'Cien años de soledad': 15 citas que amamos del libro que esperamos ver en la serie
Verónica Santamaría · 10 de diciembre de 2024
El 11 de diciembre se estrena en Netfllix la primera parte de la serie Cien años de soledad, una adaptación del clásico de la literatura que promete llevar a los espectadores por la magia de Macondo a través de la familia Buendía.
Y es que 57 años después de su primera publicación, en mayo de 1967, la obra de realismo mágico Cien años de soledad del escritor Gabriel García Máquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, tendrá esta adaptación a la que, en algún momento, su autor dijo que sería muy difícil lograr.
La primera edición de esta obra literaria, de mayo de 1967, tuvo en su portada un galeón hundido en medio de la selva, bajo el sello de la editorial Sudamericana de la capital de Buenos Aires, Argentina.
La primera portada de ‘Cien años de soledad’. Foto: BBC.
De acuerdo con la edición conmemorativa de 2007, dicha portada fue improvisada, ya que no llegó a tiempo la portada que se había encargado a Vicente Rojo y que aparecería en la segunda edición publicada en el mes de junio de 1967.
La historia de Cien años de soledad se compone por 471 páginas. Las citas que tomamos del libro van de la página 1 a la 124, de la edición conmemorativa.
Si tú, al igual que nosotras, ya tienes esta nueva serie agregada en tu lista dentro de la plataforma, elegimos una serie de citas icónicas directas del libro para que disfrutes más de la primera adaptación a TV que se hace a esta obra literaria.
Las citas de ‘Cien años de soledad’ que esperamos ver en la serie
Prepárate y viajemos juntas al mundo de Macondo con la familia de Los Buendía, rodeados de mariposas amarillas. Aquí te dejamos algunas citas que nos encantaron:
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento , el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaba por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.
En marzo volvieron los gitanos. Esta vez llevaban un catalejo y una lupa del tamaño de un tambor, que exhibieron como el último descubrimiento de los judíos de Amsterdam.
José Arcadio Buendía pasó los largos meses de lluvia encerrado en un cuartito que construyó en el fondo de la casa para que nadie perturbara sus experimentos.
La laboriosidad de Úrsula andaba a la par con la de su marido. Activa, menuda, severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de su vida se la oyó cantar , parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche (…)
Lo único que se llevó Úrsula fue un baúl con sus ropas de recién casada, unos pocos útiles domésticos y el cofrecito con las piezas de oro que heredó de su padre.
Un jueves de enero a las dos de la madrugada, nació Amaranta. Antes de que nadie entrara en el cuarto, Úrsula la examinó minuciosamente. Era liviana y acuosa como una lagartija, pero todas sus partes eran humanas.
Muchos años después, cuando Macondo fue un campamento de casas de madera y techos de zinc, todavía perduraban en las calles más antiguas los almendros rotos y polvorientos, aunque nadie sabía entonces quién los había sembrado.
La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos y en todos aparecía Remedios transfigurada.
José Arcadio y Úrsula escucharon impávidos la declaración de su hijo. Al conocer el nombre de la novia, sin embargo, José Arcadio Buendía enrojeció de indignación. “El amor es una peste”, tronó.
Aureliano Buendía y Remedios Moscote se casaron un domingo de marzo ante el altar que el padre Nicanor Reyna hizo construir en la sala de visitas.Fue la culminación de cuatro semanas de sobresaltos en casa de los Moscote, pues la pequeña Remedios llegó a la pubertad antes de superar los hábitos de la infancia.
Cuando nació el hijo de Aureliano y Pilar Ternera y fue llevado a la casa y bautizado en ceremonia íntima con el nombre de Aureliano José, Remedios decidió que fuera considerado como su hijo mayor. Su instinto maternal sorprendió a Úrsula.
―¡Estalló la guerra! En efecto, había estallado desde hace tres meses. La Ley marcial imperaba en todo el país. El único que lo supo a tiempo fue don Apolinar Moscote, pero no le dio la noticia ni a su mujer, mientras llegaba el pelotón del ejército que había de ocupar el pueblo por sorpresa.
Aureliano imprimió a su voz una autoridad que nunca se le había conocido. “Prepara los muchachos”, dijo. “Nos vamos a la guerra”. Gerinaldo Márquez no lo creyó. ―¿Con qué armas?― preguntó ―Con las de ellos― contestó Aureliano.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
El proyecto más ambicioso de Latinoamérica
Como te dijimos arriba, el 11 de diciembre se estrena la primera parte de la adaptación de Cien años de soledad en. Netflix.
La serie tendrá ocho episodios. La primera parte de Cien años de soledad, es considerado uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de Latinoamérica.
La serie fue filmada en su totalidad en Colombia, con el apoyo de la familia de Gabriel García Márquez.
Si quieres conocer más sobre la serie no te pierdasesta nota en la que te contamos todos los detalles.