Animal MX · 21 de agosto de 2026
Por: Gonzalo Lira Galván
Walt Disney era un visionario. El alcance de su imaginación conquistó el mundo del cine para eventualmente ganar territorio en el mundo de las series, los parques, los cruceros, los hoteles, los juguetes, los videojuegos y, sobre todo, los recuerdos.
Eso es lo primero que hay que entender de la Expo D23, cuya edición 2026 se llevó a cabo del 14 al 16 de Agosto en Anaheim, California. Porque la convención no es simplemente el escenario para anunciar próximos estrenos en los cines: es el escaparate de una estrategia aún más compleja de The Walt Disney Company.
La edición 2026 fue especialmente relevante. Se trató de la primera con Josh D’Amaro como CEO, tras la salida de Bob Iger.
D23 nació en 2009 y funciona como una junta de accionistas emocional, impulsada por el entusiasmo de miles de fanáticos. En ella, la empresa de Mickey Mouse no presenta resultados financieros. Disney presenta trailers, números musicales, homenajes a sus leyendas, nuevas atracciones para sus parques y más.
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Para este año, la D23 aprovechó los reflectores para dar noticias sobre proyectos tan esperados como Frozen 3, Los Increíbles 3, Zootopia 3, Lilo & Stitch 2, la versión live action de Enredados y hasta una serie basada en el videojuego Kingdom Hearts.
Marvel presentó al nuevo elenco de X-Men, mientras que Avengers: Doomsday y VisionQuest también revelaron novedades. Star Wars, por su parte, mostró nuevos adelantos de Starfighter, protagonizada por Ryan Gosling. Además de anunciar el reestreno de la primera película de la saga, a propósito de su 50 aniversario.
Para México, quizá el anuncio más importante haya sido Coco 2. Pixar confirmó que Miguel regresará en 2029 a la tierra de los muertos y las taquillas de todo el planeta, después de que la primera película recaudara más de 800 millones de dólares y ganara dos premios Oscar.
Pero la importancia de Coco trasciende la taquilla, pues convirtió elementos de la cultura mexicana en una de las propiedades intelectuales más reconocibles de Pixar, convirtiéndola en un fenómeno global sin precedentes del que México fue uno de sus mayores cómplices.
Aún así, quizá los números más reveladores no le pertenecen al cine y las series del estudio. Disney va más allá de las pantallas.
La empresa liderada por Josh D’Amaro ya no puede definirse solamente como una compañía de entretenimiento. Tiene estudios cinematográficos, cadenas de televisión, ESPN, Disney+, Hulu, parques, hoteles, cruceros, productos de consumo y videojuegos.
En 2025, su división Disney Experiences —parques, resorts, cruceros y productos— generó cerca de 36 mil millones de dólares. Eso explica que los parques ocupen tanto espacio en la agenda de D23.
Disneyland California Adventure, por ejemplo, anunció que ampliará el Avengers Campus con nuevas atracciones inspiradas en los héroes de Marvel, además de que el parque tendrá una experiencia de Coco. Walt Disney World, en Florida, prepara proyectos de Encanto, Cars, Monsters, Inc. y una nueva Villains Land. Y Disney Cruise Line, mientras tanto, pretende llegar a tener una flotilla de 13 barcos para el año 2031.
De esa magnitud es el legado que deja Bob Iger a su salida. Durante sus distintas etapas como CEO, Iger impulsó las adquisiciones de Pixar, Marvel y Lucasfilm. También compró buena parte de 21st Century Fox por unos 71 mil millones de dólares y transformó a la empresa en un nuevo destino de streaming con la plataforma Disney+. Bajo su liderazgo, más de 30 películas superaron los mil millones de dólares en taquilla mundial.
Pero también dejó pendientes. La transición al streaming fue carísima y sus producciones para televisión tradicional perdieron valor. Marcas como Marvel y Star Wars enfrentaron una saturación evidente hasta para sus fans más acérrimos.
D’Amaro llega con un perfil diferente. Lleva en Disney desde 1998 y dirigió Disney Experiences desde 2020. Su división alcanzó resultados récord y quedó al frente de un programa de inversión de unos 60 mil millones de dólares para parques, cruceros y experiencias.
La diferencia es significativa. Iger construyó buena parte del imperio adquiriendo contenido. D’Amaro tendrá que conseguir que ese contenido funcione como un ecosistema. Y ahí está la verdadera importancia de D23.
Disney quiere que una misma propiedad pueda producir cine, series, juguetes, videojuegos, atracciones y experiencias físicas. Coco, Marvel y Star Wars no son solamente historias, sino plataformas comerciales que pueden vivir en prácticamente todos los rincones de la compañía.
Pero D23 también evidenció sus problemas. Por un lado, Marvel necesita recuperar confianza, Disney+ debe seguir demostrando rentabilidad, los parques tienen que justificar precios cada vez mayores y la compañía debe evitar que la explotación de sus franquicias derive en la saturación de los fans.
Esa es la paradoja de Disney. Mientras su mayor fortaleza es estar en todas partes, su mayor peligro es hacer todo de la misma manera. Por eso la D23 2026 fue más que una convención de fans. Fue la primera gran declaración pública de la era D’Amaro. Porque Disney no pretende elegir entre cine, televisión, streaming, parques, cruceros o videojuegos. Quiere convertir todo en un solo ecosistema.
En 1923 Walt Disney construyó una compañía alrededor de la imaginación. Sus sucesores han construido un conglomerado alrededor de esa imaginación. Y ahora le toca a Josh D’Amaro demostrar que ambas cosas todavía pueden convivir. Que se haga la magia.