la campaña logró algo poco común: conectar con audiencias diversas sin perder coherencia.
El caso de Marty Supreme demuestra que el marketing cinematográfico puede operar como una forma de performance cultural .
Estamos seguros que hayas visto o no la peli, seguramente la viste las redes inundadas de la marca y ya te antojaste, esto es porque A24 entendió que, en la era digital, el valor está en generar experiencias, símbolos compartidos y conversación constante.
Así más que vender boletos, Marty Supreme vendió una idea, un imaginario y una aspiración.
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