La violencia no es asunto “privado”: ¿Qué revela el caso alrededor de la hermana de Karol G?

Animal mx · 28 de febrero de 2026

La violencia no es asunto “privado”: ¿Qué revela el caso alrededor de la hermana de Karol G?

Más allá de ser la hermana de la reconocida artista, Verónica es una mujer que ha salido a hacer una denuncia en torno a un tema que no puede leerse solamente como una disputa familiar o un “chisme”.

¿Qué pasó?

En redes sociales, más precisamente en historias de Instagram, Verónica dijo:

“Están diciendo que soy una loca. Hasta hoy me enteré que mi familia me está dando la espalda. Es muy triste que una mamá que parió, que no dio el ejemplo que ustedes creen que dan porque lo que todos ustedes ven en redes es mentira, nosotros no somos la familia ideal”

Según sus propias declaraciones, su familia sumada a su expareja le estaría impidiendo ver a su hija, bajo el argumento de que tiene un problema de salud mental. 

Todo esto lo expuso en sus redes sociales, mismas que después de las publicaciones desaparecieron y en las que también aclaró que hacer esto era su último recurso.

Hasta ahora, no hay posicionamientos públicos de las otras personas señaladas. La única respuesta vino de su hermana, Jessica Giraldo, manager de Karol G, quien pidió privacidad.

Pero aquí es donde la conversación se vuelve más compleja.

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¿Un tema Privado o estructural?

Este caso y la reacción en torno al mismo nos lleva a cuestionar la idea arraigada de que la violencia familiar es un tema privado. La ropa sucia ya no se lava en casa, pues durante años este tipo de ideas han servido para encubrir situaciones de violencia, especialmente contra mujeres.

Así, la privacidad que debería proteger la intimidad, también ha sido utilizada históricamente como un escudo para evitar el escrutinio publico, y es que aquí entra una diferencia  importante: no es lo mismo proteger la vida privada que usar la privacidad para silenciar.

Cuando una mujer denuncia que no puede ver a su hija, deja de tratarse de un asunto doméstico menor o una situación individual, y se convierte en algo estructural.

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Cuando el lenguaje minimiza

Otro punto clave es cómo se narran estos casos.

Reducir una situación así a “problemas de pareja” no solo es impreciso, también puede invisibilizar la gravedad de lo que se está denunciando, pues no se trata de un desacuerdo cotidiano; sino de una denuncia pública que involucra posibles violencias, derechos de una menor y dinámicas que afectan a miles de mujeres.

El lenguaje importa porque define cómo entendemos la realidad.

¿Por qué esto sí lo estamos viendo?

La visibilidad de este caso no es casual. Está atravesada por la cercanía con una figura pública como Karol G.

Esa cercanía convierte una historia que podría haber permanecido en lo privado en un tema de conversación pública. Pero también revela una desigualdad: no todas las mujeres tienen esa visibilidad.

Sin cámaras, sin seguidores y sin atención mediática, muchas historias similares quedan fuera del debate público. No generan conversación, no incomodan, no se cuestionan y por la tanto tampoco encuentran ni siquiera algo cercano a la justicia.

De lo individual a lo colectivo

Más allá de los detalles específicos que obviamente deberán ser esclarecidos por las autoridades, este caso permite mirar un problema estructural.

Las mujeres que denuncian violencia enfrentan no solo procesos legales complejos, sino que también se suman narrativas que las desacreditan, por eso la conversación no debería quedarse en quién tiene la razón en este caso particular, sino en qué revela sobre el sistema en el que ocurre.

Porque cuando una denuncia de este tipo se hace pública, no es solo una historia individual. Es el reflejo de muchas otras que no estamos viendo.