Paula Paredes S. · 11 de octubre de 2025
Por: Paula Paredes S.
Amores Perros, una de las cintas más influyentes del cine mexicano cumple 25 años, y su aniversario se vive con la emoción de un gran estreno.
Hablamos con Guillermo Arriaga, guionista de la película, y con Goya Toledo, protagonista de una de las tres historias que conforman este emblemático largometraje.
La celebración no ha sido menor: una exposición en el Palacio de Bellas Artes, el reestreno mundial en salas de cine, su regreso a las tendencias en redes sociales y una serie de homenajes han devuelto a Amores Perros al centro de la conversación cultural.
“Yo tengo la sensación que estamos estrenando una película que acabamos de hacer, aunque fue algo que pasó hace 25 años…pero tengo las expectativas de ver qué va a pasar. ¡Es tremendo lo que creó Amores Perros y lo que sigue creando!”, comenta Goya.
Estrenada en el año 2000, esta historia escrita por Guillermo Arriaga irrumpió, y en gran parte lo hizo por su narrativa fragmentada e interconectada que entonces era rara en el cine mexicano y latinoamericano.
Para el escritor esta elección estructural no solo fue un riesgo necesario, sino un parteaguas, y algo que hasta hoy le llena de orgullo:
“Estoy muy contento con la estructura, porque tomó un riesgo que nos hacía falta. Fue una película que tuvo prestigio en festivales como Cannes, pero también fue vista por millones…yo creo que es la película más vista en la historia del cine mexicano.”
Ese equilibrio entre lo estético y lo visceral, entre la sofisticación narrativa y la crudeza de sus personajes, marcó un antes y un después para toda una generación de cineastas.
Su alcance fue tal, que incluso en lugares insospechados dejó huella:
“Se vendió en lugares como Zambia, y en la India hicieron un remake no autorizado”, agrega Guillermo entre risas.
Nada de lo que vimos en pantalla habría sido posible sin un guion igual de poderoso. Arriaga fue el arquitecto detrás de las tres historias que componen la película, y cuando se le pregunta si tiene una favorita, lo tiene claro:
“Me quedo con las tres. La película funciona porque es dialéctica: la historia de Octavio es la tesis; la de Valeria, la antítesis; y la del Chivo, la síntesis. Son partes de un todo que dialogan entre sí.”
Esa mirada estructural también habla del enfoque literario que Guillermo Arriaga ha defendido a lo largo de su carrera: la idea de que el guion debe tener la misma profundidad, ambición y complejidad que una novela.
Aunque a menudo se dice que el éxito nunca se anticipa, con Amores Perros parecía que este se podía sentir desde el inicio.
“No quiero sonar pretencioso, pero sí. Sentíamos que iba a marcar una diferencia desde que personas muy importantes comenzaron a leer el manuscrito y me decían: ‘Prepárate, esto va a cambiar tu vida’. Rafael Azcona, uno de los guionistas más importantes en lengua española, me lo dijo”, confiesa Arriaga.
La alianza con Alejando Iñárritu como director, Rodrigo Prieto como fotógrafo y un elenco emergente cargado de talento terminó por consolidar lo que ya era una poderosa historia escrita.
“Cuando yo recibí el guion sentí que todos los personajes estaban vivos y eso ya me pareció mágico…luego hablé con Alejandro y le sentí tan cercano y claro con lo que quería hacer, que esa para mi ya una pista de lo que venía, sin embargo, nunca imaginé hasta dónde llegaría y lo que nos dio.Pero si es cierto que desde el inicio se sentía que estábamos haciendo algo especial”, agrega Goya.
Esa misma historia acabaría convirtiéndose en una puerta de entrada para todos los que participaron ¿el resultado? Todo el éxito que ya hemos visto para todas las partes involucradas.
“A nivel personal, me permitió hacer cine en Hollywood. No solo las dos películas con Alejandro, sino también trabajar con actores como Sean Penn, Benicio del Toro, Naomi Watts, Cate Blanchett, Brad Pitt. Pude trabajar con Tommy Lee Jones, Jennifer Lawrence, Kim Basinger, Charlie Sheen. Fue una puerta que se abrió”, recuerda Arriaga.
Además colaboró con algunos de los fotógrafos más prestigiosos del mundo como Janusz Kamiński, Robert Elswit, John Toll y músicos como Hans Zimmer y Omar Rodríguez López.
“Fue como subirme a una ola que me llevó a lugares que nunca imaginé”, agrega.
Uno de los episodios más sorprendentes que Guillermo asocia con la película es la manera en que resonó en culturas lejanas. La película lo llevó, literalmente, al otro lado del mundo.
“Fui al Sundance Institute en Utah, donde escritores de distintos países compartíamos talleres con directores jóvenes que hoy son muy reconocidos, como Taika Waititi o Andrea Arnold. Durante la presentación de Amores Perros, una señora me dijo: ‘No tengo la menor idea de quién eres’. Yo tampoco tenía la idea de que ella era una visora que venía de Australia. Me preguntó: ‘¿Tú escribiste eso?’. Le dije: ‘Sí, yo lo escribí’. Me dijo: ‘¿Sabes qué? Retrata muy bien el mundo de los aborígenes australianos’.”
Ese momento se transformó en una experiencia profunda:
“He tenido el privilegio de conocer las comunidades aborígenes australianas y su cultura, esa ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y Amores Perros me llevó a eso, y luego me llevó a Nueva Zelanda porque se enteraron los neozelandeses que yo estaba con los aborígenes…también conocí la cultura Maorí y ellos me hablaban de cómo se identificaban con la cinta. Es muy bonita esta correlación”
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Finalmente, no podíamos dejar ir a Guillermo sin que nos contará más sobre ese momento que fue tendencia.
La noche del reestreno de la cinta en el Palacio de Bellas Artes, el aplauso fue unánime y largo. No solo por la película, sino también por la imagen inesperada pero simbólica, potente: Guillermo Arriaga y Alejandro Iñárritu, reunidos tras años de distanciamiento público.
“Creo que fue un reencuentro bonito porque al final terminó por prevalecer el cariño y no la diferencia ni la herida…y no solo fue un reencuentro entre él y yo, fue también entre nuestras familias, nuestros hijos, nuestras esposas. Hablamos como si nos hubiéramos dejado de ver anteayer, y los dos sabemos que hicimos tres películas muy importantes. Ya dejamos ir un peso y ahora vienen mejores tiempos”
El gesto no pasó desapercibido:
“Hay gente que me he escrito para agradecerme y decir ‘Sabes que en este país tan convulso, tan polarizado, ese ejemplo que dieron nos conmueve.’”

Como te adelantamos, Amores Perros regresa a las salas, pero no lo hace como un reestreno más.
El filme será distribuido nuevamente por MUBI, Cinépolis lo estrenará no solo en México, sino también en otros países desde este 9 de octubre y también puedes disfrutarlo en original de 35 mm en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México y en la Cineteca FICG Guadalajara.
“Ojalá las nuevas generaciones la disfruten, la vean en pantalla grande y puedan olerla, verla, sentirla, palparla, escucharla y se emocionen tanto como nos emocionamos nosotros al hacerla”, agrega Guillermo.
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