Chayanne: El chambelán que terminó siendo el papá de todo un continente

Luis Baylón · 23 de abril de 2026

Chayanne: El chambelán que terminó siendo el papá de todo un continente

Chayanne ya no es solo un cantante; es una leyenda viva del pop latino. En un mundo donde los géneros mueren y nacen cada semana, que un hombre de 57 años siga paralizando el continente con pop bailable y ritmos caribeños es un hito que solo “el Figueroa” puede presumir.

La cita en el Auditorio Nacional para su gira “Bailemos otra vez” empezó con suspenso. Una lluvia pertinaz sobre Reforma amenazaba con dejar huecos en las 10,000 localidades del recinto, pero el clima no conoce la devoción de una fan de Chayanne. Con apenas unos minutos de demora, el Coloso de Reforma se declaró oficialmente lleno.

El imán de las tres generaciones

Cuando Chayanne apareció al fondo del escenario, el grito fue unánime. El Auditorio se convirtió en un mar de mujeres que iban desde los 20 hasta los 75 años. La presencia masculina era tímida, casi decorativa, frente al magnetismo de un intérprete que arrancó la noche con el tema que da nombre a su tour.

Elmer Figueroa se desliza sobre las tablas como pocos hombres en la escena hispana. Con esa sonrisa que parece no envejecer, ropa impecable y una cadencia de cadera que prohíbe parpadear, el puertorriqueño soltó la frase que terminó de derretir el recinto: “Esta noche ustedes mandan, que yo obedezco”.

Un antídoto contra el “macho rancio”

Con una carrera que inició a los 10 años, Chayanne ha pasado por todo: música, teatro, telenovelas y giras interminables. Para los críticos más “exquisitos”, su música peca de cursi; para el resto del mundo, es el soundtrack imprescindible de cualquier fiesta que se respete.

Pero hay algo más: Chayanne ha hecho más por derribar mitos machistas que muchos discursos. Él baila, mueve las caderas y abraza la sensibilidad sin que su hombría sea cuestionada. Al contrario, encanta. Es, literalmente, el “verdadero padre de América Latina”.

El viaje por la memoria del FM

El setlist fue una cirugía a corazón abierto: “Y tú te vas”, “Tu pirata soy yo”, “Dejaría todo” y una versión rock de “Fiesta en América”. No fue solo un repaso por melodías; fue un viaje a la época de las estrellas de la radio y las dedicatorias nocturnas que “cortaban venas” en las ondas radiales.

Hubo un momento para la pausa y la reflexión. Conmovido, Chayanne agradeció la lealtad:

“Me da gusto ver aquí a las abuelas, mamás, hijas, papás e hijos. De niños salíamos a la calle bañados en bendiciones de todos ustedes; ahora nos abrazamos, nos tomamos un café y es bonito seguir siendo familia”.

Siempre coqueto no dejó pasar el piropo a sus fieles:

“Yo se que han pasado unos años, yo me siento bien y yo las sigo viendo de 15 años”.

Vals, sudor y cobijas de tigre

La velada llegó a su punto más alto cuando sonó la música instrumental de “Tiempo de vals”. Es la cicatriz emocional de las Américas: un tema que, por gusto, tradición o broma, todo hispanohablante conoce de sobra. El Auditorio se sintió como la fiesta de XV años más grande del mundo.

 “Tiempo de Vals” (1990) fue producida por el español José María Cano (de Mecano) Esa mezcla de elegancia europea con el carisma boricua fue lo que creó el himno definitivo de las graduaciones y XV años en toda Hispanoamérica.

El cierre definitivo fue con “Torero”. Tras dos horas de baile ininterrumpido, Chayanne dejó cada gota de sudor en el escenario y el público se lo retribuyó con devoción absoluta.

A la salida, el folclor mexicano hizo lo suyo. Entre camisetas y tazas, las verdaderas estrellas del merchandising fueron los muñecos de peluche y las ya clásicas cobijas de Chayanne (con su versión más joven y poca ropa). La sensación de la noche.

La frazada tiene un costo de 250 pesos saliendo del Auditorio Nacional. (Luis Baylón)

Postdata: Una invitada inesperada

Entre la multitud de la primera noche en el Auditorio estuvo Angélica Rivera. La ex primera dama coreó cada tema de su amigo Chayanne, provocando revuelo entre los asistentes que hacían fila para pedirle fotos y abrazos.

Angélica Rivera asistiendo a ver a Chayanne. La gente se tomó fotos con ella.
¿Redención u olvido? pic.twitter.com/BQWWrP40Cs

— Luis Baylón (@PeladoBaylon) April 23, 2026

En México, la redención y el olvido pueden ocurrir en un concierto de pop, pero de esa amnesia colectiva hablamos después.