"El arte nos ayuda a lidiar con situaciones difíciles": Fernando Eimbcke sobre "Moscas"

Paula Paredes S · 1 de julio de 2026

"El arte nos ayuda a lidiar con situaciones difíciles": Fernando Eimbcke sobre "Moscas"

A 22 años de haber escrito la primera versión de “Moscas”, Fernando Eimbcke la lleva a las salas de cine. Un historia sobre el miedo a los vínculos, la infancia y la muerte, hablamos con el director sobre el origen de la película y por qué considera que es imposible hacer un cine ajeno a lo político.

El origen de “Moscas”

Un letrero visto desde el tráfico de la CDMX bastó para que Fernando Eimbcke imaginara una historia que tardaría más de dos décadas en llegar a la pantalla.

Ese primer destello terminó convirtiéndose en “Moscas”, una película que explora la soledad, el duelo y los vínculos inesperados a través de la historia de Cristian un niño que llega junto a su papá a la casa de Olga, una mujer con dificultad para relacionarse. Por situaciones externas, pero al mismo tiempo profundamente personales, estos tres personajes se verán obligados a convivir, dando como resultado una historia cargada de sentimiento.

“El detonante fue un letrero. Es la primera vez que voy a agradecer el tráfico en México, venía en Avenida Coyoacán y vi este letrero en el conjunto habitacional de los CUPA (Centro Urbano Presidente Alemán)  que decía: ‘Se rentan habitaciones para parientes de pacientes’. En ese momento dije: ‘Aquí hay una historia’. Porque, ¿cómo vas a rentar una habitación a una persona que está viviendo una situación tan complicada y tan dolorosa como tener a alguien en un hospital y no involucrarte? Esa era la premisa.” Comenta Fernando.

A partir de esa idea construyó a Olga, una mujer incapaz de establecer relaciones afectivas, y al niño que terminaría convirtiéndose en el motor emocional de la historia.

“Necesitaba un personaje que le tiene pavor a los vínculos, a relacionarse. Del otro lado, un niño. Los niños son increíbles, pero son tremendos, son muy necios. No les puedes decir que no. Son el antagonista perfecto porque no se van a rendir.”

Foto: Cortesía

El regreso a una historia escrita hace mucho tiempo

Como te comentamos previamente, la idea de la cinta ya llevaba varios años en pie.

“Empecé a escribir esa historia hace 22 años y después, por circunstancias, se quedó guardada. Hace tres o cuatro años la redescubrí y empecé a trabajar con Vanessa Garnica.”

Volver a ese texto también significó encontrarse con una versión anterior de sí mismo.

“El texto siempre va a estar ahí; lo que cambió fuiste tú. Creo que esta historia es una representación de eso. Es muy parecida en muchos sentidos a “Temporada de Patos”: el edificio, personajes que tienen miedo a involucrarse. Pero tuvieron que pasar 22 años para que muchos de nosotros pudiéramos cambiar, pudiéramos tener una maduración.”

Foto: Cortesía

Hablar de la muerte sin caer en el melodrama

Ese tiempo de espera previo a la existencia de “Moscas”, también le permitió abordar un tema que antes no se sentía preparado para tratar: La muerte.

“En ninguna de mis películas previas había enfrentado el tema de la muerte. No estaba preparado y es bien delicado cómo abordarlo, y más cuando lo haces con un niño.”

Para el director, el cine tiene la capacidad de transmitir emociones sin verbalizarlas. Esa idea definió buena parte de la construcción de “Moscas”. Uno de esos recursos fueron unas pantuflas que el niño intenta llevar a su madre hospitalizada.

“Las pantuflas son un elemento cinematográfico para representar eso. Cuando ves esas pantuflas representan todo ese viaje del niño. No necesitas hacer un close up con la lágrima del niño. Ya estaba todo dicho”, explica.

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El juego como método para dirigir a un niño

El debutante Bastian Escobar interpreta al pequeño protagonista. Para Eimbcke, trabajar con él implicó alejarse de cualquier método que lo expusiera emocionalmente.

“Nunca expusimos al niño al dolor. Nunca. Hay escuelas actorales vivenciales, pero aquí jamás las utilizamos con él.”

En cambio, el rodaje se convirtió en un espacio de juego permanente.

“Con un niño la técnica es el juego. Es la única técnica. El niño no aprende diálogos porque no le interesan, no le hacen sentido. Siempre tienes que estar jugando. Tuve la fortuna de tener un crew que entendió que todos íbamos a jugar con el niño. Nunca se sintió desprotegido. Todos nos transformamos en niños.”

El blanco y negro como puente entre la realidad y la imaginación

Una de las decisiones más llamativas de “Moscas” fue filmarla completamente en blanco y negro. Eimbcke explicó que la elección surgió por distintas razones.

“Tú tomas una foto de un niño en color y la misma foto la pasas a blanco y negro. El blanco y negro capta algo esencial de la infancia.”

Al mismo tiempo, esa estética refleja el universo emocional de Olga.

“Para ella representaba un mundo más gris, de formas geométricas, un mundo más opresivo. Cómo ella está encerrada en ese mundo.”

Sumado a esto, Fernando comenta que durante el montaje descubrieron un significado adicional: que el uso de blanco y negro permitía hacer una transición entre el mundo real y el mundo de la fantasía.

“Creo que esa es la esencia de la película: cómo los niños transitan situaciones difíciles a través de la fantasía.”

De la mano de esta idea, Fernando explica que ahí reside también el valor del arte:

“El arte nos ayuda a lidiar con situaciones difíciles. Las películas nos vuelven más humanos, la literatura nos vuelve más humanos, la música. La fantasía logra sacar ese dolor que tenemos.”

“Es imposible que una película no sea política”

Aunque “Moscas”, no busca transmitir un mensaje explícito, Eimbcke considera que toda obra cinematográfica tiene una dimensión política.

“Se habla mucho de si el cine tiene que ser político o no. Me acuerdo de algo que dijo Godard: ‘No hay que hacer cine político, hay que hacer cine de una manera política’. Yo creo que es imposible que una película no sea política.”

El director señaló que incluso las historias que intentan evitar esos temas terminan posicionándose frente a ellos. Por ejemplo, incluso una comedia cuando trata de evitar lo político, acaba siendo más política porque trata de evadir algo. Más que enviar mensajes, Fernando considera que el cine tiene la responsabilidad de mirar de frente las realidades sociales.

“El cine no tiene que mandar mensajes, esa no es su responsabilidad, pero sí cuenta historias y no podemos voltear la mirada a situaciones que existen: la injusticia social, los servicios médicos, la explotación. Creo que el cine no puede dejar de ser político.”

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Tras su paso por la Berlinale y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, la nueva cinta del director de “Temporada de patos” y “Club Sándwich” llega a los cines mexicanos y del resto de Latinoamérica de la mano de MUBI.  Mira el traíler a continuación: