Abigail Camarillo · 24 de febrero de 2025
No hay duda de que esta aclamada serie de anime pasará a la historia como una de las más impactantes, aún cuando en sus últimos momentos causó varias polémicas. Aprovechando el estreno en cines, hablamos del final de Attack on Titan y de cómo dividió a fans.
Pero antes: Attack On Titan: El ataque final reúne los dos últimos episodios del anime en una experiencia teatral; se estrena en cines de México este 27 de febrero.
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Tanto en el manga original de Hajime Isayama como con la adaptación del anime de WIT Studio/MAPPA, la historia de Eren Jaeger dejó una huella significativa en el mundo del entretenimiento durante más de una década.
El anime se estrenó en abril del 2013 y concluyó diez años después, en noviembre del 2023.
Y es que no solo atrapó a gente que creció con animes como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco o hasta Naruto, sino que fue atrapando a nuevas generaciones y hasta a personas que nunca antes se habían interesado por el mundo de la animación japonesa.
Basta con ver el primer episodio de Shingeki no Kyojin (su nombre en japonés) para quedar atrapada en esta historia donde la donde la humanidad vive tranquilamente tras enormes muros construidos para protegerse de la amenaza de unas criaturas monstruosas llamadas Titanes que se alimentan de humanos.
Sin embargo, esa época de paz ve su final tras un ataque que deja huérfano de madre a Eren Yeager, quien jura vengarse de estos seres.
Inmediatamente, muchas personas y medios especializados empezaron a tener grandes comentarios sobre esta historia y su premisa tan cautivadora que aborda temas como la traición, política, la radicalización y la búsqueda de la libertad. Eso sin mencionar la sorprendente animación, secuencias de acción, desarrollo de personajes y más.
En varios momentos se llegó a comparar Attack on Titan con Game of Thrones, no solo por la acción, las traiciones, alianzas o la corrupción en el poder, sino también porque la moralidad detrás de varios personajes no es ni blanca ni negra, sino que cae en un área gris muy interesante por explorar.
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Y es que aquí no existen “los chicos buenos” ni “los chicos malos”, pues todo bando tiene sus propias razones y convicciones y es fácil poder empatizar/entender varias de ellas.
Sin embargo, el cambio más fuerte vino cuando Eren Jaeger, nuestro protagonista, atraviesa por un enorme cambio que lo convierte también en el villano de la historia.

Pasan un montón de plot twist durante Shingeki no Kyojin, pero al final nos quedamos con un Eren Jaeger que decide sacrificar toda su humanidad para convertirse, en lo que él considera, es la única solución para salvar “a su pueblo”: un ser que detone un “retumbar” que mataría al resto de la población.
Y justo en ese momento es cuando la polarización del fandom de Attack on Titan se hace muy evidente.
Durante gran parte de las primeras temporadas, Attack on Titan fue vista como una historia anticolonialista que abordaba los problemas de la opresión y la violencia.
Sin embargo, hay un punto en la historia donde PARECIERA que se apoya el nacionalismo y el fascismo pues justifican ciertas acciones (como la guerra o genocidio) bajo la idea de que todo eso fue con tal de conseguir la libertad.
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Y decimo que “parece” porque el autor del manga, Hajiye Isayama, ha insistido en numerosas ocasiones que su historia es apolítica.
Pero aunque Attack on Titan es una historia ficticia, no se puede pasar de largo las referencias a armas de destrucción masiva, campos de concentración, conflictos raciales, el miedo al otro, y más.
Hay que tomar en cuenta que la transformación del protagonista no sucedió de un momento a otro. Al contrario, su construcción está muy bien desarrollada y fundamentada a lo largo de todas las temporadas.
Sin embargo, la idea de celebrar a un personaje con ideas fascistas y ponerlo como héroe en un contexto actual parece peligroso.
El final polémico se queda a discusión sobre si a Isayama le faltó deshacerse de ciertas ambigüedades de la historia y también de la responsabilidad de la audiencia de no idealizar situaciones de ficción.

Cuando salió el final de Attack on Titan en su adaptación al anime todavía teníamos fresca la invasión de Rusia a Ucrania, y por si no fuera poco, revivió el conflicto entre Israel y Gaza.
Y es así como su final no pudo sentirse más realista, pues aunque se logra un mundo de relativa paz, se nos da a entender que el ciclo de odio, guerras y titanes revivirá una y otra vez.
Ese mensaje podría parecer poco optimista, pues parece indicarnos que estamos condenados a un círculo interminable de conflictos. Sin embargo, entre lo más destacable de la historia, es el no olvidar que todas las personas estamos interconectadas.
Así como podemos llevar en conjunto a nuestra destrucción, también podemos llevarnos a nuestra libertad.
Actualmente puedes ver todo el anime de Attack on Titan en Crunchyroll. También puedes conseguir el manga editado por Panini.