Paula Paredes S. · 10 de diciembre de 2025
El influencer mexicano Jair Sánchez volvió a encender las redes tras un comentario lanzado en su podcast “Guácala Qué Rico” que encendió un debate público sobre clasismo, discriminación y los límites del humor.
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Durante la charla con el comediante Iván Mendoza, Sánchez planteó que Sheinbaum podría recorrer las calles preguntando cuánto dinero trae la gente; y que si alguien tenía menos de 100 pesos, debía ser esterilizado.
También se refirió a niños en situación de calle asegurando que “vienen en tríos o trillizos”, lo que aumentó la indignación. Aunque después intentó matizarlo, el comentario ya había generado un fuerte rechazo.
Los comentarios de Sánchez desataron críticas no solo por su tono, sino por lo que implican:
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Lo preocupante es que las ideas detrás del comentario no son hipotéticas: Amnistía Internacional ha documentado casos de esterilizaciones forzadas en América Latina, justamente en población vulnerable. Un ejemplo estremecedor ocurrió en Perú durante la década de los 90:
Estos hechos, denunciados por Amnistía Internacional y organismos de derechos humanos, muestran que controlar la reproducción de grupos vulnerables no es un concepto abstracto ni una exageración: ha sido una práctica inhumana aplicada bajo discursos de “progreso”, “responsabilidad” o “bienestar social”.
Por eso, cuando un creador de contenido propone esterilizar a personas pobres “por humor”, inevitablemente dialoga con una historia dolorosa y real. De esta manera señalar estos comentarios es fundamental porque lo que se normaliza en el humor se vuelve aceptable en la conversación pública.