Luis Baylón · 8 de julio de 2026
Otro episodio de la rivalidad de redes sociales entre México y Argentina, bastante ocioso si te soy franco. Pero si te perdiste en el tremendo papelón del periodista argentino Eduardo Feinmann que terminó haciendo enojar a la mismísima presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, te cuento en qué va esta rabieta de un comunicador que le ganó la tripa para irse de boca al aire. Aquí te traemos el contexto completito.
Lo que empezó como un debate futbolero común y corriente terminó escalando a niveles de política nacional. ¡Agárrate!
Mira nomás: “Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma”: periodista argentino Eduardo Feinmann
Todo este drama comenzó en una transmisión en vivo donde Eduardo Feinmann platicaban sobre futbol, comparando el nivel de Inglaterra con el de México. Tras lanzar unos comentarios que para ellos eran “algo lógico”, la afición mexicana no se lo tomó nada bien y el comunicador reveló que comenzó a recibir ataques bastante densos.
“Estoy siendo atacado y hostigado, no sé si fanáticos, por trolls, por lo que sea pero son mexicanos”, confesó el periodista.
La situación en redes sociales se salió tanto de control que el tono pasó de la burla a la violencia digital. Según el propio comunicador, la ola de odio escaló a niveles preocupantes:
“Quizás alguna palabra de más tuve y si me equivoqué pido 1000 disculpas”, añadió intentando bajarle dos rayitas a la tensión. Sin embargo, afirmó estar viviendo “una suerte de hostigación, de hostigamiento o y y te digo amenazas de muerte”.
Tras la dolorosa eliminación del Tri ante Inglaterra en el Mundial 2026, el polémico conductor lanzó comentarios sumamente agresivos contra los mexicanos en televisión en vivo.
Durante otra entrevista, Feinmann dijo que "está siendo hostigado y amenazado de muerte" y que… pic.twitter.com/7Ej4T29xR8
— Animal MX (@AnimalMX) July 9, 2026
La polémica de internet se puso tan fuerte que cruzó la pantalla y llegó directo a la conferencia matutina de Palacio Nacional. Según el periodista, la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum (a quien él pronunció como “Shanbang”) le dedicó un espacio en su pantalla, lo que desató la furia del comunicador.
“Porque la presidente (sin llamarla presidenta) Sheinbaum se ocupó de mí, un insignificante periodista, según ella, un pseudo periodista según ella. Y en esa conferencia mañanera que hace se ocupó de mí”, reclamó bastante molesto.
Lejos de quedarse callado o dejar el tema por la paz, el periodista decidió usar sus micrófonos para cuestionar duramente las prioridades del gobierno federal y mandarle un mensaje directo a la presidenta:
“¿No tiene cosas más importantes, señora’ En serio, corrupción, narcotráfico, pueblo hambreado, inseguridad, no tiene cosas más importantes que ocuparse de mí”, atizó Feinmann.
Para cerrar su editorial y evitar que toda la banda mexicana se le fuera encima de nuevo, el comunicador quiso hacer una clara separación en su discurso: por un lado, halagó la historia y el esfuerzo de la gente, pero por el otro, se lanzó con todo contra la administración actual.
Eduardo Feinmann se “disculpó” luego de los dichos que hizo sobre México. Pero, ¿realmente es una disculpa si se escuda detrás de la “pasión del deporte”? #AnimalDeportivo #AnimalMX pic.twitter.com/DdBerfaSUv
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Por una parte, reconoció la riqueza cultural del país y el esfuerzo diario de la ciudadanía:
Afirmó que “México le regaló al mundo una cultura realmente extraordinaria”, destacando “la grandeza de las civilizaciones maya, el arte de Frida Kahlo”. Además, reconoció el esfuerzo ciudadano al describir a los mexicanos como “familias que trabajan todos los días, se rompen el lomo, se rompen el alma”.
Pero el momento de paz duró poco, ya que cerró con un último dardo político bastante directo, asegurando que los ciudadanos son:
“…los mexicanos hoy sometidos por una una izquierda atroz en en en su país”.
El señor Feinmann asegura que su padre le dijo como disculparse y la importancia de reconocer los errores, pero no sabemos si esto realmente fue útil o nada más es una forma de calmar las aguas que él mismo agitó.