Animal MX · 1 de agosto de 2025
Parece broma, pero no es. En Australia se está conformando un escenario polémico que combina redes sociales, activismo laboral y mucho glitter. Un grupo de influencers australianos decidió dejar de ser tratados como “una broma” y dio un paso que está generando debate en internet: formaron un sindicato y amenazaron con hacer huelga si no se les empieza a tomar en serio como profesionales.
El movimiento está encabezado por Verónica B, una tiktoker que saltó a la fama durante los Sydney TikTok Awards 2024, pero que también desató críticas masivas al afirmar que “ser influencer es un trabajo duro”. La influencer llegó al evento en un Rolls Royce y aseguró en entrevista que su jornada incluye pensar contenido, grabar, editar y mantenerse relevante, lo que le ha costado salud mental y física.
Las redes no tardaron en llenarse de comentarios en su contra, llamándola “privilegiada” o “desconectada de la realidad”. Pero lejos de disculparse, Verónica B respondió con organización: en julio de 2025, durante una presentación en el AIIMS Creator Hub en Sídney, anunció oficialmente la creación de la “Unión de Influencers de Australia”.
Acompañada por otros creadores digitales, Verónica subió al escenario para declarar que están cansades de la falta de respeto y reconocimiento, y que el gremio exige ser tomado en serio como parte de la economía actual. Entre sus exigencias están:
Ser considerados trabajadores formales del ecosistema digital
Tener acceso a beneficios como seguro médico y vacaciones pagadas
Establecer tarifas mínimas para colaboraciones con marcas
Un mayor respeto por parte del público y los medios
La frase que más ruido hizo fue contundente:
“Estoy harta de que nos traten a los influencers como si fuéramos una broma. Merecemos más derechos y merecemos que nos tomen en serio (…) Como creadores de contenido e influencers, no sé cómo sobreviviría este mundo, ¿cómo sabría la gente dónde comer si no hiciéramos reseñas de restaurantes?, ¿cómo sabría la gente cómo maquillarse si no hiciéramos vídeos de ‘prepárate conmigo’?”, dijo molesta Verónica B ante el micrófono. .
Y esa es precisamente su advertencia: podrían convocar a una huelga digital, es decir, dejar de crear contenido hasta que sus demandas sean atendidas.
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Aunque el anuncio ha causado burlas, también abrió un debate más profundo: ¿es legítimo pedir derechos laborales para una actividad que genera millones en ingresos publicitarios, pero que aún no está formalmente reconocida?
En Australia, los influencers manejan desde microempresas hasta campañas multinacionales. Muchos de ellos trabajan más de 40 horas a la semana, sin contrato, sin seguridad social y bajo la presión constante del algoritmo.
De acuerdo con Glassdoor, entre 2024 y 2025:
El sueldo base promedio de un influencer en México varía entre 17,000 y 30,000 pesos al mes, con una mediana cercana a los 22,000 pesos.
Además, reciben ingresos adicionales (bonos, comisiones, patrocinios) por aproximadamente 1,667 pesos mensuales, sumando un ingreso total estimado de 23,667 pesos al mes.
Otra estimación más conservadora presenta ingresos totales de 10,995 pesos mensuales (10,000 base + ~995 adicionales) según datos separados Glassdoor.
Un portal como OficinaEmpleo.mx corrobora estos valores con un ingreso mensual promedio de 28,895 pesos, sumando 12,250 pesos adicionales según estimaciones de oficinaempleo.mx.
Informes sobre campañas publicitarias en Instagram señalan que:
Influencers con 5,000–15,000 seguidores pueden ganar entre 250 – 500 dólares por publicación.
Aquellos con 50,000 a 100,000 seguidores obtienen alrededor de 1,000 dólares.
En niveles superiores (6 cifras de seguidores o con alta especialización), los ingresos por campaña pueden llegar hasta los 2,000 dólares o más.
También se reporta que marcas pagan CPM de entre 3 y 7 dólares por cada mil vistas en sus campañas, lo que puede representar entre 56 y 131 pesos por mil vistas en México, reporta Expansión.
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Aunque pocos datos oficiales específicos del país están disponibles, algunos nombres sobresalen por sus ingresos estimados:
Juanpa Zurita: Con más de 25 millones de seguidores en Instagram y 10.5 millones en YouTube, su fortuna anual supera el millón de dólares, con ingresos multimillonarios por su marca y colaboraciones.
Germán Garmendia (Chile, gran presencia en México): En años anteriores Forbes y otras fuentes lo estimaron ganando entre 1 y 5 millones de dólares al año; cifras recientes llegaban a cerca de 28 millones de dólares anuales por publicidad y streaming.
Otros influencers de alto rendimiento, como Kimberly Loaiza, con decenas de millones de seguidores en YouTube y TikTok, también están dentro del top en ingresos aunque no hay estimaciones exactas públicas
Este movimiento no es único. En países como Estados Unidos y Reino Unido, los creadores de contenido ya han impulsado iniciativas similares para regular su actividad y evitar abusos de las plataformas o de las marcas. En México, por ejemplo, se han abierto debates sobre impuestos, representación y condiciones laborales.
Así que aunque la noticia haya iniciado con memes, la Unión de Influencers de Australia podría ser solo el inicio de una conversación global:
¿es hora de reconocer que “ser influencer” también es un trabajo?
Por lo pronto, Verónica B y su colectivo han puesto sobre la mesa una exigencia clara: ser tratados con dignidad, aunque trabajen con filtros y hashtags.
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