AnimalMX · 29 de mayo de 2026
La nostalgia dosmilera está ganando terreno y la noche de ayer se vivió uno de los regresos más esperados de la música en español. Tuvieron que pasar casi dos décadas para que Amaia Montero y La Oreja de Van Gogh (LODVG) volvieran a compartir un escenario en Madrid, y el reencuentro fue exactamente el viaje en el tiempo que los fans treintones y cuarentones necesitaban.
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El Movistar Arena fue el escenario de la primera de seis fechas en la capital como parte de su gira Tantas cosas que contar. Una gira que nació en medio de la conversación digital y la polémica tras la inesperada salida de Leire Martínez, pero que anoche demostró que la magia sigue intacta.
“No tienen ni idea de las veces que hemos soñado con este instante. La historia de La Oreja de Van Gogh no se explica sin Madrid. Qué regalo tan maravilloso es estar aquí con todos vosotros. Una noche que es muy especial porque ha pasado mucho tiempo. Es como una vuelta a casa. Nos los vamos a pasar increíble”, aseguró una conmovida Amaia tras abrir el show.
El camino de Amaia no ha sido fácil. Después de que en julio de 2024 nos hiciera llorar a todos al aparecer por sorpresa en el concierto de Karol G en el Bernabéu, su regreso oficial con la banda ocurrió apenas hace unos días en Bilbao. Ahí, la cantante confesó haber estado en el “mismísimo infierno” debido a problemas de salud que la alejaron de los escenarios.
🌟 Amaia Montero pisa el escenario con una seguridad y una fuerza increíbles.
Madrid rendido desde el primer segundo. #LODVG pic.twitter.com/WjKaDAZC1X— LOVG Fan Club París (@LOVGParis) May 28, 2026
Pero en Madrid, vestida con un look plateado de flecos brillantes, Amaia demostró por qué sigue siendo la reina del pop español. Aunque la larga ausencia le ha restado un poco de las tablas de la vieja escuela, su talento y conexión con las 18,000 personas que abarrotaron el recinto dejaron claro que este es su lugar seguro.
Para sorpresa de muchos, la banda incluyó en el repertorio “El último vals”, la única canción de la era de Leire Martínez que interpretaron en la noche, como un sutil guiño a toda la historia del grupo.
LODVG se fue a la segura y armó un setlist diseñado para dejarse la garganta. Sin experimentos raros ni arreglos extraños, la banda tocó los éxitos en su versión original, reviviendo la banda sonora de los primeros amores, las madrugadas melancólicas y las tardes de escuela de toda una generación.
Sonaron himnos como:
Cuéntame al oído (sí, la del famoso comercial de Don Algodón).
La playa, París, Vestido azul y El 28.
Rosas, el momento donde el público se desgañitó por completo.
Muchos fans se quedaron con las ganas de escuchar en vivo su más reciente sencillo, “Todos estamos bailando la misma canción”, tema que estrenaron en televisión a finales de año y que parecía anticipar un nuevo disco, pero que decidieron dejar fuera del show.
Tras un falso final, la banda regresó al escenario para rematar la noche con Muñeca de trapo y cerrar con broche de oro al ritmo de Puedes contar conmigo. Entre lluvias de rosas lanzadas al escenario, aplausos eternos y abrazos grupales, La Oreja de Van Gogh selló una noche que no solo fue un concierto, sino un triunfo vital para Amaia y un abrazo masivo a la nostalgia.