Animal MX · 3 de marzo de 2026
Hay algo que parece perseguir a la Selección Mexicana cada cuatro años: cuando todo está listo para la foto oficial, siempre aparece una lesión que cambia la historia. Justo cuando el jugador vive su mejor momento, el cuerpo dice basta y el Mundial se convierte en un qué hubiera pasado si…
No es exageración ni dramatismo innecesario. En los últimos torneos, futbolistas clave del Tri han tenido que ver la Copa del Mundo desde casa por lesiones sufridas semanas —o incluso días— antes del viaje.
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El caso de Montes es uno de los más dolorosos en la historia reciente del Tri. Venía de ser campeón con el León y estaba proyectado como titular indiscutible en Brasil 2014. Todo apuntaba a que sería uno de los protagonistas del equipo.
Pero en un amistoso previo ante Ecuador sufrió una fractura de tibia y peroné que lo dejó fuera del torneo. En cuestión de minutos pasó de estar en la lista definitiva a iniciar un largo proceso de recuperación.
De cara al Mundial de Rusia 2018, Araujo era parte importante de la defensa mexicana. Su regularidad lo había convertido en una pieza confiable para el esquema del equipo.
Una lesión de rodilla en un partido amistoso terminó por marginarlo de la convocatoria final. El golpe fue fuerte, sobre todo porque estaba considerado para tener minutos importantes en la justa mundialista.
El talento de Tecatito era uno de los argumentos ofensivos más ilusionantes rumbo a Qatar 2022. Su desequilibrio y experiencia europea lo colocaban como un futbolista clave.
Sin embargo, una lesión de rotura de peroné y ligamentos del tobillo en un entrenamiento con el Sevilla tres meses antes del torneo lo dejó fuera. México perdió a uno de sus jugadores más creativos en un momento donde la generación necesitaba referentes.
El mítico ‘Emperador’, uno de los centrales históricos del Tri, no acudió a República de Corea/Japón 2002 por una fractura de peroné que tuvo por pisar el balón durante un entrenamiento. Consistió un baja de importancia para Javier Aguirre, entonces por primera vez en el banquillo mexicano.
En el proceso rumbo al Mundial 2026, Huescas aparecía como una de las nuevas caras con proyección para consolidarse en el equipo nacional. Su crecimiento generaba expectativa.
No obstante, una rotura de ligamento cruzado frenó su progresión en el momento menos oportuno. Aunque aún hay tiempo en el proceso, la lesión cambió por completo su panorama rumbo a la Copa del Mundo en casa.
Las lesiones son parte del fútbol, pero cuando se presentan a meses de un Mundial, el impacto es mucho mayor. No solo se pierde a un jugador, también se altera la planificación y se apaga una ilusión personal construida durante años.
Más que pensar que el fútbol no quiere a México, quizá se trate de aceptar que el camino mundialista rara vez es perfecto. Entre golpes y recuperaciones, el Tri ha tenido que reinventarse cada cuatro años… y seguramente volverá a hacerlo.