Animal MX · 27 de octubre de 2026
¿Que pasa cuando regresas después de 4 años a tu país? ¿Qué tanto podría haber cambiado el territorio que dejaste atrás, y cuanto has cambiado tu?
“Mi regreso a Rusia”, el documental dirigido por Boris Kozlov, aborda estas preguntas a través de la experiencia personal de la periodista Inna Afinogénova, quien regresa a su país después de haberse marchado tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
En 2022 cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, Inna Afinogénova que en ese momento trabajaba en RT decidió abandonar su país. Después de 4 años regresa en compañía de Boris Kozlov para descubrir que tanto ha cambiado su país y eso es lo que vemos en 79 minutos de “Mi regreso a Rusia”, que aunque parte de una historia íntima, se convierte en una ventana para observar y hasta cierto punto intentar entender la complejidad de la Rusia actual
Contrario a lo que los detractores del trabajo periodístico de Inna podrían pensar, la cinta no busca justificar las decisiones del gobierno ruso, ni dar respuestas absolutas, sino que explora las contradicciones de una sociedad que debe seguir su vida en medio del conflicto y todo lo que esto conlleva.
Al llegar a Moscú, la capital, Inna y Boris se encuentran con una imagen muy distante a la que uno podría imaginar de un país en guerra: clases de pintura, actividades culturales y hasta calles más cuidadas en las que incluso la presencia policial es inexistente.
Aunque todo transcurre con aparente normalidad, la guerra se asoma entre las grietas de esa cotidianidad, basta con alejarse de la capital para chocar de frente con el resultado del conflicto, personas y población civil que ha tenido que poner el cuerpo en medio de las decisiones de gobernantes.
También aparecen otras señales como libros censurados, productos que sustituyen a marcas occidentales como Coca-Cola y McDonald’s como consecuencia de un aislamiento cultural desde todos los frentes o incluso el fortalecimiento de discursos nacionalistas tradicionales asociados a las ideas de religión, patria y familia.
Sin reducir el país a una sola imagen, el recorrido de Inna muestra las tensiones que atraviesan a la sociedad y la dificultad de comprenderla desde una mirada distante, y aunque no da una explciación definitiva, el calor de la misma cinta está en la capacidad de hacernos observadores de esas contradicciones sin reducirlas a una sola interpretación.
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Si hay algo que queda claro en toda la cinta es que es una mirada que le apuesta a la paz. Inna cuestiona la guerra y deja claro que no podría justificar una decisión que ha provocado tanto sufrimiento, especialmente entre la población civil.
Su experiencia también pone en evidencia una posición incómoda: cuando abandonó Rusia, fue señalada como traidora en su país, mientras que en el exterior fue cuestionada por su trayectoria en un medio ruso. Entre ambas miradas, su postura queda atrapada en una discusión donde, con frecuencia, parece no haber espacio para los matices.
Al finalizar la proyección, la periodista reflexionó sobre esa dificultad para defender una postura pacifista en un contexto polarizado más allá de solo este conflicto:
“Decirle a un país en guerra que estás a favor de la paz es casi criminalizado”.
Después de salir de Rusia, Inna llegó a España, donde también se encontró con cuestionamientos en torno a su posición. Su experiencia plantea una contradicción que atraviesa la película: ¿por qué expresar el deseo de que termine una guerra puede interpretarse como una forma de complicidad con alguno de los bandos?
Con esto en mente, el plantea la importancia de apostarle desde cualquier ángulo ala paz, incluso cuando hacerlo implica enfrentarse a prejuicios y cuestionamientos desde distintos lugares.
“Aunque con un documental no se puede resolver el mundo… haciendo información rigurosa, comprometida con los derechos humanos y comprometida con la paz, es algo en lo que podemos contribuir”, dijo la periodista.
Más allá de la dimensión política, “Mi regreso a Rusia” también habla de la historia de una persona que se fue de su país, y explora esa posición intermedia que puede surgir al migrar: dejar atrás un lugar por razones políticas o personales y descubrir que, con el paso del tiempo, el vínculo con él no desaparece.
Al regresar, la distancia se vuelve evidente. El país ha cambiado, pero también lo ha hecho quien se fue.
En ese sentido, el documental no solo habla de Rusia, sino también de la experiencia de volver, de la pertenencia y de la dificultad de reconstruir una vida cuando ya no eres exactamente la misma persona que abandonó su hogar.
La mirada de Inna no está exenta de contradicciones. Puede sentirse feliz de reencontrarse con su familia y, al mismo tiempo, experimentar rabia ante la realidad que encuentra. Puede reconocer la familiaridad de las calles y preguntarse por qué tuvo que marcharse y qué sentido tuvo todo lo ocurrido.
“Cuando uno vuelve a ver a su familia se siente feliz, entonces yo me siento feliz. Pero luego me siento como atropellada por esta situación de violencia y rabia, de por qué no podría simplemente seguir viviendo aquí y para qué fue todo esto”, explica.¿Qué sientes al volver?
El documental tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine documental de la Ciudad de México DocsMX 2026.
Por ahora, está a la espera de llegar a nuevas plataformas, pero puedes consultar más información sobre la película en Kozlov Media.
Checa el tráiler a continuación.