Paula Paredes S. · 10 de agosto de 2026
En un momento en el que la música parece avanzar a la velocidad de los algoritmos —consumir, desechar y pasar rápidamente a la siguiente canción—, El David Aguilar prefiere hacerse una pregunta distinta: ¿qué significa realmente estar vigente?
Después de más de 15 años de carrera, Aguilar presenta Vigente, un nuevo trabajo que, más que buscar una reinvención, funciona como una reafirmación de la forma en la que ha construido su música.
Conversamos con el sobre Vigente que es su último disco.
“Siento que muchas veces estamos intentando ir más allá como artistas y transformarnos y ofrecer algo nuevo, pero en este caso esto es lo que yo hago”, explica.
El título del disco también forma parte de un juego que el músico viene construyendo desde sus llamados “antiálbumes”.
Vigente es el tercero de una serie que comenzó con Siguiente y Reciente y que, de acuerdo con Aguilar, todavía tendrá un cuarto capítulo llamado Pendiente.
“Son como títulos de temporalidad. Me gusta mucho que como statement también decir: ‘Soy vigente, soy reciente, soy siguiente y soy pendiente’”, comenta.
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La pregunta por la vigencia aparece inevitablemente cuando se habla de un artista con una trayectoria de más de una década en una industria que cambia constantemente.
Para El David Aguilar, sin embargo, la permanencia no depende de perseguir aquello que en determinado momento está funcionando.
“Siento que tiene que ver mucho con cómo te asumes como artista en tu entorno y en el mundo. Creo que si mantienes la voz artística que realmente te inquieta, o sea, si le das cabida a la voz que realmente te inquieta y tú te sientes entretenida, entretenido en ello, pues la vigencia va a pasar a un segundo plano”.
El cantautor reconoce que también existe una necesidad de dialogar con quienes escuchan su música:
“Vivimos de esto y el chiste es sentir que estamos como dialogando, conversando constantemente con un público. No sé qué tan vigente realmente puede ser. Supongo que para algunas personas sí y para otras personas me dejaron de escuchar hace ya tiempo”.
Ahí aparece una de las claves de Vigente: la conexión importa más que la permanencia. El David Aguilar explica que sus canciones nacen, en buena medida, de una necesidad personal de comprenderse.
“Yo veo finalmente a las canciones y a la escritura como un medio para entenderme”, cuenta. Casi te diría que voy componiendo canciones y escribiendo cosas porque como que estoy en el intento de entenderme”.
Su expectativa es que ese proceso íntimo pueda convertirse también en un punto de encuentro con quienes escuchan:
“Tengo la fantasía de que la gente valora eso y que lo termina por entender como una conexión posible porque todos estamos de alguna manera así, haciendo eso”.
Esa libertad también se refleja en la estructura de Vigente.
El David Aguilar no parte de un concepto cerrado para después obligar a las canciones a entrar en él. Su método consiste, más bien, en trabajar cada canción de manera independiente.
“Produzco una canción, la grabo, la termino de producir y la cierro y no la volteo a ver, voy por la segunda”, explica. “Entonces, queda como una sensación de aleatoriedad”.
Solo cuando tiene un número considerable de canciones comienza a observarlas como conjunto. Y ahí aparece una especie de “trampa”, como él mismo la llama:
“Cuando ya tengo 17 y 18 canciones hechas, sí veo que tienen un concepto entre sí, me da toc. Entonces, trato de que contrasten entre sí para generar la ilusión de la libertad de géneros y de la versatilidad”.
El resultado es un disco que no busca acomodarse fácilmente en una categoría.
“Me encantaría que la gente que lo escuchara dijera: ‘No tiene como género’”, señala.
En Vigente conviven, rock and roll, elementos urbanos, regional mexicano, psicodelia y música clásica, y esa diversidad también alcanza las historias que cuentan las canciones: algunas son íntimas y confesionales; otras funcionan desde el juego y otras son, simplemente, “más raras”.
“Entonces, es realmente libre, creo”, dice.
Según comenta, Aguilar quiere que las canciones puedan desprenderse de su lugar original y mezclarse entre sí.
“La idea con los antiálbumes es que la gente sienta que se pueden desarmar los cuatro antiálbumes y que no importaría si agarras tres de este y los pones con las otras”.
Por eso, más que una reinvención, Vigente representa una reafirmación.
“Me relaja mucho tener estructuras conocidas que la gente ya pueda entender como códigos íntimos propios y entonces yo poderme relajar como compositor y decir: ‘Okay, ahora voy a hablar de esto’”.
Las colaboraciones del disco siguen la misma lógica de espontaneidad.
Son cinco participaciones que, según Aguilar, no surgieron de una estrategia predeterminada, sino de encuentros personales y musicales que terminaron haciendo natural la decisión de compartir una canción.
“Todas han surgido porque se han presentado de manera muy natural”, explica.
Una de ellas ocurrió con Jay de la Cueva. Aguilar estaba trabajando en una canción que todavía no terminaba cuando Jay la escuchó durante una fiesta.
“Yo canté la canción, él la escuchó, se la aprendió porque tiene un oído musical increíble y se la aprendió y la empezó a cantar”.
Para Aguilar, después de aquel encuentro, la colaboración prácticamente estaba decidida:
“Era completamente lógico, casi…era ridículo no hacerlo”, explica.
También está Julieta Venegas, con quien Aguilar trabajaba mientras ella preparaba su propio disco. El músico compuso canciones y participó como coproductor. En medio de ese proceso decidió invitarla a cantar en Vigente.
Le envió varias canciones para que eligiera y Venegas se quedó con “Lo que por ti siento”, una canción que nació de una experiencia relacionada con la muerte y la necesidad de encontrar una canción para despedir a alguien.
Aguilar recuerda que después de asistir a un velorio en el que le pidieron cantar y no supo qué canción elegir, pensó: “¿Por qué no tengo una canción para despedir personas?”. Así comenzó una composición que pudiera funcionar para despedir a alguien, pero también como una canción de amor.
Otra colaboración surgió con Voyou, un multiinstrumentistaal que Aguilar describe como un amigo, aunque su relación presencial ha sido breve: “Lo he visto dos horas en mi vida”. En una sesión musical compusieron juntos “Estefanía not Sthepanie”, y aquella circunstancia terminó convirtiéndose en una colaboración.
También en “chance y lance” está Mauri Ele huex, a quien Aguilar considera como un maestro. En este caso, como habían compuesto juntos una de las canciones, decidió invitarlo a grabarla.
Pero quizá la colaboración más íntima de este álbum, o bueno, “antiálbum”, es la que comparte con sus padres en “Corrido de los cantantes”.
La participación de sus padres en el disco nació de una historia familiar.
Aguilar cuenta que ellos fueron quienes le enseñaron a cantar y que la música siempre estuvo presente en casa: desde cantar en familia hasta hacerlo de manera más formal.
“Como mis papás cantan y ellos me enseñaron a cantar, con ellos he cantado en la casa y hemos cantado como familia desde siempre”, cuenta.
Por eso, invitarlos a Vigente terminó sintiéndose natural.
“Me parece como muy bonito y muy natural invitarlos a cantar”.
La canción elegida fue “Corrido de los cantantes”, una pieza de corte ranchero que habla de unos músicos que cantan hasta el amanecer, bajo la luna y acompañados por el licor de agave. Incluso su padre quiso saber quiénes eran esos cantantes de los que hablaba la canción.
La respuesta de Aguilar fue sencilla: “Nosotros”.
La colaboración terminó convirtiendo una canción sobre cantantes en una especie de retrato familiar y en una manera de reconocer el vínculo que lo llevó a dedicarse a la música.
Al final, todas estas decisiones —la estructura de los antiálbumes, la mezcla de géneros y las colaboraciones nacidas de encuentros— parecen regresar al mismo punto: la necesidad de Aguilar de hacer música sin separarla de su propia experiencia.
“No nada más las hago, sino que las grabo y las comparto y las escuchan algunas personas y las canto a veces en vivo”, explica.
Pero todo ese mecanismo tiene una intención más profunda:
“Que me haga sentir conectado en el mundo, en el cotidiano”.
Por eso, cuando se le pregunta qué busca con sus canciones, su respuesta no tiene tanto que ver con la fama, la permanencia o las métricas.Y quizá ahí está la respuesta a la pregunta con la que comienza Vigente.
Para El David Aguilar, estar vigente no necesariamente significa permanecer en el centro de la conversación. Puede significar algo más íntimo: seguir encontrando una razón para escribir, seguir escuchando esa voz que lo inquieta y conseguir que, del otro lado, alguien encuentre en una canción una forma de entenderse también.
“No lo hago para conseguir alguna cosa. Es más bien como porque es mi manera de entenderme como se entiende un zapatero, como se entiende alguien. Es mi trabajo”.
Escucha “Vigente” de El David Aguilar a continuación: