Julieta Venegas nunca ha dejado de ser norteña

Leonardo Vega · 18 de junio de 2026

Julieta Venegas nunca ha dejado de ser norteña

Cuando uno migra, deja atrás sus orígenes, costumbres y a la gente con la que ha crecido. Julieta Venegas lo hizo en los años 90, cuando aquella joven decidió cambiar Tijuana por la Ciudad de México para emprender una carrera exitosa, meta que logró y que, años después, la llevó a mudarse de nuevo, pero esta vez fuera del país.

Argentina fue su hogar durante varios años; antes de esto, se había convertido en madre y había apostado por álbumes con sonidos más pop, sin dejar el acordeón, su gran compañero de viaje.

Ahora volvió a su país y decidió abrazar su origen para decir con más orgullo: “soy norteña”. Eso fue lo que demostró durante su concierto en el Auditorio Nacional la noche del 17 de junio. Fue una velada lluviosa y caótica en la ciudad, pero en la que, por casi dos horas, Venegas nos llevó a su lugar seguro, a su intimidad y a una reunión con grandes amigos.

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Foto: OCESA / Lulú Urdapilleta

Y es que, como indica el nombre de su gira, Julieta está promocionando Norteña, una carta de amor a los suyos en la que explora esa etapa y su deseo de hacer música regional.

La tuba, el requinto, el acordeón y su presencia bastaron para mantener al público atento a cada movimiento que hacía. La noche arrancó con “Tiempos dorados”. Venegas salió con un conjunto rosado, botas y sombrero, rodeada de cajas de plástico y sillas que representaban un hogar. De fondo, lucía una fotografía de las montañas, cortesía de su hermana gemela, Yvonne.

“Ciudad de México, qué maravilla poder estar aquí esta noche. No saben la felicidad que tenemos de encontrarnos aquí con ustedes, de volver al Auditorio Nacional; hace mucho que no veníamos acá”, expresó como bienvenida a su concierto ante miles de fans.

Foto: OCESA / Lulú Urdapilleta

Canciones como “La línea”, “Oleada”, “Algo está cambiando”, “Ese camino” y “Caprichos del azar”, al lado de su amigo y productor El David Aguilar, fueron algunas de las que sonaron en la primera parte del show. El sonido regional y la voz de Venegas se complementaban en cada tema.

No fue hasta “Leyendas de Tijuana” cuando Julieta reflexionó sobre lo que se dice de su sitio de origen, donde “empieza la patria”, y lo que este muestra ante los ojos de otros.

“Esta que sigue es un homenaje a mi Tijuana. Como toda frontera, tiene diferentes etapas, historias, personas que cruzan; muchas cosas, a veces legales, a veces ilegales. Lo cuento a través de diferentes postales y épocas de Tijuana, y lo que quiero decir es que no me importa lo que digan de mi tierra, yo amo esa ciudad”, dijo orgullosa.

Aunque muchos estaban expectantes, la cantante no interpretó “La niña futbolista”, canción que la convirtió en el blanco perfecto de haters y trolls de internet. Creo que eso no fue necesario, pues los fans más fieles celebraron la presencia de Julieta en el Coloso de Reforma.

Migrar es doloroso, y más en tu propio país

Durante la mayor parte de su carrera, Julieta Venegas ha vivido en la Ciudad de México, y aunque se encuentra en el mismo país, nada es igual a la tierra natal. Por eso, decidió armar su más reciente material y plasmar en él su sentir, su nostalgia y hasta su deseo de volver a Tijuana.

Antes de cantar “Esquina del mar”, Julieta reflexionó sobre la creación de este LP y cómo aún se siente extraña fuera de su lugar de nacimiento.

“Escribí un disco sobre extrañar mucho el lugar del que soy. Es difícil estar lejos y tener que volver a empezar. A veces cuesta explicar que soy de Tijuana, pero en realidad vivo en la Ciudad de México. De igual forma, es una añoranza de volver en tiempos difíciles. Extrañar mucho tu lugar y querer estar ahí”, confesó.

Noche de amigos

Además de interpretar algunos temas de su nuevo LP, Julieta decidió llenar la velada con varios amigos, talentos que ha conocido en el camino y algunos que forman parte de las más recientes oleadas musicales de México.

Ejemplo de ello es Girl Ultra, con quien cantó “Amigas”, tema que habla sobre el fin de las amistades, esas que llegan a doler más que las rupturas amorosas.

“Creo que es más duro e inesperado cuando termina una amistad; a veces se nos olvida, pero sucede”, reflexionó la artista, quien interpretó la pieza acompañada de Nan de Miguel, nombre real de la cantante alternativa.

Por su parte, Israel, de Belafonte Sensacional, y Santiago, de Little Jesus, la acompañaron para interpretar “Volver a ti” y “Lo que va a pasar”, respectivamente.

Uno de los momentos que más prendió la noche fue cuando Julieta regresó a su álbum e invitó a Majo Aguilar a cantar “Andar conmigo”. La integrante de la dinastía Aguilar elogió a Venegas y agradeció su aportación a la música, gesto que la tijuanense recibió con cariño.

Foto: OCESA / Lulú Urdapilleta

Aunque no figuró como invitada, sino como parte de su banda, Gabi Romero también tuvo su momento destacado, pues el requinto de su guitarra brilló en todo momento.

El zapateado para celebrar

Para celebrar, Julieta nos trasladó a su casa, específicamente a un cumpleaños, y no a uno cualquiera, sino al de su papá: José Luis Venegas. El fotógrafo le había pedido una canción, y no fue hasta este álbum que la también productora decidió dedicarle una en señal de agradecimiento.

En medio de esto, Julieta mostró sus mejores pasos de zapateado en el centro del escenario.

“Poder decirte / cuánto te quiero / te quiero yo”.

Foto: OCESA / Lulú Urdapilleta

Noche de clásicos

Aunque el show estuvo enfocado en presentar los nuevos temas, Venegas no dejó de lado sus clásicos. Durante el concierto también se apartó un poco el estilo norteño cuando sonó “Mismo amor”, momento en el que el escenario se convirtió en una gran pista de baile con luces moradas y rosadas.

De igual forma, cantó “A dónde va el viento”, tema de la serie Nadie nos va a extrañar, el cual fue coreado por el público; esa era la señal de que la presentación estaba llegando a su fin.

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El cierre no pudo ser con otra canción más que “El presente”, un tema insignia en el que habla sobre vivir el aquí y el ahora. Venegas reunió a su banda y, juntos, agradecieron al centro del escenario.

Y así, sin necesidad de tanta parafernalia, Julieta Venegas regaló una velada llena de éxitos en la que se mostró orgullosa de sus orígenes y nos invitó a reflexionar sobre quiénes somos y lo que aportamos a la humanidad.