Paula Paredes Solarte · 18 de febrero de 2026
En plena edición 2026 del Festival Internacional de Cine de Berlín, uno de los encuentros cinematográficos más relevantes del mundo, más de 80 profesionales del cine firmaron una carta abierta en la que critican el “silencio institucional” del festival frente a la situación en Gaza.
La carta fechada el 17 de febrero de 2026, acusa al certamen alemán de censurar a artistas que se han pronunciado en defensa de los derechos palestinos y de no asumir una postura clara.
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Aunque varias de las figura que firman la carta ya se han posicionado frente a la situación en Palestina, en este caso la polémica alrededor del Berlinale 2026 tuvo como punto de partida la declaración del presidente del jurado 2026.
Wim Wenders, en la rueda de prensa inaugural afirmó que el cine es “lo opuesto a la política” y que debería mantenerse al margen, frente a esta declaración se hizo una carta pública en la que se rechaza esa postura afirmando que:
“No se puede separar una cosa de la otra”
Ante el revuelo, la directora del festival, Tricia Tuttle, publicó un comunicado señalando que no se debe exigir a los artistas que comenten sobre todos los debates políticos vinculados al festival. Sin embargo, la aclaración no frenó las críticas.
Como respuesta a esta distancia que se pide entre el cine y al realidad, surge esta carta, en la que cineastas y actores expresan estar “consternados” por lo que describen como censura a artistas propalestinos en ediciones anteriores.
Señalan también que algunos participantes fueron reprendidos por manifestarse desde el escenario e incluso investigados por la policía alemana.
La carta también menciona el respaldo del gobierno alemán a Israel y cuestiona que un festival financiado con fondos públicos no haya emitido una declaración clara en defensa de los derechos palestinos.
“Instamos a la Berlinale a que cumpla con su deber moral”, concluye el texto, pidiendo una condena explícita a lo que califican como genocidio y crímenes de guerra.
Entre los nombres que la firman aparecen varias celebridades y personas alrededor del la industria de cine. Al final de esta nota puedes encontrar la carta completa, por ahora te dejamos la lista de nombres de personas que se han pronunciado:
“Escribimos como profesionales del cine, todos nosotros participantes pasados y actuales de la Berlinale, con la esperanza de que las instituciones de nuestra industria se nieguen a ser cómplices de la terrible violencia que continúa desplegándose contra los palestinos. Nos consterna la participación de la Berlinale en la censura de artistas que se oponen al genocidio israelí en curso contra los palestinos en Gaza y el papel clave del Estado alemán en permitirlo. Como ha declarado el Instituto de Cine Palestino, el festival ha estado “vigilando a los cineastas, además de mantener el compromiso de colaborar con la Policía Federal en sus investigaciones”.
El año pasado, cineastas que se manifestaron a favor de la vida y la libertad palestinas desde el escenario de la Berlinale denunciaron haber sido severamente reprendidos por los principales programadores del festival. Se informó que un cineasta fue investigado por la policía, y la dirección de la Berlinale insinuó falsamente que su discurso, basado en el derecho internacional y la solidaridad, era “discriminatorio”. Como comentó otro realizador a Trabajadores del Cine por Palestina sobre la edición anterior: “Había una sensación de paranoia en el aire, de falta de protección y persecución, algo que nunca antes había sentido en un festival de cine”. Nos unimos a nuestros colegas en el rechazo a esta represión institucional y al racismo antipalestino.
Discrepamos fervientemente de la declaración del presidente del jurado de la Berlinale 2026, Wim Wenders, de que hacer cine es “lo opuesto a la política”. No se puede separar uno de la otra. Nos preocupa profundamente que la Berlinale, financiada por el Estado alemán, esté ayudando a poner en práctica lo que Irene Khan, Relatora Especial de la ONU para la Libertad de Expresión y Opinión, condenó recientemente como el uso indebido por parte de Alemania de legislación restrictiva “para limitar la defensa de los derechos de los palestinos, paralizar la participación pública y reducir el discurso en el ámbito académico y artístico”.
La situación está cambiando en el mundo cinematográfico internacional. Numerosos festivales han respaldado el boicot cultural al apartheid israelí, y más de 5.000 profesionales del cine han anunciado su negativa a colaborar con compañías e instituciones cinematográficas israelíes consideradas cómplices.
Sin embargo, hasta la fecha, la Berlinale no ha satisfecho las demandas de su comunidad de emitir una declaración que afirme el derecho palestino a la vida, la dignidad y la libertad; condene el genocidio israelí en curso contra los palestinos; y se comprometa a defender el derecho de los artistas a expresarse libremente en apoyo de los derechos humanos palestinos. Esto es lo mínimo que puede —y debe— hacer.
Así como el festival ha hecho declaraciones claras en el pasado sobre las atrocidades cometidas contra los pueblos de Irán y Ucrania, instamos a la Berlinale a que cumpla con su deber moral y manifieste claramente su oposición al genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra de Israel contra los palestinos, y que cese por completo su intento de proteger a Israel de las críticas y las exigencias de rendición de cuentas.”
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