Paula Paredes S. · 26 de marzo de 2026
Santiago Motorizado, el vocalista de “El mató a un Policía Motorizado” regresó a México como parte de la gira de “El retorno”, su primer álbum como solista, que más que un disco debut funciona como una especie de cierre y reinicio al mismo tiempo. Te contamos más.
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Aunque “El Mató” cuenta con más de 20 años de trayectoria, este no ha sido el único camino musical de Santiago.
En 2021, fuera de la banda, fue el encargado de musicalizar Okupas, una de las series argentinas más importantes de los últimos años. El proyecto derivó en el lanzamiento de “Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro”, una banda sonora que ya dejaba ver otras capas de su universo creativo.
Ahora, Santiago vuelve al centro del escenario con “El Retorno”, un álbum compuesto por 11 canciones:
Aunque el disco se publicó oficialmente en 2025, su origen se remonta a más de una década atrás. Quizá por eso se siente atravesado por la nostalgia, anécdotas personales e incluso referencias a Diego Maradona, sin perder la calidez, sencillez y honestidad que caracteriza el trabajo de Santiago.
“Estoy muy contento con esta gira… hace poquito estuvimos en Europa haciendo un montón de shows… y la verdad que todo está saliendo muy bien”, cuenta.
Ese impulso no se detiene: tras México, el recorrido continuará por otros territorios, con Japón en el horizonte como una meta simbólica dentro de este “mundial” musical que él mismo describe.
“Es un disco un poco extraño, porque en parte es una recopilación de canciones que hice durante mucho tiempo y durante diferentes épocas. Quizá alguna de las canciones más viejas tenga incluso unos 12 o 13 años”, comparte.
Estas canciones surgieron en paralelo a su trabajo con la banda, como una necesidad de explorar un sonido más acústico mientras “El Mató” atravesaba una etapa más ruidosa.
Lo que comenzó como grabaciones caseras o “pequeños demos”, como él los llama, fueron pensadas para no olvidar ideas; pero terminaron convirtiéndose en el inicio de su camino como solista hace muchos años atrás.
Antes de su lanzamiento oficial, estas canciones tuvieron una vida inesperada: circularon en internet y se convirtieron en una especie material de culto entre sus seguidores y los de la banda.
“Me acuerdo que esas canciones se las mostraba a mis amigos en aquella época por Messenger, algo que ya no existe más. Era otro mundo, otra época. En un momento alguien al parecer filtró esas canciones, se fueron pasando de computadora en computadora y alguien armó una especie de álbum pirata recopilando todos esos bocetos de canciones. Así, tuvieron una primera vida, por decirlo de alguna manera y me acompañaron en esos inicios de este proyecto en paralelo, donde empecé a tocar solo con la guitarra en algunos lugares pequeños como bares.”
Años después, la persona que reunió ese material se lo confesó. Con el tiempo, y en medio de giras y nuevos proyectos, Santiago encontró finalmente el momento de grabarlas como siempre quiso:
“Después de muchos años pude encontrar el momento y mostrarlas como yo quería, y eso es “El Retorno”. Me hizo muy feliz porque cerraba una etapa, pero también cada disco es el comienzo de una nueva”, explica.
Este salto como Santiago sin “El mató” implicó no solo el rescate de esas canciones que llevaban años guardadas, sino también redescubrir su propia manera de hacer música tal vez con un poco más de libertad y tono personal:
“Acá me libero. El proyecto solista abre un espacio para explorar otras emociones y registros. En vivo, esa diferencia se vuelve aún más evidente pues me puedo enfocar mucho más en la voz… hay un ida y vuelta más fluido con el público”, dice.
Incluso las canciones de “El Mató a un Policía Motorizado” adquieren otra dimensión cuando las interpreta en formato íntimo:
“Quienes vienen a ver “El Mató” se llevan dos experiencias diferentes de una misma canción”, agrega.

Santiago es el encargado de componer las canciones también en la banda, y hablando de esa dualidad, nos cuenta un poquito sobre cómo es que se define que trabajo va para cada lado.
En el universo de “El Mató” siempre se trata de innovar en cada álbum, de cambiar el sonido y buscar nuevos nuevas estéticas, sin embargo, hay un patrón que uno logra identificar en las canciones.
“A veces compongo y digo: bueno, esto me suena como para el mató, ¿viste?”, y cuando la canción es medio rara o se sale un poco de su universo, digo, bueno quizás puede estar en mi repertorio, puede ir para otro lado o quizás no. Digamos, todo también puede cambiar y una canción por más que nazca ahí con un formato muy simple de guitarra y voz, después puuede ir mutando bastante”
Sin embargo, resalta que uno de los criterios que tiene en cuenta es la letra:
“A la hora de escribir, cuando lo hago para “El Mató”, de alguna manera trato de escribir pensando que esas palabras nos van a representar a todos, a todo el conjunto, a la banda completa, ¿no? “, explica.
Antes de convertirse en una figura clave del indie latinoamericano, subirse a un escenario era, para Santiago, una experiencia difícil. Creció en una casa atravesada por la música, el cine y la literatura en medio de una mezcla de generaciones, intereses y sensibilidades, pero eso no le evitó enfrentarse a una timidez profunda a la hora de mostrar su obra:
“Siempre fui muy tímido, siempre desde muy chiquito, sufrí mucho estar arriba del escenario”, recuerda,
El proceso no fue inmediato, primero tuvo que aprender a habitar ese espacio lo suficiente como para poder cantar. Después, con los años, llegó algo más complejo: soltarse, hablar y conectar.
Hoy, esa evolución se refleja incluso en sus dos facetas en vivo. Con “El Mató”, dice, sigue siendo más introspectivo. En cambio, en su formato solista aparece una versión más abierta, más cercana al humor, más conversacional.
Esa convivencia entre timidez, ironía y honestidad, es en el fondo lo que termina construyendo su presencia en vivo y la conexión con el público.
“Sí es verdad que con “El mató” arriba de escena, soy un poco más más tímido, cuando toco con Santiago Motorizado soy lo contrario, soy bastante más simpático y hago muchas bromas o intento hacerlas, qué sé yo….después en mi vida personal soy las dos cosas a la vez quizás, ¿no? Este porque tengo mi momento de timidez y mi momento de soltarme cuando estoy con mis amigos, cuando estoy en un momento en lugares donde me siento cómodo. Entonces un poco soy todos eso, ¿no? En el presente y en el pasado todo eso convive en mí y eso está también ahí arriba del escenario”, admite.

Hablar de “El Retorno” también implica mirar al pasado. Al tratarse de canciones escritas hace más de una década, surge inevitablemente la pregunta: ¿siguen siendo propias?, ¿cómo se siente enfrentarse, a la distancia con el trabajo de uno mismo?
Para Santiago, la respuesta no está en la nostalgia, sino en la vigencia.
“La verdad es que todas tienen algún pie en el presente. Quizá sin querer, el mundo quedó medio detenido en algunos puntos”, explica.
Canciones como “La Revolución”, por ejemplo, siguen dialogando con la actualidad: una historia de amor atravesada por la idea casi irónica de alguien que busca cambiar el mundo solo para llamar la atención de otra persona.
“En un mundo donde lo apolítico está tan presente, donde a veces las cosas empiezan a perder profundidad… eso, sin querer, también aparece en las canciones. Todas tienen algo que sigue vigente. Eso me entusiasma: las canto en vivo y las siento como canciones del presente totalmente”.
Su regreso a México, según el mismo cuenta, siempre resulta especial.
Entre la comida, el caos encantador de la ciudad y esos momentos inesperados que se vuelven anécdota, el músico también encuentra ahí un tono cercano al humor que atraviesa su proyecto solista. No es casual que incluso recuerde con cariño haber visto mercancía no oficial de su banda:
“La primera vez que vi merch pirata de “El Mato” te juro que me emocioné. Dije, bueno, parece que hay un negocio acá que funciona a partir de nuestras canciones, nuestras imágenes, de los dibujos que hago yo para los afiches… porque es eso, ¿viste? si hay merch pirata de tu banda es porque a tu banda le está yendo bien, ¿no?”
Incluso confiesa entre risas haberse arrepentido de no comprarla:
“Nadie haría el esfuerzo de hacer un merch que no se va a vender, así que tienes que celebrarlo. Es gente que se está buscando un trabajo y nada, es para darle comer a su familia o lo que sea. Así que no es una cuestión ahí como para entrar en conflicto. Tengo un recuerdo muy cariñoso de ver un en uno de los puestos de merch no oficial una playera que decía, “El mató a policía motorizado” y la imagen era Baby Yoda. Era como una mezcla de cosas que no tenía nada que ver y me pareció espectacular, me partió la cabeza y me arrepiento de no haberla comprado, la tendría que tener acá, encuadrada en mi living”
En un país donde como él mismo cuenta ha experimentado todo, lo que sea puede transformarse en cultura compartida, y ese tipo de detalles funcionan casi como un guiño natural a ese vínculo.
Lejos de ser un proyecto aislado, “El Retorno” convive con la vida activa de su banda y con una agenda internacional en expansión. Para Santiago, esta dualidad es parte esencial de su impulso creativo:
“Cuando descanso de uno, estoy en el otro… y eso me hace muy feliz”.
Pensar en el futuro, para Santiago, no implica elegir entre su camino solista y la banda, sino encontrar la forma de que ambos convivan.
“Me motiva estar en ese estado constante de desafío y de estímulo”, explica.
Después de años de cargar con estas canciones, “El Retorno representó un cierre necesario” Más que un punto final, fue la oportunidad de ordenar una etapa para poder avanzar hacia lo siguiente.
“Haber terminado este disco me ayudó a ponerle un cierre a ese ciclo y empezar a pensar en cosas nuevas”, dice.
Ese “después” se abre como un territorio de preguntas: de qué hablar, qué melodías buscar, qué atmósferas construir. Un espacio de exploración que también se extiende a “El Mató a un Policía Motorizado”:
“Con la banda también pienso: ¿hacia dónde puede ir ahora?, ¿qué nuevos desafíos podemos tener?, ¿qué sonidos quedaron en el camino y vale la pena retomar?”, reflexiona.
Más que un plan definido, lo que hay es movimiento. Y en ese ir y venir entre proyectos, Santiago encuentra un equilibrio que lo mantiene creando:
“Estar en movimiento hace que las ideas aparezcan más”, concluye.
Por ahora, el futuro no parece una meta fija, sino un proceso en marcha. Y, como él mismo dice, todo apunta a que vienen cosas buenas.
“Estoy contento de volver a México, este es un lugar que amo con todo mi corazón. A pesar de haber ido tantas veces, es un lugar infinito, y esa cosa de la ciudad eterna y misteriosa es algo que me atrapa mucho, que me encanta. Tengo un montón de amigos y amigas que hice en estos años. Me entusiasma reencontrarme con ellos, reencontrarme con la gente”, concluye.
Santiago ya estuvo en los escenarios mexicanos, primero en la “Noche de Primavera”, donde se dio el reencuentro, sin embargo, aún puedes ver a Santiago Motorizado. Estas son las fechas que quedan:
Escucha “El Retorno” a continuación:
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