Rogelio Loredo · 12 de febrero de 2023
Este domingo 12 de febrero ocurrirá un evento histórico en el deporte profesional estadounidense: dos quarterbacks negros titulares -Patrick Mahomes y Jalen Hurts- se enfrentarán por primera vez en un Super Bowl.
Aunque parezca increíble este hecho, especialmente si consideramos que el 70% de los jugadores en de la NFL son afrodescendientes, nunca jamás en la historia de la liga deportiva más popular en Estados Unidos (y una de las más grandes del mundo) había habido un duelo por el campeonato entre mariscales de campo negros.
El racismo segregacionista, ese que separa a diferentes grupos étnico, ha estado presente por muchísimos años en Estados Unidos y la NFL no se ha escapado de ella.
En las 56 ediciones previas del Super Bowl, únicamente hubo 7 mariscales de campo negros que fueron titulares en el partido y únicamente 3 resultaron campeones (Doug Williams, Russell Wilson y Patrick Mahomes, quien jugará también el Super Bowl LVII).
Al ver estas estadísticas, parece extremadamente raro que en una liga cuyos jugadores en su mayoría son negros, solo 7 de ellos fueron los encargados de jugar la posición más importante en el partido más importante.
La posición de quarterback (QB) o mariscal de campo es considerada la más importante en el futbol americano. Quien juega este rol no solo es el encargado de pasar el balón, sino que también se comunica directamente con el entrenador para revisar estrategias, cambia jugadas de último momento y es -usualmente- visto como el líder del equipo.
A lo largo de la historia, la amplia mayoría de los mariscales de campo titulares han sido hombres blancos. Por ejemplo, en los últimos años, aproximadamente el 17% de los quarterbacks titulares en las 32 franquicias de la liga son negros.
Apenas en 2022, para la primera semana de la temporada regular, es cuando se rompió el récord de más QBs titulares con 11 afrodescendientes que iniciaron el primer partido del año para algún equipo de la liga (lo que sigue siendo la amplia minoría).
Otro dato que nos ayuda a pintar de manera muy concisa esta situación: Warren Moon es el único mariscal de campo negro que forma parte del Salón de la Fama (HOF) de la NFL, el máximo reconocimiento a la carrera de un jugador (hay más de 30 QBs blancos en el HOF).
Warren Moon became the first Black quarterback and undrafted quarterback to be inducted into the Pro Football Hall of Fame (2006).
He is also the only player inducted into the Pro Football Hall of Fame and the Canadian Football
Hall of Fame. #SuperBowl #SuperBowlLVII #BHM pic.twitter.com/t12nwxE4Se— MVP Vodka (@MVPVodka_) February 11, 2023
Durante las décadas de los 40, 50 y 60, era común escuchar a los evaluadores de talento de los equipos de futbol americano decir que los QBs negros no eran “lo suficientemente inteligentes” para jugar en esa posición.
Aunque hoy en día es difícil escuchar ese tipo de argumentos tan racistas y sin fundamentos, la realidad de las cosas es que desde jóvenes, los jugadores afrodescendientes son preferidos para ocupar cualquier otra posición menos la de mariscal de campo.
Desde el nivel colegial, muchos jugadores negros que en sus preparatorias jugaban de QBs, son forzados a cambiar de posición para jugar en lugares donde sus cualidades atléticas se pueden “aprovechar”. En la NFL también pasa, sino pregúntenle a Terrelle Pryor que era uno de los talentos más grandes en la posición de QB, pero en la NFL lo movieron a receptor abierto.
Como cuenta Bleacher Report, también está el caso de que los mismos jugadores negros que buscan llegar a la NFL en un futuro piden en sus colegios que les cambien la posición porque saben que las probabilidades de éxito para un QB afrodescendiente son mínimas.
El último ejemplo del racismo en la NFL que pondremos en esta nota -para no hacerla eterna, porque casos hay muchos- es el de Geno Smith.
Para el Draft de la NFL del 2013 (el evento donde los equipos profesionales seleccionan jugadores universitarios), Smith era considerado como uno de los mejores prospectos y a alguien a quien le veían un futuro brillante en la liga.
Smith fue seleccionado en la segunda ronda por los Jets de Nueva York y era visto como el futuro de este equipo, el cual estaba repleto de huecos y con falta de talento.
Uno de los planes era que Geno Smith pasara su primer año como suplente, aprendiendo del veterano Mark Sanchez, pero una lesión dejó fuera a Sanchez y forzó a los Jets a colocar a Smith como el titular para la semana 1.
Su primer año, como el muchísimos QBs novatos -sin importar el color de su piel- estuvo lleno de altibajos, que normalmente es considerado como parte del proceso de crecimiento y evolución de los jugadores jóvenes.
Para el segundo año, Smith continuó siendo el titular al inicio de la temporada, pero tras unas actuaciones malas, fue relegado a la banca, aunque en la última semana jugó y tuvo una rating perfecto tras un partido fenomenal contra Miami, donde lanzó para 358 yardas y 3 anotaciones.
En su tercera temporada, Smith, quien ya no era considerado el titular absoluto del equipo, se lesionó tras una pelea con un compañero de su equipo durante un entrenamiento.
Smith estaría listo para jugar en la tercera semana de la temporada regular, pero el entrenador de los Jets decidió dejar de titular a Ryan Fitzpatrick, dejando a Geno en la banca por el resto del año.
Otra lesión en su cuarta temporada lo dejó fuera todo el año y así se le acabaron las oportunidades en los Jets, un equipo que no ha tenido estabilidad en esa posición desde hace muchísimos años.
Geno Smith, considerado como un talento enorme al salir del colegio, ya había pasado a segundo plano. Encontró chamba como suplente en los Giants y luego en los Chargers, pero ya nadie lo veía como el QB prometedor salido de la universidad de West Virginia.
Tras su paso en los Chargers, Smith firmó con los Seattle Seahawks para ser el suplente de Russell Wilson y su primer año allá así fue. Pero luego del divorcio entre Seattle y Wilson, Smith -ahora en su décima temporada como profesional- fue nombrado como el titular absoluto por primera vez desde su segundo año en la liga.
Y por primera vez, en un equipo estable, el QB de 32 años tuvo la oportunidad de mostrar la razón por la que era considerado uno de los mejores prospectos. Tras su temporada 2022, Geno lideró a los Seahawks a los playoffs, fue el líder de porcentaje de pases completos de la liga, lanzó para 4 mil 282 yardas con 30 touchdowns y solo 11 intercepciones, y fue seleccionado al juego de estrellas de la NFL.
Todo esto le valió el reconocimiento al Jugador con el Mejor Regreso del Año (un premio que usualmente se le da a quienes sufrieron una lesión).
Mr. Comeback Player of the Year
Keep proving 'em wrong, @GenoSmith3. pic.twitter.com/7GeyNBoGkn
— NFL (@NFL) February 10, 2023
El punto que se debe considerar es que normalmente, los equipos dan varios años a que sus QBs jóvenes se desarrollen, especialmente los que son seleccionados en una ronda alta como la primera o segunda.
Vemos a mariscales de campo blancos como Daniel Jones de los Giants, quien a pesar de que sus primeros 3 años fueron garrafales, el equipo le dio oportunidad de seguir creciendo y mejorando hasta dar resultados buenos en su cuarta temporada.
Como Jones ha habido muchísimos casos, incluyendo varios QBs que nunca rindieron como sus equipos esperaban, pero que a pesar de ello les dieron oportunidad de crecer hasta que los equipos ya no tenían de otra mas que reemplazarlos.
Bueno, hasta el legendario Terry Bradshaw, ícono de los Steelers y ganador de 4 Super Bowls, tuvo un inicio para llorar en su carrera, pero las oportunidades de crecer no le faltaron y acabó hasta en el Salón de la Fama.
El Super Bowl LVII servirá como otra muestra de que el color de piel no te hace mejor o peor jugador. Para que un mariscal de campo negro triunfe, es necesario que juegue bajo las mismas reglas que uno blanco.
Si un equipo no tiene estabilidad ni liderazgo desde las posiciones altas, es muy difícil que un jugador joven en la posición más importante pueda tener éxito. Es necesario también que el equipo cuente con el talento suficiente para que un QB resalte, cosas que tienen Patrick Mahomes y Jalen Hurts, que son dos piezas (enormes) en dos equipos sumamente talentosos.
Ni Brady, ni Rodgers, ni el QB blanco que se te venga a la mente podrían tener éxito en equipos mal dirigidos y mal liderados, entonces no es justo exigir de más a los QBs negros que no pueden demostrar todo su talento si todo lo demás está roto.
Esperemos que después de este Super Bowl, las ideas arcaicas de que los QBs negros no son lo suficientemente buenos o inteligentes para jugar esta posición finalmente queden descartadas.
35 years ago today, Doug Williams became the first Black QB to start a Super Bowl and the first to win one 🏆
Williams shares his thoughts on how far Black QBs have come.
(via @nypost) pic.twitter.com/kPCFF6n3N2
— ESPN (@espn) January 31, 2023