Paula Paredes S. · 5 de marzo de 2026
Nacido en Florencia, Italia, pero establecido en México, Pedro fue y es considerado uno de los artistas más importantes de la escena mexicana. Y como todo artista tiene obras Pedro también humo obras que lo consolidaron, entre ellas la silla-mano. Te contamos más sobre este y otros de los icónicos trabajos del artista, arquitecto y diseñador.
La obra de Pedro que comenzó en 1959 tuvo tan buena recepción que fue incluida en la Exposición Retrospectiva de la Pintura Mexicana organizada por el Museo de la Ciudad Universitaria.
“Estamos HARTOS de elitismo, de que el arte sea sólo para unos pocos privilegiados. Queremos que el arte sea devuelto al público, a las calles”, decía parte del manifiesto del hartismo.
Entre los datos curiosos, Friedeberg formó parte del movimiento artístico conocido como los “Los Hartos”, un grupo que rechazaba el arte demasiado serio o político de su época y defendía la imaginación, el absurdo y la libertad creativa, de ahí que su trabajo siempre estuvo cargado de simbolismo y surrealismo.
Aunque este movimiento nació en Galicia, tuvo gran acogida en México donde en noviembre de 1961 la Galería Antonio Souza que en ese momento era uno de los espacios importantes de exhibición artística llegó con la exposición colectiva llamada así: “Los Hartos”
“Estábamos hartos del arte practicado en aquel tiempo, que ya era bastante pobre, pero tanto como el de hoy […] Ya no estamos hartos del arte porque ya lo hay. Estamos hartos del no arte, de la pobreza del concepto, de la falta de cultura” dijo en algún momento Pedro.
La famosa Hand Chair tiene una historia curiosa ya que su creación es casi que accidental. En los años 60, Friedeberg dibujaba constantemente manos dentro de sus diseños decorativos. Un día imaginó que una mano podía convertirse en un objeto funcional: una silla.
Así surgió la idea de transformar una mano humana abierta en silla. Aquí la palma funciona como asiento, los dedos son el respaldo y el pulgar el soporte lateral.
En 1962 diseñó la primera versión y posteriormente fue producida por la galería de Mathias Goeritz, quien reconoció inmediatamente el potencial de la pieza y no se equivocó, pues se convirtió en una referencia del arte y el diseño por ser visualmente memorable, representar la obra de Friedeberg y también que se convirtió en símbolo del arte mexicano pop-surrealista.
Con el tiempo se volvió una pieza de colección y aparece en museos, galerías y casas de diseño en todo el mundo o hasta en la calle, para la prueba date una vuelta por Veracruz número 40, en la colonia Condesa.
Aunque la Mano-Silla es su obra más famosa, el trabajo de Friedeberg es mucho más amplio. Su producción incluye pintura, escultura, diseño y grabado, y está llena de patrones geométricos, arquitecturas imaginarias y símbolos.
Gran parte de sus pinturas muestran palacios, escaleras infinitas, templos y ciudades imaginarias llenas de detalles minúsculos. Estas obras recuerdan un poco al trabajo de cc, pero con un toque barroco y ornamental. La obra de Pedro tenía características como:
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Un aspecto interesante de su trayectoria es que su obra también dialogó con la cultura popular a través de colaboraciones con marcas y proyectos más contemporáneos.
Un ejemplo es su colaboración con la marca mexicana Corona, donde su estética visual fue incorporada con la identidad de la marca. De esta colaboración salió el recordado mural que vemos en Lago Alberto 135, el lugar donde nació la primera cerveza.
Asimismo, su obra ha tenido encuentros con la música y la cultura alternativa. Una de las colaboraciones más comentadas fue con la banda mexicana Zoé, donde su imaginario artístico se vinculó con el universo visual del grupo.
Este tipo de colaboraciones son solo una referencia para entender como el trabajo de Pedro permeó en generaciones más allá de la suya y no se limitó únicamente a galerías o museos.
La capacidad del artista para para combinar lo surrealista, lo decorativo y lo irónico le permitió mantener una presencia constante en diferentes ámbitos del arte, el diseño y la cultura popular, que aunque hoy tras el anuncio de su partida, seguramente seguirá latente en la cultura mexicana.
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