Así fue filmar la masacre de las bananeras en "Cien años de soledad" Parte 2

Abigail Camarillo · 9 de agosto de 2026

Así fue filmar la masacre de las bananeras en "Cien años de soledad" Parte 2

Regresamos a Macondo y en esta segunda parte tenemos más drama, conflictos mortales y una mirada que podría no ser tan mágica. Especialmente, porque en estos nuevos episodios de Cien años de soledad se aborda un momento cumbre, no solo para la literatura, sino también para la memoria histórica de Colombia: la masacre de las bananeras.

En esta segunda parte de la serie, vemos cómo Macondo vive un breve florecer luego de que José Arcadio Segundo hace comunicar el poblado con el resto del mundo gracias a la llegada del tren. Con eso se abren las puertas a la compañía bananera; sin embargo, esta desata fuerzas que precipitarán la ruina del pueblo, cumpliéndose así la maldición de Úrsula Iguarán de que las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.

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¿Qué es la masacre de las bananeras?

En el libro, este suceso marca el inicio de la decadencia total de Macondo. Como contexto, al pueblo llega una compañía bananera extranjera, pero llega un punto donde sus trabajadores exigen condiciones de trabajo dignas, como servicios médicos y pago en dinero real en lugar de vales.

El ejército nacional arrincona a los manifestantes en la plaza de la estación del ferrocarril y abre fuego contra la multitud. José Arcadio Segundo (interpretado por Julián Román en la serie) sobrevive y despierta herido en un larguísimo tren nocturno lleno de cadáveres que se dirige al mar para arrojar los cuerpos.

Al regresar a Macondo, José Arcadio Segundo descubre con horror que el gobierno borró la verdad. Todos los habitantes insisten en que “aquí no ha habido muertos” y que la compañía se marchó en paz.

La historia real de la Masacre de las Bananeras

La huelga comenzó el 12 de noviembre de 1928, liderada por unos 25 mil trabajadores de las plantaciones de banano. La multinacional United Fruit Company (originaria de Estados Unidos) se negaba a reconocerlos como empleados directos mediante el uso de subcontratistas, evadiendo las leyes colombianas.

Los trabajadores se organizaron en una huelga pacífica con el fin de mejorar su calidad como trabajadores, pues pedían cosas como contratos directos, aumento salarial, pago en efectivo en lugar de vales de crédito, y servicios de salud mínimos.

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El 28 de noviembre de 1928 estalló la huelga más grande de la historia colombiana, en la que más de 25 mil trabajadores de las plantaciones se negaron a trabajar. A pesar de tal presión, la United Fruit Company y los huelguistas no lograron llegar a un acuerdo.

Pasó un mes y ante la parálisis de la crisis económica y la presión del gobierno de Estados Unidos de intervenir directamente, el entonces presidente conservador Miguel Abadía Méndez declaró el estado de sitio en la región y mandó al general Carlos Cortés Vargas como jefe militar con un contingente de soldados.

Primero envió tres batallones a las plantaciones, encarceló a decenas de huelguistas y finalmente vino la masacre.

masacre de las bananeras
Foto: Comisión de la Verdad (Colombia)

Durante la noche del 5 de diciembre y la madrugada del 6, miles de huelguistas, acompañados por sus familias, se concentraron de forma pacífica en la plaza de la estación del ferrocarril de Ciénaga. Un oficial leyó el decreto oficial de desalojo y otorgó un plazo de cinco minutos para evacuar la zona. Nadie se movió del lugar. Tras cumplirse el ultimátum, soldados colombianos abrieron fuego indiscriminado contra la multitud acorralada.

El verdadero número de víctimas mortales sigue siendo objeto de debate, pues la cifra tuvo manipulación oficial y varios cuerpos fueron arrojados al mar o enterrados a fosas comunes

El reto de filmar la masacre de las bananeras en Cien años de soledad Parte 2

Para el regreso de Cien años de soledad, en Animal MX platicamos con Julián Román, quien da vida a José Arcadio Segundo sobre el pasaje de la huelga de las bananeras y la posterior masacre en la estación y el desafío que esto representó para él tanto en el plano actoral como en su identidad colombiana.

El actor empieza aclarando que todo eso radica en un doloroso lema que parece definir toda la región: “aquí no pasa nada, aquí no pasó nada y aquí nunca ha pasado nada”.

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Este mecanismo de silenciamiento no se queda en las páginas del libro. El actor reflexiona sobre cómo esa misma negación sigue viva en el debate público contemporáneo, donde todavía existen sectores que sostienen que la masacre de las bananeras es un invento de la ficción o que minimizan la tragedia.

“Hay mucha gente que que hoy en día dice que que la masacre de las bananeras es un invento, que eso nunca pasó, que si fueron 10 desaparecidos fue mucho”, explica el actor.

A partir de la experiencia de su personaje, Julián propone una lectura social sobre la realidad de Colombia y el resto de Latinoamérica, señalando que el gran problema estructural de la región es que sus sociedades se ven obligadas a vivir “de dolor en dolor”.

“A mí a lo que me lleva es pues a un dolor muy grande y entender un poco que Colombia, y digamos Latinoamérica, indica que el gran problema es que vivimos de dolor en dolor y no terminamos de hacerle duelo a nuestros muertos, cuando ya tenemos otra tragedia”, explica Julián, quien además interpreta al gemelo de José Arcadio Segundo, Aureliano Segundo.

Para el intérprete de José Arcadio, la oportunidad de llevar esta parte de la novela a la pantalla trasciende el plano del entretenimiento. Julián expresa un profundo orgullo por asumir la responsabilidad de dar voz y cuerpo a este relato:

“No puedo estar más orgulloso de poder contar eh que esto pasó y que no fue un invento”, dice Julián Román.

Así es como el actor asume su trabajo en Cien años de soledad como una forma de memoria activa para reafirmar ante el mundo que el horror silenciado en la estación de Macondo ocurrió de verdad y no es ningún mito inventado.