Animal MX. · 26 de diciembre de 2025
Mientras la música mexicana celebra récords de reproducciones, giras internacionales y una presencia cada vez más fuerte en el mercado global, quienes trabajan detrás de los escenarios enfrentan una realidad muy distinta.
La Encuesta Nacional de Salud Mental en la Industria Musical México 2025 pone sobre la mesa una crisis silenciosa: precariedad laboral, inestabilidad económica y un impacto directo en la salud mental de artistas, técnicos y creativos que sostienen a una industria en auge.
Hablamos con Christian Alanís, creadora de múPSIca, la organización a cargo de esta encuesta quien nos contó a mayor profundidad cómo está el panorama de salud mental dentro de la industria.
En México la industria musical independiente es una de las que más padece en temas de salud mental y también económica. La resistencia es una de las herramientas que proyectos aplican para poder sobrevivir con su arte, ejemplo de ello es la banda Budaya quien tiene poco más de 10 años lanzando tracks.
“A Budaya le tocó el inicio de la hiper digitalización y el streaming, Budaya empezó en eso y hemos ido en el camino desde cero. Antes de nuestra llegada la televisión todavía dictaba quien escuchaba, eso era más importante. Nosotros estábamos fuera de la CDMX, no teníamos idea de cómo funcionaba la música.
“Ahora que estamos recorriendo el mundo del streaming y las redes sociales, hemos pasado por muchas emociones, lugares oscuros y lugares iluminados”, mencionó Maya Piña, integrante del proyecto en entrevista con Animal MX.
En medio de la preparación de su próximo material, Budaya que también cuenta con Tulio Almaraz en su alineación, narra cómo ha sido su experiencia en la música:
“Estamos creando contracorriente y es una resistencia porque la industria en México está muy manoseada. Es muy cansado y existe un agotamiento con los artistas independientes.
Aunque llevan 10 años en la escena y quieren seguir en el proyecto, Maya también menciona que para poder seguir adelante deben trabajar en otros sectores:
“Es un privilegio poder hacer arte, sobre todo en un país como México en el que a veces tenemos tres trabajos para solventar nuestro arte. Hacer música es un aferre muy bonito la verdad pero con todas las cosas por detrás pues nos da un norte de lo que se quiere hacer como artista”.
Basados en su experiencia, Budaya destaca la importancia de tener apoyo y en el proyecto agradecen su disquera Art & Crafts. Adicional a esto también destacan que si no fuera por el streaming la historia sería otra.
“Tenemos un sello, una sociedad que cree en nosotros. Siempre es importante tener a alguien que cree en ti. Budaya sí genera, sin embargo podría generar más si no fuera por el sistema como está hoy en día. Estamos viendo a artistas gigantes que dicen que no pueden sostenerse, ejemplo de ello fue Garbage en el que Shirley Manson dejó un mensaje algo desesperanzador (referente al tema de girar como banda y lo redituable de esto)”
“De verdad tenemos que empujar a que esto cambie, tiene que cambiar. Los boicots sí funcionan, siento que sí se está hablando más de esto. A nosotros nos queda seguir creando y no podemos simplemente dejar de crear y volvernos esclavos del sistema”, concluyó.
La experiencia de Budaya no es una excepción. De acuerdo con el análisis de la Encuesta Nacional de Salud Mental en la Industria Musical México 2025, existe una profunda contradicción entre el crecimiento económico del sector y la realidad cotidiana de quienes trabajan en él.
El estudio, basado en las respuestas de 347 profesionales, muestra que:
Ante esto, las consecuencias emocionales son claras: ansiedad, depresión, insomnio y burnout aparecen como los padecimientos más frecuentes. A esto se suma la presión por la visibilidad digital y la obligación de “estar activo” en redes sociales para no desaparecer del radar de la industria.
Pese a ello, solo 34 % de las personas encuestadas tiene acceso a terapia psicológica, evidenciando una brecha profunda entre la conciencia del problema y el acceso a herramientas de cuidado.
Esta investigación es impulsada por múPSIca, Salud Mental en la Música, una iniciativa liderada por Christian Alanís, psicóloga, psicoterapeuta y especialista en Music Business.
“MúPSIca surgió como respuesta a la necesidad de atención especializada para artistas, creadores y profesionales en las diferentes ramas del negocio de industrias creativas de México y Latinoamérica y buscamos mejorar el bienestar emocional y la salud mental y psicológica”, comenta Christian Alanís.
A ello se suma, señala, un vacío ético estructural, reflejado en abusos de poder y en la falta de transparencia en los procesos, con consecuencias directas en la inequidad de recursos, oportunidades y riquezas.
“Definitivamente y a partir de los resultados de la encuesta, la precarización laboral crónica, la falta de contratos estables, ausencia de seguridad social, pagos inconsistentes, explotación… y bueno, esto tiene que ver con el modelo de negocio que no tiene una distribución equitativa de ganancias”

“Ha habido personas que expresan la importancia de esta información y su difusión, pero por otro lado también se ha visto la resistencia por el hecho de aceptar una realidad que es difícil de ver.”
Christian sostiene que esta resistencia puede surgir de la idea de que transformar las condiciones implica desafiar lo que ha sido impuesto, no quedarse con el “así se hacen las cosas” o el “siempre ha sido de esta manera”. Se trata, dice, de evaluar qué prácticas ya están obsoletas.
“Es urgente hablar de esto porque en este momento la industria esta en una etapa historia que requiere ponerse a la altura de nuestro trabajo y que eso no sea a costa de nosotros mismos, sino como parte de un trabajo comunitario, saludable y que proteja en todo sentido a quienes formamos parte de esto”
Durante años, hablar de salud mental en la música en México implicaba recurrir a estudios extranjeros. La encuesta surge precisamente de esa carencia.
“Necesitábamos dejar de asumir y empezar a medir”, explica.
No se trata solo de identificar cuántas personas viven con ansiedad o burnout, sino de comprender cómo estas condiciones están directamente correlacionadas a los ingresos, los tipos de contrato, la discriminación y la falta de seguridad laboral.
“Para que la música deje de ser sinónimo de sacrificio necesitamos dejar de idealizar o romantizar la precarización, dejar de creer que el artista que no duerme por amor al arte es el modelo de éxito o que tengas que estar en espacios donde no te sientes tranquilo, seguro… vale la pena pensar si estamos asociándonos con las personas y entidades correctas para nuestros proyectos”.
En entrevista, subraya que el objetivo no es solo diagnosticar, sino abrir el camino hacia cambios estructurales reales: una transformación ética de la industria que incluya dignificación del trabajo, pagos justos y espacios libres de violencia.
“Tu cansancio es real, válido y es consecuencia. No eres tú el que está roto, es el sistema y muchas veces opera de forma insostenible, no debemos normalizar el sufrimiento, tu valor como persona no depende de las views, ni de cuántos conciertos aguantas sin dormir o cuántos me gusta tienes en redes… es importante descansar como parte de la creatividad, no aislarte”.
El enfoque del estudio es sistémico: la salud mental no como una falla individual del artista, sino como el resultado de un ecosistema que ha normalizado la precariedad como “el precio a pagar” por dedicarse al arte. El informe completo puedes leerlo aquí.
Porque, como concluye la investigación, la verdadera “edad de oro” de la música mexicana no se medirá por sus cifras, sino por la dignidad, la seguridad y la salud de quienes la sostienen.