Animal MX · 2 de diciembre de 2025
Nuevas declaraciones detrás del icónico romance de la televisión mexicana se exponen. La legendaria actriz Florinda Meza se sentó en un mano a mano con la famosa vedette y presentadora de la televisión de Argentina, Moria Casán y, lejos de guardar silencio, habló sin culpas ni remordimientos sobre su relación con Roberto Gómez Bolaños (Chespirito).
Meza, definida como una “leyenda viva”, abordó las controversias que la han perseguido por décadas, desde haber sido señalada como la “amante” del comediante, hasta el escándalo de la herencia y la polémica serie biográfica.
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Meza confesó que, desde que llegó al programa a fines de los 70, Roberto Gómez Bolaños siempre la cortejó, a pesar de que él era un señor mayor (se llevaban 20 años).
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La actriz aclaró, dada la época actual, que no fue acoso, sino “cortejo”.
“Desde que llegué al programa, a fines de los 70, Roberto siempre me cortejó”, recordó y señaló que para ella él era un señor mayor: se llevaban 20 años. “Yo no lo fiché, él me fichó a mí. Y quiero aclarar porque estamos en una época muy diferente, que no era acoso. Era cortejo”, apuntó la actriz matizando las formas en las que su generación veía la aproximación de los hombres mayores hacia las mujeres. Claramente la percepción ahora es diametralmente opuesto.
Reconoció que, aunque Gómez Bolaños era encantador y simpático, en ese momento existía una “doble moral”: tenía su hogar, pero al mismo tiempo era “mujeriego”.
“Conversábamos todos mucho y todo era muy grato. Él decía que yo era una joven muy madura. Y yo pensaba ‘ así les dice a todas’ pero cuando caiga voy a dejar de ser amena’”. Meza reconoció que en ese momento se vivía una “doble moral”: él tenía su hogar, pero al mismo tiempo era mujeriego. “Era encantador, por eso se le iban encima. Su conversación era linda y era muy simpático”.
Meza relató que, durante cinco años, puso una barrera porque sabía que él tenía esposa y seis hijos. También consideró que ser su amante sería “tonto”, ya que una riña con la pareja le costaría la relación y el trabajo, pues él era el jefe.
“Durante cinco años puse una barrera y no pudo sacarme nada. Sabía que tenía una esposa y seis hijos”, destacó. “Hay que ser muy tonta para hacer eso porque el día que riñes con la pareja te quedas sin la pareja y sin el trabajo. Él era el jefe”, agregó.
El primer contacto fue un beso y llegó después de mucho coqueteo. “Hay un dicho en México que dice ‘tanto va el cántaro a la fuente que se rompe’. Él me hacía poemas, dibujos a lápiz, yo volteaba y lo veía. Y aun estando de Doña Florinda o de Chimoltrufia, que no era precisamente muy agradable, él me estaba mirando”, rememoró. “¿Cuándo te puso horizontal?”, indagó, pícara, la conductora. “Pasó mucho tiempo”, reaccionó Meza.
Ante la frase de Moria de que le “quitó el marido a nadie”, Meza protestó vehementemente: “No son un gancho o un anillo que se quita”.
La actriz reveló que evitó el contacto hasta que finalmente le dijo a Chespirito: “Si tú y yo comenzamos nuestra vida juntos, yo no quiero ser una más de tus mujeres. Quiero ser la mujer“.
La respuesta del comediante fue: “Cuando un vaso está lleno no le cabe nada más”. Después de eso, él se fue a vivir con ella y cumplió su palabra.
Meza aclaró que su relación con la exesposa de Bolaños, Graciela, era incluso mejor que con cualquiera de sus hijos. Además, enfatizó que Roberto jamás abandonó a sus hijos, que ya no eran niños cuando comenzó su historia con ella.
Florinda Meza no se guardó nada contra la serie biográfica Chespirito: sin querer queriendo. “Eso no es una biografía, es un cuento. Nada de ahí es cierto”. La actriz se despachó contra la producción, afirmando que lo detestable fue que ensuciaran la memoria y el legado de Roberto, al presentarlo como un hombre que abandonó a su familia.
Para desmentir ser “ambiciosa y trepadora”, Meza reveló que fueron los hijos de Chespirito quienes recibieron, a instancia suya y ante notario en 2006, casi 1 millón de dólares cada uno, dinero que ella ahorró y administró de su trabajo.
Meza recordó que dejó su trabajo para cuidar a Gómez Bolaños cuando enfermó de Parkinson, una enfermedad muy demandante con momentos “inclusive violentos”. Confió que, después de vivir 40 años juntos, su gran amor tuvo una muerte tranquila, “exhaló” mientras estaba en sus brazos.