Animal MX · 2 de noviembre de 2026
El deporte de alto rendimiento de Cuba acaba de sufrir una de las bajas más sensibles de su historia reciente. Yusneylis Guzmán, ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París 2024 y pionera de la lucha libre femenina en la isla, abandonó la delegación oficial de su país durante una escala en territorio mexicano, confirmó una fuente cercana a la federación deportiva.
La atleta de 30 años viajaba rumbo a Brasil para participar en una base de entrenamiento internacional cuando decidió separarse del contingente. Hasta el momento, ni el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) ni la Federación Cubana de Lucha han emitido una postura oficial respecto a su salida.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
La partida de Guzmán representa la pérdida de la principal referente de su disciplina en el Caribe:
Hito olímpico en París: Se consagró como la primera mujer cubana en ganar una presea olímpica en lucha libre tras colgarse la plata en la división de los 50 kilogramos.
Dominio continental: Conquistó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y la plata en Lima 2019.
LUCHA | Jacqueline Mollocana ya lucha con la cubana Yusneylis Guzmán en busca de la final 50 Kg. Libre femenino .#TeamEcuador
@Lima2019Juegos pic.twitter.com/02sS70ndLD— Comite_Olimpico_Ecu (@ECUADORolimpico) August 8, 2019
Cosecha regional: Sumó a sus vitrinas el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador 2023, la plata en Veracruz 2014 y el bronce en Barranquilla 2018.
Distinción nacional: Por sus logros históricos, fue reconocida formalmente como la mejor atleta femenina de Cuba en 2024.
La decisión de Yusneylis Guzmán se suma a un fenómeno que se ha intensificado de forma constante en los últimos años. Apenas en julio, nueve de doce integrantes del equipo nacional de canotaje abandonaron su delegación durante una gira por Montreal, Canadá, mientras que en octubre de 2021 la selección de béisbol sub-23 regresó a La Habana con solo la mitad de sus jugadores tras un torneo en Sonora, México.
Detrás de estas deserciones no hay hechos aislados, sino un conjunto de factores estructurales, económicos y políticos:
Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de su historia moderna, agudizada por la inflación, el desabastecimiento de alimentos y medicamentos básicos, constantes apagones y las sanciones derivadas del embargo estadounidense. Los centros de alto rendimiento sufren carencias severas: falta de equipamiento deportivo moderno, dificultades para garantizar dietas calóricas adecuadas y deterioro general en las instalaciones de entrenamiento.
Durante décadas, el modelo deportivo estatal cubano limitó la firma de contratos profesionales en ligas extranjeras de primer nivel. Aunque en los últimos años se han abierto ciertas autorizaciones para competir en clubes internacionales, gran parte de los ingresos sigue sujeta a retenciones gubernamentales y a la intermediación obligatoria de las federaciones oficiales, lo que reduce sustancialmente el beneficio financiero directo para las y los deportistas.
Para las figuras del deporte cubano de élite, los viajes de preparación, copas mundiales y torneos regionales representan prácticamente la única oportunidad de cruzar fronteras de forma regular sin depender de visados o trámites migratorios complejos. Aprovechar una escala o la estancia en hoteles durante giras internacionales se convierte en la vía más inmediata para iniciar un proceso de solicitud de asilo o buscar una carrera en el circuito profesional independiente.
En el fondo, las salidas masivas reflejan la ola migratoria que atraviesa a toda la sociedad cubana. Al establecerse en el extranjero y competir como independientes o bajo otras banderas deportivas, las y los atletas aspiran no solo a garantizar su propio futuro laboral, sino a generar ingresos que les permitan enviar remesas y sostener económicamente a sus familias en la isla.