Paula Paredes S. · 16 de diciembre de 2025
Una declaración reciente de Rosalía volvió a encender la conversación sobre feminismo, poder y representación en la cultura pop. Lo que parecía una reflexión personal terminó generando incomodidad y una intensa discusión en redes sociales. Te contamos qué dijo y la razón de la polémica.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
Durante una entrevista en Radio 3 Extra, en el especial “Rosalía por Rosalía”, la artista afirmó:
“Me rodeo de ideas femeninas. No me considero lo suficientemente perfecta como para estar dentro del ismo, pero sí me inspiran”.
La frase surgió mientras hablaba de LUX, su cuarto álbum de estudio, un proyecto profundamente influenciado por figuras femeninas históricas, místicas y espirituales como Juana de Arco, Simone Weil y Rabia Al-Adawiya.
El comentario no fue aislado ni improvisado: apareció en un contexto artístico en el que Rosalía explicaba su interés por la santidad, el compromiso creativo y las genealogías femeninas que atraviesan su disco. Sin embargo, la forma en que planteó su relación con el feminismo fue interpretada por muchos como una toma de distancia explícita del movimiento.
Puedes leer: ¡El mejor gol del año es de una mexicana! Lizbeth Ovalle gana el Premio Marta de la FIFA
Más allá de marcar una posible separación del feminismo o su autopercepción, la frase pudo haber incomodado porque parece asociar el movimiento con una idea de perfección moral.
Al decir que no se siente “lo suficientemente perfecta” para estar dentro del “ismo”, el mensaje implícito sugiere que el feminismo sería un espacio reservado para personas sin contradicciones, errores o ambigüedades.

Ahí está el problema: el feminismo no es un código moral ni una meta de pureza personal, sino un movimiento político que cuestiona estructuras de poder, desigualdades históricas y violencias sistemáticas.
No exige perfección, sino conciencia, postura y acción.
Plantearlo como un ideal inalcanzable puede reforzar la idea de que solo ciertas mujeres “merecen” llamarse feministas, cuando en realidad el movimiento se construye desde la diversidad, el conflicto y el proceso.
La incomodidad también surge porque Rosalía encarna, en los hechos, muchas de las luchas que el feminismo visibiliza, por ejemplo:
Por eso, para parte del público, su declaración no solo desconectó del movimiento, sino que pareció minimizarlo al reducirlo a una etiqueta asociada a la perfección individual, y no a una lucha colectiva y política.
No hay nada incorrecto en que una persona decida no llamarse feminista o prefiera no asumirse bajo esa etiqueta.
La autopercepción es personal y legítima, y no todas las posturas políticas se viven o se nombran de la misma forma. El problema no está en la distancia, sino en el argumento: Apelar a la perfección como requisito para el feminismo desplaza el debate hacia un terreno equivocado.
No se trata de juzgar a la Rosalía por cómo se nombra a sí misma, sino de señalar cómo su declaración coloca al feminismo y a la exigencia moral como pares, cuando en realidad es un movimiento político atravesado por contradicciones, procesos y tensiones constantes.
El feminismo no es un pedestal al que se sube cuando una se siente suficiente, sino una herramienta para cuestionar el mundo tal como es.
Mira también: Como esgrimista y patinadora, Rosalía presenta el videoclip “La Perla”