Leonardo Vega · 10 de mayo de 2026
En la industria del cine la representación de los adultos mayores siempre ha estado marcada por el lecho de muerte, la nostalgia, el protector de los nietos o como personajes secundarios, pero el director Gabriel Mascaro decidió darle el protagonismo a ellos en el filme O Último Azul, que llegó a las salas mexicanas este fin de semana.
La película nos cuenta la historia sobre Tereza, una mujer de 77 años a la cual intentan separar de la sociedad “joven” y aislarla en otro lugar con tal de no “obstruir” la productividad de una sociedad en la cercanía del Amazonas.
Aunque la trama puede sonar cercana a la realidad, el director decidió hacer una película distópica en el que los protagonistas son los humanos, no las máquinas.
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“La película es sobre un tema que nos atraviesa en cuanto sociedad: el cuerpo que no sirve más a la productividad económica y la producción para el sistema. Para mí fue muy interesante pensar en una protagonista mayor. En la historia del cine no es tan común ver a protagonistas mayores, ya que en general son personajes en conflicto con la muerte, enfermedad la nostalgia sobre el pasado”, compartió el director Gabriel Mascaro en entrevista con Animal MX.
La protagonista es la actriz brasileña, Denise Weinberg quien tiene que pasar por diversos obstáculos para obtener lo más preciado que tiene: su libertad.
“O Último Azul es otro tipo de película, en el que la protagonista va en búsqueda de su libertad, de encontrar otro sentido a la vida y que se rebela contra el sistema. Es sobre el derecho de soñar, a elegir tu propio destino y rebelarse contra el destino trazado por el estado”, complementó el director.
Para el director el dirigir esta película fue un reto debido a que pocas veces se tiene a un adulto mayor como protagonista y también por el trasfondo que en voz de Mascaro espera que no se haga realidad.
La distopía siempre habla sobre las máquinas o lo futuristas pero aquí los humanos son los que hacen el mal y es por eso que el director brasileño hace una advertencia sobre lo que podría ocurrir más adelante.
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“Es una película que tiene el elemento distópico, pero no es sobre tecnología, no es un gadget futurista, no es nada de eso. Es sobre una una sociedad que normaliza alejar a los mayores fuera de la población. Actualmente el desplazamiento no es real, pero podría ser es lo que mueve a la gente en el cine”, reflexionó.

Finalmente, a la pregunta si el escenario que plantea su película es cercano, el director destaca que más que pensar en ello se debe cuestionar el actuar de la sociedad.
“La verdad para mí más que hablar de futuro, O Último Azul nos crea una pregunta para nuestra realidad. No es sobre pasado, no es sobre futuro, no es sobre presente, es sobre una etapa que hace una pregunta ‘¿Y si una sociedad normalizase este tipo de situación?’. Lo interesante de esta película es que la protagonista se niega a aceptar el destino que el estado autocrático trazó para ella y ahí parte en búsqueda de su sueño y termina por enamorarse por la vida”, concluyó.