Animal MX · 14 de abril de 2026
La llegada de Aterciopelados al Tiny Desk no pasó desapercibida, lo que fue para muchos una celebración a la trayectoria de la agrupación colombiana acabó detonando una conversación más profunda acerca de lo que provoca que una artista femenina no busque encajar.
Entre comentarios sobre su voz, su cuerpo y su forma de habitar el escenario, la discusión se desvió rápidamente de lo musical hacia lo estético. Pero, ¿qué es lo que realmente está en juego cuando una figura como Echeverri aparece en un espacio global como este?
Te contamos más.
Lanzado el pasado 7 de abril, el Tiny Desk de Aterciopelados significó el regreso y la celebración de su trayectoria con el aniversario número 30 de “Pipa de la Paz” su tercer álbum de estudio y uno de los más recordados de la agrupación.
En esta sesión, la banda liderada por Andrea Echeverri apostó por un recorrido que combina su identidad sonora con una ejecución cruda, donde la voz y la presencia escénica toman el centro, recordando la esencia de la banda, esa misma que los ha caracterizado desde siempre: Huir de lo complaciente y se mantenerse fiel a su estilo construido desde los noventa.
En el escritorio más famoso de internet, se escuchó:
Puedes leer: Arrestan a Robert Del Naja de Massive Atack en protesta Propalestina
Poco tiempo después de su publicación, el video empezó a generar comentarios en redes sociales. Muchos celebraban la sesión y reconocían la importancia de la trayectoria de Aterciopelados en el marco de la música latinoamericana.
Sin embargo, no todo fue bueno, también salieron a la luz muchas críticas que no tenían que ver necesariamente con la música o la agrupación en sí, sino con Andrea.
Frases en las que se criticaba su expresión, su vestuario y otras cosas particularmente de la vocalista, evidenciaron lo que genera que una artista se salga de lo esperado; y más que una discusión sobre técnica vocal o propuesta musical, lo que emergió fue una evaluación constante de su cuerpo, su edad y su forma de expresarse.
“Andrea Echeverri tiene 60 años y cree que tiene 20 todavía. No entiendo nada esta indumentaria y esta actitud a esa edad, sin contar el desastre musical. Todo mal. Hay gente que no madura nunca” Se lee en X.
“Descripción gráfica de: Chavorrucazo Andrea Echeverri ¡Me dio cringe!”, dice otro usuario en X.
La incomodidad que genera Andrea no es novedad. Desde sus inicios la propuesta ha desafiado las normas dentro de la música latinoamericana, y en una escena que por años fue dominada por hombres, que sea una mujer la cara de la agrupación que rompe con eso es el doble de disruptivo.
Echeverri nunca ha respondido a la idea de la frontwoman “decorativa” o contenida. Su voz, sus movimientos y su discurso han sido, desde siempre, expansivos, incómodos y políticos. En ese sentido, las reacciones actuales no son aisladas, sino parte de una tradición de cuestionamiento hacia mujeres que envejecen fuera del molde, que no suavizan su presencia ni buscan validación desde la estética dominante.
En este caso además, que los ojos están puestos solo en ella al igual que las críticas nos lleva a cuestionar si el género tiene algo ver. Mick Jagger, Iggy Pop o hasta el mismo Charly García han sido figuras masculinas que tienen una carrera a partir de lo excéntrico, lo disruptivo, lo corporalmente expresivo y lo desbordado y esto se ha hecho sin que se derive en cuestionamientos constantes sobre lo que hacen o la forma en la que habitan el escenario, es más, parte de esa actitud ha sido razón para que sean llamados “genios”.
Entonces, ¿la diferencia no está en la intensidad, sino en la lectura? ¿mientras en ellos la extravagancia se celebra, en ellas todavía incomoda?
Escucha el Tiny completo a continuación:
Mira también: Francia busca prohibir concierto de Kanye West por sus declaraciones antisemitas