Cazzu convierte el reggaeton y sus experiencias en un acto político en 'Perreo, una revolución'

Sandra Lucario · 3 de septiembre de 2025

Cazzu convierte el reggaeton y sus experiencias en un acto político en 'Perreo, una revolución'

El perreo no es solo baile es identidad, resistencia y declaración política. Cazzu está reescribiendo el reggaeton desde el feminismo con ‘Perreo, una revolución’. La cantante argentina usó el poder del micrófono para escribir un agudo manifiesto sobre la lucha constante de las mujeres por existir, crear y triunfar en espacios dominados por hombres. Sí, sí, a través de su pluma, Cazzu ha convertido al reggaeton en un acto político.

Lo que comienza como una defensa del reggaeton, termina en el desmantelamiento de estructuras. Cazzu habla de poder, de deseo, de su compromiso con erradicar la desigualdad, pero también habla de trabajo duro y persistencia. 

La intérprete de ‘Con otra’ escribe con las entrañas para ofrecer una mirada íntima y brutalmente honesta del camino sinuoso que ha atravesado como artista femenina, dentro de un género liderado por hombres y que ha sido considerado un estandarte de violencia patriarcal.

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Perreo, una revolución lingüística

Quizá no sea necesario citar la investigación ‘¿Educa el reguetón en la desigualdad?’ de 2023, realizado por la Universidad de León en España, para hablar de que las letras del reggaeton más comercial (e interpretado por hombres) refuerzan los estereotipos más tradicionales del machismo. Basta con escuchar algunas canciones para concluirlo; sin embargo, en una mirada más crítica es posible entender la propuesta de Cazzu.

La cantante rechaza que todas las canciones del reggaeton sean machistas, incluso realiza un somero análisis de aquellas que invocan al poder sexual de las mujeres más que a su degradación.  

Para Cazzu, la presencia de la mujer reggaetonera no solo es una conquista cultural, sino una provocación directa al sistema:

“La mujer reggaetonera está tan empoderada en su sexualidad y su cuerpo, que en realidad genera un cambio de paradigma, una propuesta nueva y real sobre la mujer deseante y decidida. (La mujer reggaetonera) destruye la fantasía de la virilidad porque ¿cómo se puede ser un macho viril sin una superioridad sexual?”.

Esta declaración resume el espíritu de ‘Perreo, una revolución’ en que Cazzu confronta la narrativa histórica en la que el placer femenino es censurado y lo reescribe desde el poder. 

Redefine al perreo como una práctica de liberación que es consentimiento, libertad y territorio propio; aunque nunca falte aquel que ignore lo que ya dijo Ivy Queen en una ocasión:

“Yo quiero bailar, tú quieres sudar y pegarte a mí, el cuerpo rozar. Yo te digo: ‘Si tú me puedes provocar, eso no quiere decir que pa’ la cama voy’”.

A lo largo del primer capítulo Cazzu denuncia el sexismo que se filtra en el vocabulario cotidiano, y que normaliza que las mujeres sean juzgadas por comportamientos que en los hombres son celebrados. Por ejemplo, a través de términos básicos como el cambio de significado entre las palabras zorra y zorro. ¿Cómo es posible que términos de este tipo avergüencen a las mujeres, mientras a los hombres los enaltece?

‘Perreo, una revolución’ no solo denuncia el lenguaje machista si no todas las dinámicas invisibles que, al reproducirse, limitan el crecimiento femenino.

El síndrome de la impostora, en voz de Cazzu

En este ensayo autobiográfico, además de analizar al reggaeton desde el feminismo, la intérprete aborda el trabajo que le ha costado reclamar su lugar en un mundo hostil. 

Una vez habiendo concluído que sí se puede ser feminista y reggaetonera al mismo tiempo, Cazzu explica de dónde viene la propia construcción de su identidad. Entre citas a antropólogos como Maurice Godelier, periodistas como Martín Caparrós y escritoras como Virginie Despentes, Elisabeth Cadoche y Anne de Montarlot, la argentina reitera que sí, que el camino de las mujeres está plagado de barreras socioculturales.

“Los hombres estarán en ventaja mientras nosotras debamos estar probando nuestras capacidades una y otra vez. Injusto por demás.”

 

Durante un pódcast Cazzu compartió que ha tenido problemas con el permiso de viajar con su hija por el abogado de Nodal.
Foto: Cuartoscuro

 

Con base en sus propias experiencias, describe todo el cansancio que implica para las mujeres trabajar el doble para ser tomadas en serio, en medio de juicios, prejuicios, autocrítica, expectativas imposibles y traiciones, pero también señala que lograr el éxito desata una satisfacción, un sentimiento de felicidad inconmensurable, que verdaderamente no tiene precio. Aunque aún recibiendo todos los premios, los cuestionamientos continúen.

“Lo perverso es que, por un lado, se nos hace sentir que no somos suficientemente buenas para competir con ellos y, por otro, cuando llegamos al podio, resulta que tenemos demasiadas ventajas por sobre las de ellos, que también nos inhabilitan para competir”.

Una de las tantas contradicciones que habitan no solo dentro de la industria musical sino del universo patriarcal.

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El acto político de habitar la sexualidad femenina

En esta carta abierta a todas las mujeres que luchan por existir en sus propios términos, Cazzu reflexiona sobre la culpa heredada que pesa sobre las mujeres cuando habitan sus cuerpos y su sensualidad. La cantante celebra que las mujeres reggaetoneras sean dueñas de su deseo, pero se pregunta en qué momento lo harán quienes están fuera de este espectro.

Lamenta, sobre todo, todas las fisuras existentes en el sistema que siguen y seguirán culpando a las mujeres por existir.

Cazzu busca desmontar creencias vacuas como que “una mujer decente no debe vestirse provocativamente”. Una de las ideas más potentes del libro gira en torno a la invitación a las mujeres a apoderarse de su sensualidad y hacerla su aliada. Mientras exige el fin de acuerdos fabricados por la opinión pública de que las mujeres somos las responsables de que nos ocurran eventos lamentables.

“Será que lo que más rechazo genera es la culpa de vernos y sentirnos sensuales y las consecuencias que esto trae, pero que no debería existir, aunque existe. No me refiero al ejercicio de una sexualidad consentida, sino a lo que incomoda: el hecho de hacernos sentir que siempre seremos las responsables de que nos pase algo malo porque eso es lo que nos enseñaron. ¿Los hombres alguna vez sentirán miedo o culpa por verse sensuales?”.

La intérprete de música urbana no solo escribe sus incomodidades sino que las vive y las canta. Cazzu ha lanzado una declaración de principios a través de su música. 

“(Puta, puta) Puta, pero no tarada. Debería ser abogada. No se me escapa ninguna jugada”, expresa en ‘Mucha data’ de 2019.

 

En ‘Perreo, una revolución’ responde por qué usó esa construcción:

“Quería decir que si te parecía mal mi forma de usar mi cuerpo, mi imagen, mi forma de hacer música y de lo que hablo, no me sentía insultada y podías decirme puta, pero nunca tonta”. 

Después de seis producciones discográficas en que Julieta Cazzuchelli usó a Cazzu y a la música como un instrumento para difundir estas ideas, ahora toma su voz como cantante para escribir un libro que pregunta e incomoda, pero que también sana.

En una cita final de este retrato íntimo, Julieta explica cómo lidia con el hate, los juicios y con su propio pasado cargado de enojo:

“A mí ya no me define el odio ni el rencor. La última persona que intentó hacerme sentir inferior, que intentó aleccionarme y recordarme que la igualdad con la que sueño no es más que eso, un sueño, no obtuvo de mí más que lástima”, lanza en su prosa.

“Cómo explicarle a una roca lo que una roca es. Julieta no siempre toma decisiones combativas, a veces elige la paciencia. Pero Cazzu luchará hasta el final”.

Más allá de los enfrentamientos legales que tiene con Christian Nodal -padre de su hija Inti-, las batallas mediáticas con la prensa y el arropo de una fanaticada que ha descubierto en Julieta y Cazzu a una mujer que hace música, la que nace desde el dolor más profundo que deja un mal amor y el de buscar el futuro para ti y tus hijas.